Fotografía

World Press Photo 2026: el mundo en imágenes que incomodan

El World Press Photo 2026 presenta un retrato urgente del mundo actual, donde conflicto, cambio climático y resistencia se entrelazan en imágenes que no solo documentan la realidad, sino que obligan a mirarla de frente

'El duelo de una hija en Cachemira' de Yasir Iqbal, Outlook India Magazine
World Press Photo

El World Press Photo de 2026 ha desvelado a sus ganadores regionales, ofreciendo un poderoso y a menudo incómodo “retrato urgente del mundo actual”. Seleccionados de entre 57.376 fotografías enviadas por 3.747 fotógrafos de 141 países, los 42 premiados de este año reflejan un panorama global marcado por el conflicto, la resiliencia y la marcha implacable del cambio climático. Aunque los premiados representan a seis regiones geográficas diversas, España se ha alzado como una de las voces más destacadas en esta edición, con tres fotógrafos reconocidos por sus profundas contribuciones a la narrativa documental.

La vanguardia española: de Galicia a Madagascar

Liderando la cohorte española está Brais Lorenzo, galardonado con el premio regional de Europa en la categoría de Reportaje Gráfico por su proyecto Tierra quemada. Lorenzo, natural de Ourense y que lleva documentando incendios desde 2011, ha capturado la devastación de la temporada de incendios de 2025 en Galicia, la peor en tres décadas. Su trabajo se enfoca en el incendio forestal de Lauroco, que alcanzó la Sierra O Courel, de gran biodiversidad, y destaca la respuesta humana de los vecinos, combatiendo las llamas con ramas y cubos de agua cuando los recursos profesionales estaban agotados.

‘Tierra quemada’ de Brais Lorenzo, EFE, Revista 5W, El País
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Más allá de la destrucción inmediata, las imágenes de Lorenzo funcionan también como una lectura de fondo de los factores ambientales y sociales —como la despoblación rural, el calor extremo o la plantación de especies no nativas, altamente inflamables— que han convertido el paisaje gallego en un auténtico yesquero. Para Lorenzo, además, el premio es un hito agridulce; ha dedicado el galardón a su padre, fallecido solo días antes del anuncio.

En la región de África, el fotoperiodista español Luis Tato ha ganado en la categoría de Reportaje Gráfico por su trabajo titulado Las protestas de la Generación Z en Madagascar. El reportaje, realizado para la Agence France-Presse, documenta las movilizaciones estudiantiles contra la corrupción y la privación económica. Una de las características más llamativas del proyecto es el uso de la iconografía de cultura pop: los manifestantes adoptan símbolos del manga japonés One Piece, concretamente la bandera de los piratas que se alzan contra los dirigentes corruptos.

‘Las protestas de la Generación Z en Madagascar’ de Luis Tato, Agence France-Presse
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Sus imágenes capturan la intensidad de estos choques, que resultaron en 22 muertes y acabaron llevando al exilio del presidente malgache. La protesta adopta códigos globales, pero responde a una urgencia profundamente local.

El tercer español distinguido, Diego Ibarra Sánchez, ha recibido el premio de Proyecto a Largo Plazo en las regiones de Asia Occidental y del Sur. Su trabajo, Una educación secuestrada, es una mirada directa a cómo la guerra y el extremismo privan a los niños de su derecho a aprender. Documentado a lo largo de nueve países, incluyendo Afganistán, Ucrania e Irak, el proyecto muestra la transformación de las escuelas en barracas y la quema de libros de texto.

Sus imágenes de niñas asistiendo a escuelas informales al aire libre, pese a las prohibiciones talibanes, ponen rostro a una crisis global: se estima que 85 millones de niños están desescolarizados por culpa de conflictos. La guerra aquí no solo destruye infraestructuras, sino que borra futuros.

‘Una educación secuestrada’ de Diego Ibarra Sánchez
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Un mundo en ebullición: conflicto en Ucrania y Gaza

Más allá de los ganadores españoles, la colección de 2026 está marcada por el drama humanitario que se despliega en zonas de conflicto. La guerra en Ucrania sigue siendo un tema central, ejemplificado por Evgeniy Maloletka, ganador de la categoría Individual de Europa. Su fotografía Ataque ruso sobre Kiev muestra a Valeria Syniuk, de 65 años, cubierta de sangre fuera de su hogar destruido tras uno de los ataques más letales sobre la capital en abril de 2025.

La imagen, directa y sin mediación, vuelve a situar el foco en el coste humano de la guerra. Supone, además, otra gran victoria para Maloletka, que ya había sido reconocido por su documentación del ataque aéreo al hospital de maternidad de Mariupol.

‘Ataque ruso en Kiev’ de Evgeniy Maloletka, Associated Press
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La crisis en Gaza aparece también documentada con una claridad devastadora. Saber Nuraldin ha sido premiado por su imagen de palestinos escalando un camión de ayuda durante una suspensión táctica de operaciones israelíes. Mientras tanto, el reportaje de Saher Alghorr para The New York Times captura a familias rompiendo su ayuno de Ramadán entre los escombros de sus hogares.

Alghorra, que trabajó bajo riesgo personal extremo, ha señalado que “el silencio significaría rendirse”, una idea que resume bien el papel del jurado al honrar a fotógrafos que actúan como los pocos testigos del mundo ante tales atrocidades.

Perspectivas globales sobre la resiliencia y el cambio

El modelo de competición regional, introducido en 2021, continúa asegurando diversidad de estilos visuales y voces de todo el planeta. En Norteamérica, Jan Sonnenmair ha sido reconocida por su imagen de las intensas protestas contra políticas migratorias en Portland, donde la tensión social se traslada directamente al espacio público.

En Sudamérica, Santiago Arcos ha capturado el duelo y la protesta tras la tortura y el asesinato de cuatro niños afroecuatorianos por parte de personal militar, enfatizando el coste humano de la violencia estatal.

‘Los últimos cazadores de delfines’ de Matthew Abbott, Oculi, para The New York Times
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El concurso también destaca reportajes más silenciosos, pero igualmente significativos, sobre la tradición cultural y cambios ambientales. En África, Chantal Pinzi documenta la Tbourida, una tradición ecuestre marroquí en la que jinetes femeninas luchan por la inclusión. En la región Asia-Pacífico, Matthew Abbot fotografía a una comunidad de cazadores de delfines en las Islas Salomón, atrapada entre tradiciones ancestrales y transformaciones económicas y climáticas.

El deber de mirar

A medida que la World Press Photo Foundation se prepara para anunciar la Foto del Año el próximo 23 de abril, los ganadores regionales ya constituyen un documento sólido de nuestro tiempo. Pero su valor no reside solo en lo que muestran, sino en lo que exigen.

Como ha subrayado la directora del jurado global, Kira Pollack, vivimos en un “momento crítico para la democracia” y la verdad. En ese contexto, las imágenes funcionan como testimonio, pero también como interpelación.

Los fotógrafos han hecho su parte. Ahora, el gesto de mirar deja de ser pasivo: implica atender, entender y, en cierta medida, hacerse responsable de lo que se ve.