La cabo Casanoves entró en el ejército con 21 años, sin un plan claro y con una familia militar a sus espaldas. Hoy, más de quince años después, gestiona la comunicación institucional del Ejército del Aire y del Espacio desde Madrid. Ha desfilado en el 12 de octubre, cubierto el Día de las Fuerzas Armadas desde dentro y recibido una medalla de mérito.
¿Cuándo y cómo decidió incorporarse al Ejército del Aire?
Fue en el año 2008. Estaba viviendo en Santiago de Compostela porque mi padre estaba allí destinado como coronel, y estaba matriculada en la UNED estudiando Turismo. No sabía muy bien qué hacer, en qué trabajar. Mi familia son militares: mi padre, mi hermano, mis tíos, mi abuelo… Fue un poco por la tradición que había en la familia, por querer empezar a trabajar, ser autónoma y por tener un sustento económico.
¿Tuvo referentes femeninos cuando empezó?
No, la verdad es que no había estado muy al tanto de figuras femeninas. Además, hace casi veinte años tampoco había tantas mujeres que hubiesen llegado a posiciones relevantes. Yo creo que esto es más actual, es como el fútbol femenino: yo he jugado toda la vida al fútbol y hace veinte años no había referentes prácticamente, pero ya ahora está normalizado. Cuando me decidí a entrar no vi ningún referente, solo a mi padre.

¿Cómo describiría la evolución de la presencia femenina en el Ejército del Aire?
Muy positiva. He conocido a mujeres mayores que me han dicho que su sueño habría sido entrar en el Ejército del Aire y del Espacio y no pudieron. Que haya aumentado el número de mujeres me parece un gran avance, claro, como en todos los ámbitos.
¿Ha sentido en algún momento que tenía que demostrar más que sus compañeros hombres?
No, la verdad es que yo diría todo lo contrario. En cualquier destino que he estado me han tratado muy bien, igual que al resto, sin distinción de ningún tipo, y siempre he estado muy a gusto. Nunca he sentido eso de que tenía que demostrar más. He trabajado lo mismo que el resto, se me ha tratado igual que el resto, y a mí eso es lo que me gusta del ejército: que todos seamos iguales al fin y al cabo.
¿Cuántas ediciones ha vivido del Día de las Fuerzas Armadas desde dentro y cuál era su papel?
Han sido dos. Una en Granada hace dos años y la última en Oviedo. Iba como comunicación pero en redes sociales, entonces lo que hacíamos era dar visibilidad al evento, a todas las actividades que había en la sede donde se celebraba el IFAS, y apoyar en prensa si hacía falta. Pero sobre todo grabar para nuestras redes sociales. En esa ocasión, tuvimos una experiencia muy bonita, porque nos paraban todos los padres para hacernos fotos con los niños. y sentías “soy un héroe”.

¿Cómo es ese día desde dentro, para el equipo de comunicación?
Para nosotros es fácil porque no tenemos que estar desfilando. Vamos con un poco de antelación para intentar entrar en las formaciones, sacar alguna declaración, grabar todos los momentos previos. Es como el 12 de octubre, básicamente. Lo tenemos fácil porque no tenemos que mandar una formación ni estar temprano para formar.
Aunque en el 12 de octubre yo he desfilado dos veces y ahí sí se te hace el día muy largo: te levantas muy temprano, vas a desayunar al cuartel y estás muchas horas de pie. Pero luego se agradece, porque para mí ha sido una de las cosas más bonitas que he hecho aquí.
¿En qué consiste exactamente su trabajo del día a día?
Llevo aquí seis años, desde 2020 . Al principio estuve en redes sociales unos cuatro o cinco años, hasta que me quedé embarazada y no podía seguir ayudando en ese ámbito. Ahora me encargo del área de prensa principalmente: la comunicación interna, que es la Intranet del Ejército del Aire y del Espacio; la comunicación externa, que es la web, que también actualizo yo; y principalmente las peticiones de prensa, que nos llegan muchas todos los días: colaboraciones con medios, entrevistas, rodajes, relaciones con los medios…

¿Cómo fue la experiencia de la maternidad dentro de la institución?
Pues la verdad es que desde que he sido madre y más aún siendo madre soltera, han sido todas facilidades. Mi jefe en ningún momento me ha puesto ningún problema a la hora de no asistir al trabajo cuando el niño se me ha puesto malo o ha surgido alguna eventualidad. Desde ese ámbito todo ha sido apoyo. Y además tengo al niño en la guardería aquí en el cuartel, o sea, desde el primer momento han sido todas facilidades. No tengo ninguna queja, y en cuanto a conciliación tampoco.
¿Cuál ha sido el reto de comunicación más difícil al que se ha enfrentado?
Fue hace dos años, la muerte de un compañero que había estado aquí en el gabinete del teniente coronel Estrada. Estábamos casi yéndonos, creo que era un viernes o había un puente, y sucedió lo del accidente. Ya de por sí es duro, pero además lo conocíamos, lo habíamos tenido de cerca hacía poco. Eso fue lo que más me marcó. Y luego también otros compañeros que han ido falleciendo en accidentes: los que te tocan de cerca son siempre las peores experiencias.
¿De qué momentos de su carrera te sientes más orgullosa?
Cuando juras bandera salen todas las emociones y luego lo recuerdas con mucha nostalgia. Ese sería uno. Luego cuando me dieron la medalla de mérito en el CECAF de Cuatro Vientos: en la agrupación de la base no tenían fotógrafos, nos llamaban a nosotros para un montón de cosas, y además nuestro jefe estaba de baja, así que éramos dos personas haciendo prácticamente todos los reportajes, incluso fines de semana. Y lo de desfilar en el 12 de octubre también: son los momentos top de mi vida militar.


