La carrera internacional de Sirat, la película dirigida por Oliver Laxe, acaba de sumar su hito más decisivo: la Academia de Hollywood ha confirmado este jueves dos nominaciones a los Premios Oscar 2026 para la cinta española, en las categorías de Mejor Película Internacional y Mejor Sonido. Con ello, el filme consolida un recorrido que ya era excepcional desde semanas atrás, cuando se convirtió en la primera producción española en figurar como precandidata en hasta cinco apartados, una marca inédita para el cine nacional.
La noticia ha sido celebrada por el equipo en Madrid, en un encuentro con prensa y amigos del cineasta en el Espacio Movistar de la Gran Vía, donde Oliver Laxe ha seguido en directo el anuncio de las nominaciones. La confirmación de esas dos candidaturas supone un salto cualitativo para una película que, a estas alturas, se ha convertido en uno de los fenómenos cinematográficos españoles del último año: aplaudida por la crítica internacional, premiada en circuitos europeos y sostenida por una promoción muy intensa en Estados Unidos.

Antes del anuncio final, Sirat ya había allanado terreno en el circuito de premios. El filme llegó con fuerza a los Globos de Oro, donde obtuvo dos nominaciones: Mejor Película de Habla No Inglesa y Mejor Banda Sonora Original. La gala, celebrada el pasado 11 de enero, terminó sin premios para la producción, pero dejó una evidencia: la película estaba siendo leída en clave de gran candidato internacional. En paralelo, en España, la cinta ha reunido 11 nominaciones a los premios Goya, situándose entre los títulos centrales de la temporada, y ha cosechado además un notable reconocimiento técnico en los Premios del Cine Europeo, donde se impuso en cinco categorías.
El hecho de que la nominación a Mejor Sonido haya prosperado se lee también como una victoria del músculo técnico de la producción. En un thriller físico, sensorial y marcado por el paisaje, el sonido se vuelve narración: no solo acompaña la historia, construye tensión, clima, amenaza, distancia. Esa dimensión ha sido, de hecho, uno de los aspectos más celebrados de Sirat durante toda su circulación internacional, hasta convertirse en uno de los elementos que más claramente la distinguen dentro de una temporada muy competitiva en categorías técnicas.

La segunda candidatura, la de Mejor Película Internacional, era la gran meta visible desde el inicio de la campaña. En los últimos meses, el equipo ha impulsado una promoción sostenida en Hollywood respaldada por Neon, una de las distribuidoras clave en Estados Unidos para el cine internacional y de autor. Su apoyo ha permitido que la película tuviera presencia constante en el circuito de exhibiciones, encuentros, coloquios y pases estratégicos para votantes de la Academia, un recorrido imprescindible en una carrera donde el relato alrededor del filme cuenta casi tanto como la película misma.
La historia que cuenta Sirat es una odisea contemporánea de alto voltaje emocional. La cinta narra la búsqueda de una hija desaparecida por parte de su padre, dentro del universo de las raves clandestinas que atraviesan el desierto del Sáhara. En ese marco extremo —arena, música electrónica, noches largas, cuerpos que se pierden y se encuentran en lo colectivo— Laxe compone un relato de deriva y obsesión, donde lo íntimo se mezcla con el trance y con una experiencia casi física del viaje.
Esa combinación, que cruza el thriller, la aventura y la inmersión sensorial, ha sido precisamente una de las claves de su recepción internacional: una película española que no se presenta como “cine local” ni como drama convencional, y que apuesta por una escala visual y narrativa que conversa con el cine contemporáneo europeo más ambicioso.
La nominación a los Oscar llega además después de que Sirat no consiguiera avanzar finalmente en el resto de categorías en las que estaba preseleccionada: Mejor Música Original / Banda Sonora, Mejor Fotografía y Mejor Dirección de Casting, además del propio Sonido que sí ha logrado convertir en candidatura definitiva. Aun así, el balance es histórico: dos nominaciones en una edición especialmente competitiva, y con una película que ya ha logrado colocarse de manera visible en el tablero internacional.
Para Oliver Laxe, este doble reconocimiento actúa como culminación de un proceso de años. Con una filmografía marcada por el riesgo formal y el pulso autoral, el cineasta gallego ha encontrado en Sirat un punto de equilibrio entre su sello personal y una propuesta capaz de conectar con públicos más amplios. La película ha crecido en conversación y en expectativas, paso a paso, apoyada por un boca a boca de festivales, premios y una campaña norteamericana particularmente eficaz.
A partir de ahora, Sirat entra en la fase decisiva: la de la narrativa global previa a la gala. Con dos candidaturas de peso —y, especialmente, con su presencia en Mejor Película Internacional— el cine español suma un nuevo título con opciones reales de victoria. La ceremonia se celebrará en las próximas semanas y el resultado, como siempre, dependerá de un equilibrio complejo entre prestigio, campaña y emoción. Pero lo que ya es irreversible es el dato principal: Sirat ha llegado a los Oscar, y lo ha hecho por la puerta grande.


