Glenn Close, entre Madrid y Hollywood

La actriz ha optado por moverse entre el cine de autor europeo y las grandes franquicias de Hollywood. En ese mapa, España ocupa un lugar significativo

Glenn Close, junto a Javier Calvo y Javier Ambrossi.

A sus 78 años, Glenn Close atraviesa uno de los momentos más activos, y menos previsibles, de su larga carrera. Lejos de refugiarse en papeles de prestigio concebidos para consolidar su legado, la actriz estadounidense ha optado por moverse en un territorio más expuesto y diverso entre el cine de autor europeo y las grandes franquicias de Hollywood, pasando por una serie de televisión sometida al juicio inmediato de la crítica y las redes sociales. En ese mapa reciente, España ocupa un lugar significativo.

A finales de 2025, Close rodó en Madrid La bola negra, el nuevo largometraje de Javier Calvo y Javier Ambrossi. Su participación fue breve, apenas dos días de rodaje, pero cargada de simbolismo. Las escenas se filmaron en el Ateneo de Madrid, bajo un retrato de Federico García Lorca, una circunstancia que la actriz destacó con emoción. Para Close, trabajar en ese espacio histórico supuso algo más que una colaboración puntual: fue, según sus propias palabras, “un honor” y una experiencia profundamente estimulante. “Me encantó trabajar en ese proyecto con los Javis. Va a ser una película muy especial”, señaló durante la promoción de Wake Up Dead Man.

 

EFE/EPA/NEIL HALL

La presencia de Close en una producción española confirma el creciente peso internacional del cine hecho en España, además de su interés por proyectos situados fuera de los circuitos habituales de Hollywood. La actriz ha hablado con entusiasmo del rigor del equipo técnico, del trabajo con Calvo y Ambrossi y de la energía creativa que encontró en el rodaje. “Me encanta la literatura de García Lorca y me fascinó formar parte de ese proyecto”, afirmó en una rueda de prensa reciente. No es la primera vez que Close expresa su admiración por el cine europeo, pero su implicación en La bola negra marca un gesto claro de apertura hacia nuevas formas de producción y relato.

A su paso por España suma otro proyecto de gran escala, Los juegos del hambre: amanecer en la cosecha, nueva entrega de la saga basada en el universo creado por Suzanne Collins. La película, una precuela centrada en los orígenes del sistema que sostiene Panem, vuelve a combinar espectáculo con reflexión política, un terreno que siempre ha resultado atractivo para Close. En los últimos meses, la actriz también ha utilizado sus redes sociales para posicionarse críticamente frente a cuestiones de actualidad, como las actuaciones de ICE contra ciudadanos estadounidenses, una coherencia entre discurso público y elecciones profesionales que atraviesa buena parte de su carrera reciente.

Más allá del impacto comercial, Los juegos del hambre conecta con una constante en la filmografía de Close como es su interés por las estructuras de poder. Ese mismo tema atraviesa Wake Up Dead Man, la nueva película del universo Knives Out, dirigida por Rian Johnson, donde Close interpreta a Martha, uno de los personajes más complejos y decisivos de la historia.

En Wake Up Dead Man, Close se sitúa en el centro moral del relato. Su personaje, aparentemente secundario, acaba revelándose como la clave del misterio. La actriz reconoce que la primera lectura del guion no fue sencilla. “Mi memoria es muy vaga, pero no creo que Rian me explicara todo el arco del personaje desde el principio. Me llevó tres lecturas entender realmente qué estaba pasando. Era un guion muy complejo. No tengo ya una mente muy visual para leer guiones”.

Sin embargo, desde las primeras conversaciones con Johnson surgió una complicidad poco común. Ambos compartían un trasfondo religioso que se convirtió en una suerte de lenguaje secreto. Johnson creció en un entorno cristiano muy estricto y Close pasó buena parte de su infancia y juventud dentro de Moral Re-Armament, un movimiento religioso al que perteneció desde los siete hasta los 22 años. “Teníamos una especie de atajo emocional”, explica. “Él había sido muy cristiano de joven, y yo estuve en una secta cristiana durante años. Yo no era rebelde, era una pequeña soldado que sólo quería agradar”.

Esa experiencia vital informa de manera directa su interpretación de Martha. “Entendí perfectamente cómo alguien puede entregar su vida entera a un líder carismático”, dice Close. “Cómo se puede perder el sentido del juicio moral, de la familia y de uno mismo en nombre de preservar una causa”. Lejos de construir a Martha como una villana clásica, la actriz la concibe como alguien atrapada por un deber absoluto. “Su tarea era preservar la iglesia. Su vida entera estaba amenazada por la posibilidad de que ese secreto saliera a la luz”.

Glenn Close y Josh O’Connor en Wake Up Dead Man, Close

Close nunca tuvo miedo de “delatar” al personaje antes de tiempo. Para ella, la tragedia no está en el crimen, sino en la confesión. “La tragedia de toda la historia es que confiesa al sacerdote equivocado. En ese momento, siembra las semillas de su propia destrucción”, explica. El clímax del filme se transforma así en una confesión espiritual. “Ella se ha envenenado. Tiene un tiempo limitado. Y creo que, por ser tan religiosa, siente la necesidad de confesar”, señala.

Uno de los momentos más decisivos para la actriz fue la escena final compartida con Josh O’Connor. “No me di cuenta al leer el guion de lo importante que sería cuando Jud le pide que perdone a Grace. Él la libera. Ha escuchado su confesión y ella puede morir con la conciencia limpia”, recuerda. “Se volvió algo mucho más grande que un simple misterio de asesinato”.

Ese interés por la psicología moral de sus personajes convive, en la etapa actual de Close, con una curiosidad evidente por los formatos más expuestos de la cultura popular. Prueba de ello es su participación en All’s Fair, la serie creada por Ryan Murphy sobre un bufete de abogados especializados en divorcios de alto poder adquisitivo en Los Ángeles. El proyecto ha sido duramente castigado por la crítica, pero ha generado una enorme atención mediática por la presencia de Kim Kardashian en uno de los papeles principales.

Glenn Close en All’s Fair

Close, lejos de distanciarse del debate, ha defendido públicamente a su compañera. “Lo que me sorprendió fue la seriedad de su compromiso”, declara “Siempre sabía el texto, siempre llegaba a tiempo, siempre estaba preparada”. Y añadió: “No tenía pretensiones de ser una gran actriz, pero sí la inteligencia de rodearse de gente de la que aprender”.

La actriz reconoció que trabajar con Ryan Murphy fue, al principio, intimidante. “Nunca había estado en un proyecto suyo. No entendía del todo el tono y me resultó difícil durante un tiempo”, confesó. Sin embargo, volvió a subrayar el clima humano de sus rodajes. “Si hubiera habido egos enormes, yo habría sido infeliz. Pero no fue el caso”. Glenn Close continúa ampliando una filmografía tardía marcada por la curiosidad y una rara coherencia moral. En un momento de su carrera en el que podría limitarse a administrar su legado, ha optado, una vez más, por exponerse interrogando el poder, la fe y la fragilidad humana.

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