El Benidorm Fest 2026 se desploma y pierde casi un millón de espectadores

El Benidorm Fest 2026 sale de esta edición con una conclusión clara: puede mejorar en calidad y, al mismo tiempo, perder presencia

Audiencias del Benidorm Fest 2026 - Cultura
Una imagen del reciente evento.
RTVE

El Benidorm Fest 2026 cerró su quinta edición en La 1 con un sabor extraño. Hubo una final con ambición estética, un salto técnico reconocido por buena parte de la conversación cultural y, aun así, unas audiencias que no acompañaron.

El dato final fue claro: 12,1% de share y 1.085.000 espectadores siguiendo la victoria de Tony Grox y Lucycalys con T amaré. Para un formato que había aprendido a vivir del evento y del ruido, el Benidorm Fest 2026 se quedó corto en lo que más duele: el impacto masivo.

No es un pinchazo aislado. El Benidorm Fest 2026 llegó a la final con un comportamiento ya tibio en semifinales, y con un detalle que pesa mucho en televisión lineal: los horarios. Las galas comenzaron pasadas las 23:00, convirtiéndose —según los datos aportados— en las más tardías de la historia del concurso. Ese arranque nocturno, sumado a una semana de emisiones largas, explica parte del desgaste: cuesta reunir a un público amplio cuando el show pide resistencia.

Audiencias del Benidorm Fest 2026: la foto completa

Los números del Benidorm Fest 2026 fueron consistentes entre sí, como si la edición hubiese encontrado un techo estable.

  • La primera semifinal reunió 850.000 espectadores con un 11,1% de cuota.
  • La segunda semifinal, emitida tras el fútbol, apenas mejoró en volumen: 857.000 espectadores, repitiendo el 11,1%.
  • Y la final, aunque subió en espectadores, mantuvo una línea parecida en share: 12,1% y 1.085.000.

En resumen: el Benidorm Fest 2026 no tuvo un gran “efecto arrastre” de una gala a otra. No hubo ese crecimiento progresivo que convierte la final en una cita inevitable. Hubo, más bien, una audiencia fiel pero limitada, que siguió el concurso sin que el resto del país se sintiera obligado a asomarse.

Los datos concretos que se manejan para esta edición son estos:

  • Primera semifinal (11,1% y 850.000)
  • Segunda semifinal (11,1% y 857.000)
  • Final (12,1% y 1.085.000)

En términos de narrativa televisiva, no es una caída en picado gala a gala; es, quizá, algo más inquietante: una normalización a la baja.

Un festival mejor hecho… con menos gente mirando

La paradoja del Benidorm Fest 2026 es que parte del consenso crítico ha sido positivo. Se ha hablado de evolución artística, de una realización más sólida, de un salto técnico que refuerza la marca del festival. Es decir: el producto, en apariencia, ha madurado. Pero la audiencia no ha respondido como antes.

Ese contraste obliga a una lectura incómoda. El problema del Benidorm Fest 2026 puede no estar en el “cómo”, sino en el “para qué” que percibe el público general. El formato nació con una promesa doble: recuperar el espíritu del festival de Benidorm y, al mismo tiempo, funcionar como lanzadera eurovisiva.

Crisis en el Benidorm Fest 2026: mínimos históricos sin el efecto Eurovisión
La cantante Luna Ki durante la primera semifinal.
RTVE

Cuando una de esas dos patas se tambalea, el espectáculo deja de sentirse imprescindible para el espectador ocasional.

Ahí entra la gran variable de este año: la sensación de que el Benidorm Fest 2026 ha perdido parte del magnetismo que le daba el destino Eurovisión, ese horizonte que convierte la final en una especie de noche de “selección nacional” con consecuencias.

Sin Eurovisión, el Benidorm Fest 2026 pierde gasolina

Según la información que acompaña a los datos de audiencia, la decisión de TVE de desligarse de Eurovisión 2026 por la presencia de Israel pudo afectar al interés por el show. El público general, que quizá no sigue el festival por las canciones en sí, sí se engancha cuando entiende que “aquí se elige lo que nos representa”. Si esa narrativa se rompe, la emoción baja un escalón.

El Benidorm Fest 2026 también paga, probablemente, el desgaste natural de un formato que ya no es novedad. Lo que en las primeras ediciones tenía aroma de fenómeno social —con conversación constante, clips virales y una sensación de “evento pop”— ahora necesita otros motores para sostener el interés. Y, en este caso, el gran motor tradicional, Eurovisión, no estaba empujando igual.

Con esa atmósfera, incluso el triunfo de Tony Grox y Lucycalys con T amaré se percibe distinto: más como la coronación interna de un certamen musical que como el comienzo de un viaje mayor.

El bajón respecto a la edición anterior y los picos de la final

La comparación con la última edición es la que define el tamaño del problema. El Benidorm Fest 2026 baja cinco puntos de audiencia y casi un millón de espectadores respecto al año anterior, que terminó con la victoria de Melody y Una diva. Es un descenso demasiado grande para explicarlo con una sola causa. Pero sí encaja con un cambio de contexto: cuando el marco simbólico del festival se altera, el interés se redistribuye.

Crisis en el Benidorm Fest 2026: mínimos históricos sin el efecto Eurovisión
Una fotografía de Melody interpretando ‘Esa diva’ en el Benidorm Fest 2025.
RTVE

Aun con todo, la final del Benidorm Fest 2026 tuvo picos llamativos. El minuto más visto se situó a las 23:33, con 1.251.000 espectadores. Y en los minutos finales, la emisión se elevó hasta el 19,5% de cuota de pantalla, como si la gala hubiese logrado enganchar a quienes llegaron tarde o decidieron asomarse justo cuando se resolvía todo. Ese repunte final sugiere algo importante: el formato aún tiene capacidad de “evento”, pero necesita que la gente llegue antes y se quede más.

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