Delia Folea, la primera mujer que salta desde el trampolín largo en unos Juegos Olímpicos de Invierno

El histórico debut del trampolín largo femenino en los Juegos Olímpicos de Invierno marca un antes y un después en el salto con esquí

Delia Folea en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 - Deportes
La atleta rumana justo antes de hacer historia.
RTVE

La historia de los Juegos Olímpicos de Invierno sumó un nuevo capítulo en Milano-Cortina cuando Delia Folea se lanzó desde el trampolín largo y rompió una barrera que llevaba décadas en pie. No fue una medalla ni un récord de distancia lo que convirtió su salto en noticia, sino el significado: por primera vez, una mujer competía en esta modalidad en unos Juegos de Invierno.

El escenario fue el de Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026, una edición marcada por avances hacia la igualdad competitiva. Hasta ahora, el salto con esquí femenino solo había tenido presencia olímpica en el trampolín normal. El trampolín largo, reservado históricamente a los hombres, quedaba fuera del programa femenino.

Un salto que cambia el relato olímpico

La inclusión del trampolín largo femenino no es un detalle técnico, sino una decisión estructural. Durante décadas, el salto con esquí fue un territorio exclusivamente masculino en los Juegos Olímpicos de Invierno. Las mujeres tardaron en entrar en el programa y, cuando lo hicieron, lo hicieron con pruebas limitadas.

Delia Folea no solo compitió: inauguró simbólicamente una nueva etapa. Su salto representa el cierre de una brecha que comenzó a cuestionarse en los años noventa, cuando el salto femenino empezó a organizarse de forma estable en campeonatos internacionales. Sin embargo, el reconocimiento olímpico llegó mucho más tarde.

En 2014, en Sochi, las mujeres debutaron en el trampolín normal. Doce años después, en Milano-Cortina, el trampolín largo se abrió finalmente a ellas. Entre todas las participantes, el nombre de Delia Folea quedó asociado al primer impulso desde esa rampa de mayor tamaño en unos Juegos Olímpicos de Invierno.

De Rumanía al trampolín olímpico

Para el deporte rumano, la presencia de Delia Folea en esta prueba tiene un peso adicional. Rumanía no es una potencia tradicional en salto con esquí, disciplina dominada históricamente por países nórdicos y centroeuropeos. Que una atleta rumana protagonice este hito amplía el mapa simbólico del olimpismo.

Delia Folea forma parte de una generación que ha crecido ya con referentes femeninos en el salto, aunque todavía con menos visibilidad que sus homólogos masculinos. Su participación en los Juegos Olímpicos de Invierno no surge de la nada, sino de años de competiciones en circuitos internacionales donde el salto femenino ha ido consolidándose.

El trampolín largo exige:

  • Mayor velocidad en la rampa
  • Más estabilidad en el vuelo
  • Un control técnico más complejo en la recepción

Que esta modalidad se haya incorporado al programa femenino envía un mensaje claro: las mujeres no necesitaban adaptaciones reducidas, sino las mismas condiciones competitivas.

¿Por qué no había ocurrido antes?

La pregunta es inevitable. Si el salto con esquí forma parte de los Juegos Olímpicos de Invierno desde 1924, ¿por qué las mujeres no habían saltado antes desde el trampolín largo?

La respuesta combina tradición, inercia institucional y criterios de inclusión que durante años limitaron la expansión de las pruebas femeninas. El Comité Olímpico Internacional exigía un determinado número de países y competidoras para incorporar nuevas modalidades. El desarrollo del circuito femenino fue más lento por falta de apoyo, lo que generó un círculo difícil de romper.

La entrada del trampolín largo en 2026 simboliza que esa fase ha quedado atrás. No se trata solo de ampliar el calendario, sino de equiparar las oportunidades dentro de los Juegos Olímpicos de Invierno.

Más allá del resultado

Delia Folea no necesitó subir al podio para entrar en la historia. En el olimpismo, hay gestos que valen tanto como las medallas. El suyo fue uno de ellos.

Cuando se recuerden los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina, el debut del trampolín largo femenino será uno de los hitos señalados. Y en esa escena inicial, la imagen de Delia Folea deslizándose por la rampa y lanzándose al vacío ocupará un lugar propio.

El salto no fue solo deportivo. Fue también cultural. Porque cada vez que una prueba se abre a nuevas protagonistas, el olimpismo redefine sus límites. Y en ese movimiento hacia adelante, el nombre de Delia Folea ya forma parte de la historia.

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