El sentimiento por los valores de la Guardia Civil se comparten de generación en generación. Dentro o fuera de la profesión en sí, las familias comparten mucho esa pasión, y a veces el legado continúa de padres a hijos. O de madres a hijas, en este caso.
En la Comandancia de la Guardia Civil en Zamora, Castilla y León, una madre y su hija han compartido servicio durante unos 9 meses. Concretamente, ha sucedido en el puesto del municipio de Fermoselle. Sus nombres son María Isabel Álvarez Pérez y Silvia P. Álvarez.
Así, se trata de la primera vez que sucede algo así en la provincia. En los casi 38 años desde la llegada de la mujer a la Benemérita, todavía no habían compartido el servicio madre e hija en Zamora.
Precisamente, María Isabel, la mayor de las dos, lleva en activo prácticamente desde ese momento. Formó parte de la cuarta promociones de guardias civiles mujeres, y suma ya 35 años de servicio.
Álvarez comenzó su carrera en el cuerpo en Salamanca. En aquel momento, la presencia femenina era muy escasa. De hecho, como contó recientemente a La Opinión de Zamora, muchas veces algunos ciudadanos le ignoraban y solo hacían caso a su compañero masculina.
Y a veces, desde el cuerpo se le ofrecía una “protección” que ella en realidad “no quería”. Isabel solo quería ser una guardia civil más, no diferente a los demás agentes. Así, reconoce que se ha tenido que “esforzar un poquito más”, hasta que se normalizaron las capacidades de las guaridas civiles mujeres a las de los hombres.
El sentimiento de la Guardia Civil compartido por madre e hija en Zamora

Eventualmente, Isabel fue destinada a Zamora. Con el tiempo, acabó en el Equipo Viogen (especializado en casos de violencia de género) de la Comandancia.
Su labor ha sido determinante para avanzar contra esta lacra de la sociedad en Castilla y León. Tal ha sido su contribución, que en el año 2023 fue una de las reconocidas con un galardón en los III Premios VioGen de la Guardia Civil. En concreto, recibió el trofeo al personal de la G.C. en esa edición.
Pero hace a unos años, hubo un momento a mujer se convirtió en madre, dando luz una hija que creció viviendo la pasión por la Guaria Civil en Zamora.
Silvia P. Álvarez aún era pequeña, cuando las proezas de su madre y la admiración hacia la Benemérita inundaron su espíritu. Desde bien temprano, “ya tenía muy claro a lo que se quería dedicar”, indica Isabel con orgullo al mencionado medio zamorano.
La joven cuenta con un grado en Derecho, y su carrera apenas ha comenzado en el cuerpo. Su figura materna se graduó en la academia de Baeza, Jaén, hace ya más de 3 décadas. Silvia lo hizo recientemente en Valdemoro, en el Colegio de Guardias Jóvenes Duque de Ahumada, hace poco más de un año.
Gracias a su formación y a su notable expediente, Álvarez (la menor de las dos) pudo elegir el destino de prácticas de Seguridad Ciudadana en Fermoselle. Y aunque su madre trabaja en Viogen, han podido compartir una parte de la experiencia juntas.
Además de este tiempo compartido, algo que tienen en común y lo tendrán siempre es el sentimiento de formar parte de la Guardia Civil. Un sentimiento impulsado por unos valores extraordinarios que van más allá del propio cuerpo, compartidos incluso por la hermana de Silvia, enfermera de profesión.
Respecto al futuro, Isabel sigue con su labor de 24 horas, asistiendo a las víctimas de un mal que “se lleva a casa” al final de cada jornada, lamenta en la entrevista con el diario zamorano. Y Silvia, con un nuevo destino en la Comunidad de Madrid, espera especializarse en el Servicio de Información (SIGC) o en la Unidad Orgánica de Policía Judicial (UOPJ).
Lo que está claro, es que ambas seguirán dedicando el máximo por servir a la ciudadanía. Especialmente, con los valores “muy humanos” del cuerpo, remarca María Isabel.
