Netflix afronta uno de sus momentos más delicados en Bolsa de los últimos años. Las acciones de la compañía acumulan una caída cercana al 24% desde enero y, si mantienen esta trayectoria hasta diciembre, 2026 se convertirá en su peor ejercicio bursátil desde el desplome de 2022.
La última señal de alarma ha llegado desde Wells Fargo. El banco de inversión ha rebajado su recomendación sobre Netflix y ha recortado drásticamente su precio objetivo desde 80 hasta 57 dólares, después de detectar una evolución que considera preocupante en el tiempo que los usuarios dedican a la plataforma.
“Las tendencias de engagement nos parecen preocupantes”, ha advertido el analista Steven Cahall. Su tesis es que Netflix continúa creciendo financieramente, pero tiene un problema diferente: necesita volver a producir series capaces de convertirse en auténticos fenómenos mundiales.
Netflix pierde cerca de una cuarta parte de su valor en 2026
La acción de Netflix cerró el miércoles 23 de septiembre en 71,36 dólares. A comienzos de año se movía por encima de los 90 dólares, por lo que la compañía ha perdido cerca de una cuarta parte de su valoración bursátil durante 2026.
El retroceso contrasta además con la evolución general de Wall Street. Mientras los principales índices estadounidenses mantienen ganancias durante el ejercicio, Netflix ha seguido una trayectoria descendente que se aceleró durante septiembre.
Wells Fargo ha pasado de mantener una recomendación neutral sobre el valor a situarlo en underweight, equivalente a considerar que puede comportarse peor que el mercado. Su nuevo precio objetivo de 57 dólares supone todavía un descenso adicional considerable respecto a la cotización actual.
Si el año terminara con estas pérdidas, sería el peor para Netflix desde 2022. Aquel ejercicio fue mucho más traumático: la acción se hundió alrededor de un 51% después de que la compañía sorprendiera al mercado comunicando pérdidas de suscriptores y surgieran dudas sobre el crecimiento futuro del streaming.
El problema no son solo los suscriptores: cada usuario ve menos Netflix

El principal argumento de Wells Fargo está en el consumo. Según sus cálculos, los miembros de Netflix vieron una media aproximada de 1,6 horas diarias durante el primer semestre de 2026.
La cifra sería alrededor de un 8% inferior a la registrada en el mismo periodo de 2023 después de ajustar factores como la expansión internacional y los nuevos hogares incorporados tras las restricciones a las cuentas compartidas.
Más preocupante para el banco es el comportamiento de las grandes producciones originales. Los 100 títulos propios más vistos generan aproximadamente una quinta parte de todas las horas consumidas en la plataforma y son, según Cahall, los que proporcionan buena parte de su relevancia cultural.
Wells Fargo calcula que las horas vistas de los principales originales disminuyeron durante la primera mitad del año y contempla una caída mucho mayor durante el segundo semestre si el catálogo no produce nuevos fenómenos globales.
“Netflix carece de grandes series originales y se está notando“, sostiene el analista. Su conclusión es igualmente clara: “Vemos los grandes éxitos como una necesidad para que la acción vuelva a funcionar”.
Netflix defiende que sus datos de audiencia siguen siendo sólidos
La propia compañía ofrece, sin embargo, una lectura diferente. En sus últimos resultados aseguró que el engagement continúa siendo “saludable” y que durante el primer semestre sus usuarios consumieron más de 97.000 millones de horas, un 2% más que un año antes.
Las dos cifras no son necesariamente incompatibles. Netflix mide el volumen total de consumo de toda su base de usuarios, mientras Wells Fargo analiza cuánto tiempo dedica de media cada suscriptor individual y la capacidad de los principales originales para concentrar audiencia.
Ese contraste ayuda a explicar la preocupación del mercado: Netflix puede seguir sumando volumen mientras pierde intensidad de consumo por usuario.
El banco considera además que la compañía está intentando ampliar su papel hasta convertirse en una plataforma de entretenimiento mucho más general, incorporando videojuegos, retransmisiones deportivas, podcasts en vídeo, contenidos de creadores y programación en directo.
La estrategia puede aumentar las razones para permanecer suscrito, pero Wells Fargo teme que esa diversificación termine restando protagonismo a aquello que convirtió a Netflix en una referencia mundial: las series originales capaces de generar conversación durante semanas.
Las subidas de precios no han frenado los ingresos

La debilidad bursátil llega además después de nuevos incrementos en las tarifas de Netflix. En España, los precios volvieron a subir durante la primera mitad de 2026.
El plan Estándar con anuncios pasó de 6,99 a 8,99 euros mensuales; el Estándar sin publicidad aumentó de 13,99 a 14,99 euros; y el Premium subió de 19,99 a 21,99 euros.
La compañía aplicó movimientos similares en otros mercados como Estados Unidos y México. Netflix sostiene que estas modificaciones han funcionado “de acuerdo con las expectativas” y no aprecia por ahora un impacto que obligue a reconsiderar su política de precios.
Los resultados financieros respaldan parcialmente ese argumento. Durante el segundo trimestre de 2026, los ingresos crecieron un 13% interanual hasta 12.560 millones de dólares, impulsados por el aumento de miembros, los precios y la publicidad.
El beneficio neto alcanzó los 3.401 millones de dólares y el margen operativo se situó en el 33,4%. Para todo 2026, la empresa espera facturar entre 51.000 y 51.400 millones de dólares, aproximadamente un 13% o un 14% más que el año anterior.
El fin de las cuentas compartidas tuvo inicialmente el efecto contrario
Algo parecido sucede con las restricciones a las cuentas compartidas. Netflix comenzó a limitar en España en 2023 la utilización gratuita de una misma suscripción entre personas que no viven en el mismo hogar.
La decisión generó un fuerte rechazo entre algunos usuarios, pero desde el punto de vista empresarial tuvo inicialmente un resultado favorable: millones de personas que utilizaban cuentas ajenas terminaron abriendo una nueva suscripción o convirtiéndose en miembros extra de pago.
Por eso no existe por ahora evidencia que permita presentar el mal comportamiento bursátil de 2026 como una consecuencia directa de aquella medida. Al contrario, el endurecimiento de las cuentas compartidas fue uno de los motores de crecimiento de Netflix durante los años posteriores.
La batalla vuelve a estar en encontrar el próximo gran éxito

La preocupación de los inversores se concentra ahora en el catálogo. Netflix ha ampliado enormemente su oferta, pero la cuestión que plantea Wells Fargo es si esa abundancia está produciendo suficientes títulos capaces de convertirse en acontecimientos globales.
La entidad cree que la compañía necesita recuperar el impacto cultural que consiguieron en distintos momentos producciones como Stranger Things, El juego del calamar o Gambito de dama.
No todos los analistas comparten ese pesimismo. La recomendación de Wells Fargo se encuentra claramente por debajo del consenso de Wall Street y buena parte de las firmas que siguen a Netflix mantienen todavía perspectivas positivas sobre la acción.
La propia compañía cuenta además con otras vías de crecimiento. Espera aproximadamente duplicar sus ingresos publicitarios en 2026 hasta rondar los 3.000 millones de dólares y continúa ampliando su presencia en deportes, eventos en directo y nuevos formatos.
El próximo examen llegará el 20 de octubre, cuando Netflix publique sus resultados del tercer trimestre. El mercado buscará entonces señales que permitan resolver la aparente contradicción que domina su año: una empresa que sigue aumentando ingresos y beneficios, pero cuya acción atraviesa su peor ejercicio bursátil desde 2022 mientras crecen las dudas sobre cuánto tiempo pasan realmente sus usuarios delante de la pantalla.

