El presidente del Gobierno mantiene intacta su voluntad de agotar la legislatura. En su ánimo no pesan las derrotas electorales del PSOE en Aragón y Extremadura. Pedro Sánchez no se siente impelido por aquellos que en su partido hablan de fin de ciclo.
Lejos de bajar los brazos, Sánchez dará la batalla hasta el final. Hoy arranca la semana presentando el fondo “España Crece” dotado con 10.500 millones de euros. El presidente tiene una agenda propia al margen de los devenires incómodos de la actualidad.
Moncloa ha encapsulado a Sánchez y deja que sean sus ministros más fieles los que breguen con las cuitas mundanas. El plan pasa por proteger al que aún consideran su “mejor activo” electoral, un candidato capaz de llevar al PSOE a ser primera fuerza cuando se convoquen las generales.
El timing electoral
El debate está en cuándo es el mejor momento para pulsar el botón electoral. El equipo de Sánchez maneja ya una fecha “redonda”: 25 de julio de 2027. De esta forma se agotaría prácticamente la legislatura ya que aplicando la Constitución (artículo 68.4) el mandato finaliza a los cuatros años de la elección. Por tanto, de acuerdo a la ley electoral (LOREG) la fecha límite para celebrar las elecciones generales es el 22 de agosto de 2027.
Al presidente le “suena bien”, aseguran desde el entorno de Moncloa, que se vuelva a las urnas casi en la misma fecha que hace tres años. Espera que se repita la carambola que le permitió gobernar tras el 23-J de 2023, cuando todas las encuestas previas auguraban una mayoría PP-Vox que iba a descabalgarle de la presidencia.
La aspiración ahora no pasa tanto por repetir una mayoría de investidura que parece imposible, como por ser primera fuerza, aunque Alberto Núñez Feijóo sea presidente del Gobierno con los votos de Santiago Abascal.
El cálculo de los estrategas presidenciales es que, si Vox se dispara al 20 por ciento o más en las generales, mermará los escaños del PP que en las últimas encuestas aparece estancado.
El umbral del 28% del voto
Hay empresas demoscópicas, cuyos datos maneja el presidente, con estimaciones de voto que colocan a Sánchez por delante de Feijóo con el 28% del voto y a Abascal con 77 diputados.
Para Moncloa hay partido en su aspiración de ser primera fuerza. Una victoria en las generales legitimaría a Sánchez para seguir al frente del PSOE y liderar la oposición si ese fuese su deseo. El sector crítico asume con impotencia que este escenario se puede llegar a dar.

Internamente el PSOE es un hervidero. Los cargos medios del partido desesperan ante la sangría en los territorios. Con un horizonte negro en Castilla y León y Andalucía, la presión a Sánchez para que convoque las generales antes de las autonómicas y municipales de mayo del 2027 irá en aumento. En estos momentos para el presidente no es una opción. Tampoco lo es un “superdomingo” en mayo que desataría una rebelión entre los alcaldes.
El símil de Page
El “no se puede hundir la infantería para que haya cuartel general” que entonó Emiliano García Page tras la debacle en Aragón recoge el sentir de los primeros ediles y concejales socialistas, que temen que en 2027 el PSOE pierda el poco poder territorial que aún conserva.
No puede ser que termine hundiéndose a toda la infantería para que exista el cuartel general.
Son responsables de los alcaldes y de las candidaturas a los ayuntamientos y a las comunidades autónomas, así como de sus resultados. pic.twitter.com/fPC4Z4T2Qq— Emiliano García-Page (@garciapage) February 12, 2026
Sánchez no tiene en estos momentos ningún aliciente para adelantar las elecciones según reconocen los más cercanos. Ni siquiera le seducen aquellos que le susurran que solape las generales con las andaluzas aprovechando el tirón de Vox con el freno a la ultraderecha como único punto en el programa.
No dejar a la izquierda atrás
El presidente tiene que dar tiempo también al espacio que hay a su izquierda para recomponerse. Más allá de la simpatía que le despierta el intento de Gabriel Rufián por liderar un nuevo espacio alternativo a Sumar, la atomización de la coalición no le beneficia.
En los próximos días se espera que Yolanda Díaz despeje si pugnará por liderar la nueva coalición. La vicepresidenta confía en que los sondeos en los que aparece mejor valorada que el líder de IU, Antonio Maíllo, le den aire a la hora de incorporar adeptos a su causa.
Con o sin Yolanda Díaz, el presidente se erigirá en el único referente de la izquierda capaz de frenar la ola reaccionaria internacional que amenaza a España, pero nunca antes de 2027, apostillan los más cercanos.
