La Catedral de Toledo guarda rincones desconocidos incluso por quienes han visitado anteriormente sus múltiples salas. A pesar de ser un punto de interés turístico de la capital castellanomanchega, la Catedral tiene una versión menos visible, escondida tras puertas y escaleras que habitualmente quedan fuera del recorrido de los visitantes.
La celebración del VIII Centenario del inicio de la construcción de la Catedral de Toledo ha permitido diseñar un recorrido excepcional por su interior. La exposición ‘Primada. VIII Centenario de la Catedral de Toledo’, abierta hasta el próximo 14 de octubre, no se limita a reunir alrededor de 330 obras de arte, el propio edificio forma parte de la nueva experiencia del visitante.
La muestra se extiende por más de 2.000 metros cuadrados y aprovecha espacios que habitualmente no forman parte de esta visita. El resultado permite acercarse al patrimonio del edificio desde una perspectiva nueva.

Una puerta hacia la Catedral menos conocida
La experiencia comienza en la ‘Puerta del Mollete’, situada en el claustro bajo. Desde allí, cinco salas introducen al visitante en un recorrido que avanza progresivamente hasta la escalera “de Tenorio” y después se accede a la Capilla de la Reina y la Sala de Gigantones. Estos dos últimos espacios son los más interesantes, ya que se han incorporado excepcionalmente al itinerario de la exposición.
La visita continúa de nuevo hacia el claustro bajo, donde se puede acceder a la Capilla de San Blas, antes de adentrarse en el templo. Allí aparece la Custodia de Enrique de Arfe, mientras que buena parte del trascoro acoge el segundo gran bloque de la exposición. Gracias a estas nuevas alternativas en el recorrido, el edificio deja así de funcionar únicamente como escenario para convertirse en la propia obra de arte.
Ocho siglos contados desde dentro
El recorrido físico tiene también el objetivo de ofrecer una lección visual de historia. Primada I ha sido concebida para mostrar el arte gótico y enseñar qué ha significado para la Catedral de Toledo y el arte desde el siglo XIII hasta la Edad Moderna.
La exposición se divide en dos grandes bloques temáticos -Primada I y Primada II- que recorren la evolución artística del edificio. A través de nueve secciones, el visitante puede aproximarse al papel que desempeñó la sede primada como centro de poder religioso y artístico.

Pero comprender un edificio levantado y transformado durante ocho siglos exige algo más que contemplar sus muros. Por ello, la exposición incorpora recursos audiovisuales y elementos en 3D que permiten observar los avances de la construcción gótica. También incorpora recursos visuales presentes en portadas, vidrieras, coro, retablos y pinturas murales.
La Sección 1 “Primado y magnificiencia artística” comienza para mostrar la Catedral gótica y las transformaciones experimentadas a lo largo de los siglos. Se remonta incluso a la mezquita que anteriormente ocupaba el solar y la jerarquización de las diócesis en la Edad Media. Después continúa con el proyecto iniciado en 1226, sus principales logros arquitectónicos y los sucesivos añadidos realizados hasta alrededor del año 1500.
El recorrido también muestra los regalos que recibió la sede por partes de figuras como abad de Cluny, San Luis, cardenal Albornoz o cardenal Mendoza.

La segunda sección, “Culto y devoción”, reúne ornamentos, códices litúrgicos y documentación que permiten conocer cómo se desarrollaban los ritos cotidianos y las grandes festividades. La tercera, “Dives toletana: los tesoros de la Primada”, se adentra en los objetos considerados auténticos tesoros de la Catedral, entre ellos reliquias, relicarios y códices.
A continuación, “Artistas y talleres” pone el foco en los artífices responsables de estas creaciones, mientras que “Tiempo, presencia y memoria” aborda, a través de cinco apartados, la relación de la Catedral con el paso del tiempo y la construcción de su propia memoria.
Una Catedral construida también a través del arte
La Primada II las últimas cuatro secciónes. Este bloque aborda la promoción artística impulsada por los arzobispos toledanos durante la Edad Moderna.
“Memoria capitular y topografía urbana” permite aproximarse a las relaciones que Toledo mantuvo con Europa y América a través de diferentes obras, entre ellas pinturas de Francisco Rizi. Por su parte, “Arte y cultura en la Catedral de Toledo: de la filosofía aristotélica al primer naturalismo” recorre distintos periodos de mecenazgo vinculados a arzobispos como Gaspar de Quiroga, Alberto de Austria, García de Loaysa y Girón o el cardenal Bernardo de Sandoval y Rojas.

La exposición se adentra después en “Fabricando devoción, predicando santidad: el Ochavo y el Sagrario de la Catedral”, donde, a través de la maqueta de Lorenzo Fernández de Salazar, se reconstruye uno de los espacios más singulares del templo y se muestran algunas de sus reliquias más representativas.
El recorrido culmina con “Comitencia, coleccionismo y patronazgo de los cardenales
toledanos de la Edad Moderna”, mostrando la importancia que tuvieron figuras como los cardenales Borja, Baltasar de Moscoso y Pascual de Aragón en la configuración del patrimonio artístico de la Catedral.
Figuras históricas de la historia del arte
A lo largo de la visita aparecen nombres fundamentales de la historia del arte español y europeo: Velázquez, El Greco, Zurbarán, Sánchez Cotán, Juan de Borgoña, Francisco Rizi, Alonso Cano, Claudio Coello, Pedro de Mena o Enrique de Arfe, junto a creadores internacionales como Giovanni Bellini, Andrea Sansovino, Carlo Saraceni o Luca Giordano.
Hasta el 14 de octubre, Primada propone contemplar algunas de las grandes obras conservadas durante siglos en Toledo y recorrer capillas y salas menos conocidas. Todo ello permite descubrir cómo el arte, la arquitectura y la historia de Toledo se han ido superponiendo durante ocho siglos.
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