Alfonso Fernández Mañueco es el siguiente. El presidente de Castilla y León se negó a adelantar los comicios pese a las presiones. De hecho, avisó de los riesgos de jugar con las fechas electorales a quien le quiso escuchar de puertas para adentro. “Se celebran cuando tocan”, el próximo 15 de marzo. Y todos los focos se posan ahora sobre el curtido barón territorial, y en si podrá o no poner freno al tsunami de Vox.
El viernes pasado recibió a Alberto Núñez Feijóo en Salamanca para dar inicio oficialmente a la precampaña. Tras el acto, se fueron a tomar el aperitivo al centro de la ciudad, casi desierto por el mal tiempo. Luego compartieron mantel y una larga sobremesa. “Pilas puestas”, tras unos días complicados pese a la victoria electoral en Aragón. El partido prevé una campaña más controlada, con mítines y menos canutazos. Sin vetos a dirigentes nacionales, pero con mensajes centrados en el territorio.
Mañueco tiene claro que perder procuradores no es una opción. “Nuestro suelo electoral es donde estamos ahora, menos sería un fracaso”, según su entorno. Esto es, 31 representantes en las Cortes. De hecho, sus sondeos apuntan a que el PP podría subir uno o dos escaños, aunque el propio Mañueco ha pedido rebajar expectativas. No quiere que pase como en Extremadura o en Aragón, donde previeron unos resultados que finamente no llegaron.
En cuanto al PSOE, no sufre una caída tan grande como en otras partes de España, según sus estudios demoscópicos. “Aquí Podemos e Izquierda Unida están fatal y eso les beneficia, por eso aún no han llegado a la descomposición”, apuntan internamente. Si bien, están pendientes de comprobar si una posible presencia de Óscar Puente o Ana Redondo en campaña “acelera ese proceso”.
La barrera del 20% para Vox
Y luego está Vox. En el equipo de Mañueco no creen que vaya a llegar al 20%, como ya pregonan los de Santiago Abascal. Están fuertes, pero no tanto. Alrededor del 18%. “En estos momentos no es verdad que vayan a superar esa barrera”, trasladan a Génova.
Además, hay un factor relevante a tener en cuenta. En Castilla y León, el partido de Alvise Pérez se presentará en las nueve provincias y, en casos como en Salamanca, con “enfadados” de Vox. “Y eso hace que todo sea mucho más volátil” y “podría afectar a las expectativas” de Abascal, aseguran los populares.
Sea como fuere, Mañueco es plenamente consciente de que se tendrá que entender con Vox. La opción de sumar con los localistas está “muy lejos” -pese a su fuerza en Ávila y León- y con el PSOE no pactará de ninguna de las maneras. De ahí, que se haya cuidado de mantener una relación afable con Kiko Monasterio o Montse Lluís, los estrategas de Vox, y haya evitado el choque con Carlos Pollán, el nuevo candidato.
“Nosotros preferimos que no entren en el Gobierno, pero habrá qué comprobar qué es lo que quieren. Aquí ya han estado en el Gobierno y no tiene sentido decir que no existe esa posibilidad”, admiten las fuentes consultadas en el entorno de Mañueco. Ahora bien, partiendo de la premisa de que ganará el PP. “Cuando ganemos, las condiciones las pondremos nosotros”, ha dicho públicamente. Y la primera será que el acuerdo sea de legislatura, para cuatro años.
Guardiola y Azcón, pendientes
Expectantes a lo que pase en Castilla y León están María Guardiola y Jorge Azcón. Visto con perspectiva, la primera cree que hizo bien en hacer una campaña “pegada a la tierra”, sin grandes actos ni espectáculos. “Nosotros no vamos a criticar las campañas de otros”. Si bien, Vox sigue en la estrategia de bloqueo y no ha respondido a su último ofrecimiento para una nueva reunión. Por su parte, Azcón cree que lo tendrá más fácil para pactar, pero no quiere lanzar las campanas al vuelo. “Discreción”, recetan. Ambos tendrán que esperar a las elecciones del 15 de marzo, como ya les avisó Mañueco.
