Guerra contra Netflix

Matt Damon, contra la “fórmula Netflix”: subrayar la trama, acción en los primeros minutos y exceso de estímulos

En una entrevista en el pódcast de Joe Rogan, el actor estadounidense y Ben Affleck desvelaron los trucos que impone Netflix a sus creadores

Fotograma de 'The Rip', con Matt Damon y Ben Affleck
Fotograma de 'The Rip', con Matt Damon y Ben Affleck
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Netflix ya tiene uno de los estrenos más sonados del año. El pasado 16 de enero se estrenó en la plataforma estadounidense The Rip, dirigida por Joe Carnahan. El film se une a la amplia selección de thrillers policiacos con grandes escenas de acción y secuencias de tensión que dejan al espectador al borde del asiento. Pero, ¿Cómo ha logrado Netflix depurar este estilo para que cada cinta de este estilo que estrena sea un éxito? La llamada “fórmula Netflix” tiene la respuesta, y, paradójicamente, ha sido el protagonista de The Rip, Matt Damon, quien se ha atrevido a desvelarla y criticarla… y con ello, descubrir al mundo el sistema por el que funciona la mayor plataforma de contenidos del mundo.

En el pódcast The Joe Rogan Experience, el intérprete, acompañado por su coprotagonista y gran amigo Ben Affleck, hablaron sobre el estado actual de la industria del cine. La aparición en el panorama de exhibición de las plataformas han revolucionado la manera en que se produce y escribe el cine, no solamente cómo se acaba viendo en el entorno doméstico. Según el actor de El indomable Will HuntingEl Marciano, hay un factor fundamental que explica este fenómeno: el uso de los teléfonos móviles.

Cómo interviene Netflix en el trabajo de sus creativos

Según explicó Damon, la empresa estadounidense es consciente de que los espectadores disfrutan de sus programas favoritos con el teléfono móvil en la mano, y que se distraen con facilidad. Sin embargo, creen que no se puede hacer nada para evitarlo. Por eso, la solución es ponerles las cosas aún más fáciles. Así, la empresa tendría un método para que los espectadores puedan seguir las tramas de las películas incluso sin poner atención. Todo empieza por agarrarlos en los primeros cinco minutos. Damon explica que el modelo clásico del cine de acción comprendía una secuencia de acción grande en el primer tercio de película, otra en el segundo y la más grande para el clímax final. Sin embargo, el actor lamentaba que ahora las plataformas piden que haya una de estas en los cinco primeros minutos, para impactar al espectador.

Una vez se ha ganado la atención, es el momento de hacer que permanezcan viéndola durante todo el metraje. Así, Damon reveló que Netflix pide que se reitere la trama tres o cuatro veces en los diálogos, para que, si alguien estaba mirando el móvil en algún punto importante, pueda retomar enseguida el hilo. Esta intervención de los ejecutivos afectan de manera total la escritura creativa de los guiones de una manera radical.

Una excepción de la propia Netflix

Si bien es cierto que esta fórmula puede verse en muchas películas de la plataforma, también existen ejemplos de lo contrario. La participación de Ben Affleck puso de manifiesto una serie que juega justo a lo contrario. Adolescencia, uno de los hits de la temporada de premios, es una serie plagada de tomas largas, tiempos muertos y momentos meditativos. En opinión del actor y director, la serie no usó estas técnicas. “Es genial y oscura también. Es trágica e intensa. Hay tomas largas de la nuca de los personajes. Se suben al coche y nadie dice nada”. Para Affleck, la serie ejemplifica la manera en que Netflix puede hacer ficciones potentes, sin subrayados ni repeticiones, y que el público la acoja bien.

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Fotograma de ‘Adolescencia’
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Damon estuvo de acuerdo, aunque recalcó que este tipo de propuestas siguen siendo poco frecuentes en el catálogo. Pero las revelaciones de Damon y Affleck descubren también una oscura verdad sobre la industria. A menudo se afirma que el nivel de las producciones respecto a décadas anteriores ha disminuido. Sin embargo, a la luz de estas declaraciones, se puede creer que no es culpa tanto de los creativos sino de las presiones de la industria y las plataformas, como en este caso. El potencial de muchos guionistas y directores se ve así limitado debido a las formas de consumo y a quienes se encargan de crear estas películas.

Sin embargo, hay otra cosa que tener en cuenta. Si son las productoras las que sirven en bandeja la comodidad de los espectadores, cuidándolos para que no tengan que atender durante toda la duración, la alfabetización audiovisual de los espectadores va a decaer cada vez más. Las plataformas no están enseñando a seguir historias, sino a plegarse ante los estímulos permanentes y la multipantalla. Este modelo implica no avanzar en la búsqueda de la mejor manera de narrar, sino que apuesta por el contenido de relleno de fondo. Habrá que ver cómo evoluciona este problema, pero podría suponer un clavo más en el ataúd del séptimo arte.

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