España elige sustituto para jubilar sus viejos misiles y traerá una defensa más potente de EEUU

Las Fuerzas Armadas han escogido a la base de San Roque como epicentro de la defensa nacional, junto al sistema antiaéreo Patriot

Sistema de defensa aérea IRIS-T, basado en misiles tierra aire, de fabricación alemana.
Diehl Defence

El Mando de Artillería (MAAA) del Ejército de Tierra de España atraviesa un momento de transformación histórica. Tras más de sesenta años de servicio interrumpido, el sistema MIM-23 Hawk, un icono de la defensa aérea en la Guerra Fría, encara su fase final de su vida operativa.

Este proceso no representa únicamente un cambio de materiales, sino el inicio del plan para la nueva defensa aérea nacional. Entre los cuales se encuentran la ya modernización de los sistemas Patriot de largo alcance, los NASAMS de corto/medio alcance y la llegada del misil Mistral III para la protección de punto.

Un escenario de transición y compromiso internacional

El sistema Hawk llegó a España a mediados de la década de 1960. A lo largo de los años, estas baterías han sido el núcleo de unidades como el Regimiento de Artillería Antiaérea 74, con despliegues clave. A pesar de su antigüedad, ha tenido sucesivas modernizaciones, la última de ellas a principios de 2020, con la recepción de los interceptores Hawk 21 tras procesos de actualización en Grecia, y se mantiene en óptimas condiciones.

Una lanzadera Hawk junto a uno de sus radares
US Army Forces

Sin embargo, el escenario geopolítico reciente ha acelerado su relevo. España ha desempeñado un papel fundamental en el apoyo militar a Ucrania, transfiriendo al menos cuatro baterías completas, junto con múltiples lanzadores. El excelente rendimiento de estos equipos en el frente ucraniano ha puesto de manifiesto la calidad del mantenimiento español, pero también ha mermado el inventario nacional.

Tres candidatos para el programa

Bajo el nombre de SAM AM/AP (Surface-to-Air Missile Anti-Missile / Anti-Aircraft Program), el Ministerio de Defensa evalúa tres sistemas de vanguardia. El objetivo es alcanzar la Capacidad Operativa Inicial (IOC) en 2028 con las tres primeras baterías.

El primer candidato es el IRIS-T SLM, de origen alemán; se destaca por su arquitectura altamente automatizada y su cobertura de 360 grados. Su misil interceptor emplea un propulsor de combustible sólido con vectorización de empuje, lo que le significa una maniobrabilidad excepcional incluso a velocidades supersónicas. Tiene un alcance de 40 kilómetros y una cota de interceptación de 20 kilómetros. Es el sistema que requiere menos personal, con una dotación estimada de entre 25 y 30 militares de la batería.

Sistema IRIS-T SLM y el radar
Diehl Defence

El segundo sistema es el NASAMS ER, una evolución de gran alcance que ya opera en el Ejército de Tierra. La variante Extende Range (largo alcance en español) utiliza el misil AMRAAM ER, que eleva el alcance de interceptación hasta 50 kilómetros. Su principal ventaja es la interoperabilidad total con la OTAN y el uso de radares Sentinel 3D activos.

Lanzamiento del misil en el campo de maniobras
Ejército de Tierra

El tercer candidato es CAMM-ER. Tiene un alcance de entre 45 y 50 kilómetros y utiliza buscadores de radar activo y pasivo. El sistema ya ha sido evaluado por el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial y destaca por su facilidad de despliegue en Soluciones Modulares mejoradas de Defensa Aérea.

Common Anti-Aircraft Modular Missile

San Roque: el nuevo lugar del Patriot3+

Lo más llamativo de este acontecimiento es el despliegue estratégico que se ha producido en el estrecho de Gibraltar. El acuartelamiento Cortijo Buenavista, en San Roque, Cádiz, ha sido elegido para albergar un nuevo grupo dotado del avanzado sistema de misiles Patriot 3+.

En este movimiento, España duplicará su capacidad Patriot, manteniendo un grupo en Marines, Valencia, y otro en San Roque. Esta base será un enclave antiaéreo de primer nivel, lo que implicará una transformación logística en las áreas de simulación e instalación.

Lanzadores de misiles Patriot
MDE

El desafío de la integración

A pesar de la magnitud del despliegue, la soberanía tecnológica enfrenta un obstáculo. Según confirman fuentes estadounidenses, el programa se gestiona bajo la modalidad de Foreign Military Sales (FMS), lo que conlleva restricciones.

Aunque técnicamente ya existen pruebas de éxito para integrar el radar Patriot en el sistema Aegis de las fragatas F-100, esta capacidad no está habilitada para España. Al ser un “Program of Record” (un programa avalado por el gobierno de EE. UU.), los fabricantes estadounidenses no pueden proceder a la integración de software sin el permiso explícito del cliente. Sin esta licencia, el sistema de San Roque y los buques de la Armada podrán operar, pero sin la ventaja de trabajar en conjunto.

Un horizonte marcado por la escasez de misiles

El mercado actual está tensionado por los conflictos. La propia ministra de Defensa, Margarita Robles, ha reconocido que los inconvenientes actuales pueden afectar la producción de munición y retrasar la operatividad hasta 2030 o 2031.

Para mitigar esa dependencia, la industria nacional desempeña un papel clave. En las instalaciones de Sener en Tres Cantos ya se fabrican componentes de alta precisión para los misiles PAC-2 y PAC-3. Esta participación no solo asegura un retorno industrial, sino que también posiciona a España como un actor relevante en el sostenimiento de dichas capacidades.

Para el año 2029, el objetivo es que el nuevo grupo de San Roque sea el corazón de una defensa antiaérea digital y flexible, capaz de enfrentarse desde misiles balísticos hasta enjambres de drones, cerrando finalmente la era analógica del Hawk y entrando en la nueva vanguardia.

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