Cuando el Principado de Andorra abrió las puertas de la Policía a las mujeres del país, no tenían los recursos y las instituciones suficientes para formarlas. Así que tenían que venir a España, para formar parte de las diferentes promociones que pasaban por la Academia de la Guardia Civil.
Una de las tres pioneras en el cuerpo fue Rosa Guerris, quien también formó parte de la segunda promoción con mujeres presentes en la Benemérita. Hace poco, tras casi 35 años trabajando, se ha jubilado. Eso sí, seguirá trabajando por proteger a su país, aunque desde otra perspectiva. Conoce su particular trayectoria más adelante.
Las primeras mujeres policía de Andorra, formadas con la Guardia Civil

María Rosa Guerris Sánchez nació en Andorra, en el año 1969.
En la década de los 80, el Principado abrió el acceso al cuerpo de policía a las mujeres. Una amiga de Rosa quería presentarse a las pruebas, al enterarse de la apertura, y le pidió que le acompañara para apoyarle. Así pues, se animó y aprobó los exámenes. Su amiga los suspendió.
En agosto de 1989, accedió a la Policia d’Andorra y comenzó la formación básica. Allí conoció diversos valores asociados a la autoridad, y se dio cuenta que le encantaba servir. Había encontrado su lugar en el mundo.
Tras completar la breve formación, Guerris tuvo que poner rumbo a nuestro país para completar su formación. Junto a otras dos andorranas, Núria Fabregat y Mercè Ubach asistieron a la Academia de la Guardia Civil en Baeza, Jaén.
Las tres mujeres, curiosamente, formaron parte de la segunda promoción de mujeres de la Benemérita. Así pues, Rosa fue una de las graduadas en la 95ª promoción de Guardias Civiles.
Como contó en Tribuna Benemérita, allí su vida “cambió para siempre”. Entre experiencias que le aportaron el valor de la disciplina y el compañerismo, allí llegó a encontrar el amor. En efecto, su marido fue un guardia civil.
En la celebración del 35 aniversario de la incorporación de la mujer a la Guardia Civil, Tribuna Benemérita le otorgó el Premio a la Lealtad, en la I Edición de los Premios Fiel en el Deber.
Una vida al servicio de Andorra

Concluido su paso por la Benemérita en 1990, Guerris prosiguió con su formación en la Gendarmería francesa.
Y tras completar estas experiencias, Rosa, Núria y Mercè empezaron a trabajar como las primeras mujeres en el cuerpo de policía de Andorra.
Comenzó, así, una carrera “variada” para Guerris, formando parte de la unidad de Seguridad Ciudadana en sus 34 años de servicio. Aunque también ha trabajado como formadora y como parte de Investigación Criminal.
María Rosa ha visto como la mujer se ha ido incorporando a la Policia d’Andorra, si bien aún representan sólo el 10% del cuerpo. A las jóvenes que se plantean unirse al cuerpo, les dice que luchen por sus sueños si esa es su vocación.
Eso sí, recuerda la importancia del estudio y de la preparación física. Pero vale la pena por el trabajo “tan gratificante de servir”, asegura.
La agente se jubiló a finales de 2024, poniendo punto final a casi 35 años de servicio en uno de los países más seguros del mundo, según la Organización Mundial del Turismo. En parte, gracias a la labor de efectivos tan dedicados como ella.
Su intención es la de terminar sus estudios en Derecho, con el fin de ejercer como abogada y seguir contribuyendo a la seguridad del Principado de Andorra.


