«Divorciada, decapitada, enterrada, divorciada, decapitada, salvada». Así comienza el número introductorio de SIX, el musical protagonizado por las seis esposas de Enrique VIII que ha triunfado en medio mundo y que por fin llega en su primera versión en español. Tras pasar el año pasado por Barcelona con su montaje original en inglés, el espectáculo, creado por Lucy Moss y Toby Marlow, desembarca ahora en Madrid, donde podrá verse en el Teatro Gran Vía por tiempo limitado a partir del 17 de septiembre.
Mientras se preparan para el gran estreno, Artículo14 ha tenido acceso a uno de sus ensayos, en el que ha podido presenciar a las seis actrices interpretando en directo el número de apertura, todavía sin vestuario ni escenografía, y hablar minutos después con tres de ellas. Son Beatriz Santana (Jane Seymour), Udara Zubillaga (Ana Bolena) y Arianna Galletti (Catalina Howard). Procedentes de República Dominicana, Bilbao y Roma, respectivamente, y con una amplia trayectoria en musicales y espectáculos de talla internacional, las tres intérpretes coinciden ahora en Madrid para dar vida a tres de las seis esposas del más célebre de los Tudor.
Enrique VIII se casó con Bolena en 1533 y ordenó su decapitación tres años después. A continuación contrajo matrimonio con Seymour, que murió a los doce días de dar a luz a Eduardo VI. Con Howard se casó en 1540, pero apenas dos años después correría la misma suerte que Bolena.
Gracias a la magia del teatro musical, las seis esposas coinciden en el tiempo y el espacio para reclamar, en clave de pop, su propia voz y contar su historia. Desde su estreno como proyecto estudiantil en Edimburgo en 2017, SIX se ha representado en el West End londinense, ha recorrido Reino Unido y Estados Unidos, ha llegado a Broadway y ha pasado por ciudades como Tokio, Seúl o Brisbane, en Australia.
Todas interpretáis a mujeres reales, pero no tenemos de ellas fotografías, grabaciones ni una voz que imitar. ¿Eso os da más libertad para construirlas casi como personajes de ficción?
Beatriz Santana: Yo siento que esto también es un buen canal para dar voz a estas reinas. Al final, lo que sabemos de ellas procede en gran medida de lo que registraron los hombres, los historiadores y todo aquello relacionado con Enrique VIII. Entre líneas se pueden reinterpretar muchas cosas y darles voz desde otro lugar.
Arianna Galletti: Tuvimos que investigar sobre las vidas de estas mujeres, ver documentales, leer libros… Fue muy importante tener clara la historia real de esas personas. Pero, como siempre nos dicen, estos personajes son un 50% las reinas históricas y un 50% nosotras como intérpretes, así que también podemos aportar nuestra personalidad.

Cada reina tiene referentes pop muy reconocibles —de Beyoncé y Shakira a Adele, Rihanna o Ariana Grande—. ¿Hasta qué punto os sirven esas artistas para construir el personaje y en qué momento tenéis que olvidaros de ellas para hacerlo vuestro?
Udara Zubillaga: Es cierto que el personaje en sí no está inspirado en esas artistas, sino en el estilo musical de cada una. No las hemos utilizado como referencia para crear al personaje, pero sí para entender el estilo que buscan en nuestras canciones. Yo, por ejemplo, no conozco tantísimo la música de Lily Allen, pero cuando era más pequeña sí escuchaba mucho a Avril Lavigne. Ese rollo más rockero y rebelde, ese momento de «Mamá, no es una fase», sí lo he incorporado un poco al personaje.
Arianna Galletti: Mi personaje tiene como referentes a Britney Spears y Ariana Grande, dos mujeres a las que el mundo ha visto como pop stars muy comercializadas y sexualizadas. Eso se refleja mucho en Catalina Howard. Como hemos dicho, es importante tener esas referencias musicales, pero está muy claro que las reinas no están construidas a imitación de las estrellas del pop. Es una cuestión de estilo musical.
Beatriz Santana: En mi caso es principalmente Adele: esas baladas poderosas sobre el amor, el corazón roto y el desamor. Realmente, lo que inspiran estas artistas es la manera en que interpretamos musicalmente la canción de cada reina.

Después de investigar y convivir con vuestra reina durante meses, ¿habéis descubierto algo sobre la mujer histórica que haya cambiado la manera en que la interpretáis?
Udara Zubillaga: Yo, prácticamente todo. Aunque conocía a Ana Bolena, no estaba realmente informada sobre cómo había sido su vida. Mi principal referencia era el personaje de SIX porque ya había visto el musical. Ahora creo que puedo darle un matiz más inteligente. Al principio pensaba que era un poco… no tonta, pero sí que se hacía la bobita para conseguir lo que quería. Y es todo lo contrario: es superinteligente, sabe de lo que habla, sabe lo que hace, para qué lo hace y por qué. Intento aplicar eso también en los momentos en los que tengo que hacer comentarios que pueden resultar algo ofensivos: están ahí por una razón.
Arianna Galletti: De Catalina Howard no se sabe demasiado; quizá solo su nombre. Yo he descubierto muchísimas cosas sobre su vida. Si conoces un poco la historia de los Tudor, se la presenta como la reina ingenua o la reina seductora, pero en realidad era poco más que una niña: tenía unos 17 o 18 años cuando se convirtió en reina y hubo muchos hombres que se aprovecharon de ella. Puede parecer la reina más sexy o sensual, pero hay muchísimo más detrás.
Beatriz Santana: Creo que es algo bastante general. De estas reinas se sabía sobre todo de Catalina de Aragón y de Ana Bolena, pero todas hemos aprendido muchísimo sobre las nuestras. En el caso de Jane Seymour, lo que se suele recordar es que dio un heredero a Enrique. Sin embargo, descubrí algo que me pareció muy noble: cuando Enrique se divorció de Catalina de Aragón, también apartó de la corte a su hija María. Jane decidió intervenir para que padre e hija se reconciliaran y María pudiera volver a integrarse en la corte. Me pareció un gesto muy noble.
Udara Zubillaga: Creo que, en general, siempre se ha subestimado la inteligencia de estas mujeres. Se da por hecho que, como vivieron hace 500 años, no tenían educación, y era todo lo contrario. Muchas hablaban varios idiomas, sabían leer y escribir e incluso alguna llegó a publicar libros con su propio nombre siendo mujer. Son cosas que olvidamos completamente. O, más que olvidarlas, parece que no quieren que las sepamos. Fueron muchísimo más que simplemente «las esposas de».

Este es un espectáculo con una precisión musical y coreográfica enorme. ¿Dónde encontráis espacio para jugar entre vosotras y conseguir que no parezca exactamente la misma función cada noche?
Udara Zubillaga: Esta versión es diferente al espectáculo de Londres porque, obviamente, ha habido que adaptarla al idioma y a la cultura. La adaptación es necesaria en cuestiones como el humor o los chistes, porque no funcionan igual. Además, las reinas nos dan mucho espacio para crear nuestra propia versión del personaje e incluso hemos podido proponer juegos o chistes, aunque todo pasa por la revisión y aprobación de las directoras. No es que tengamos muchísimo margen. Lo que hará diferente cada función será el público, lo que nos aporte y cómo podamos responder a él. Por nuestra parte, intentaremos practicar ese arte de la repetición que exige ser actriz.
Arianna Galletti: Sí. A nivel coreográfico y vocal, además, este espectáculo exige una precisión increíble.
Udara Zubillaga: Ni una nota fuera.

