Antes de convertirse en una leyenda, Alexia Putellas era una niña de Mollet del Vallès que soñaba con jugar en el FC Barcelona. El fútbol formaba parte de su vida familiar, especialmente de la relación con su padre, Jaume, con quien compartía la pasión por el equipo azulgrana. Ninguno podía imaginar entonces que aquella afición terminaría llevando a su hija a conquistar tres Balones de Oro.
Este lunes, en Londres, Alexia ha vuelto a recibir el reconocimiento más prestigioso del fútbol individual. Su tercer galardón corona una carrera extraordinaria, pero también invita a mirar hacia atrás, hacia los años en los que su futuro estaba lejos de parecer inevitable.
El sueño de una niña
Nacida el 4 de febrero de 1994, Alexia comenzó a jugar al fútbol desde muy pequeña. A los siete años se incorporó al CE Sabadell y pronto encontró en el balón mucho más que una afición. Quería competir y mejorar en un deporte en el que las niñas todavía disponían de menos oportunidades para construir una carrera profesional.
Su sueño era vestir la camiseta del Barça. Llegó a sus categorías inferiores, pero a los doce años tuvo que marcharse por una reorganización de los equipos. Después jugó en el Espanyol y el Levante, experiencias que contribuyeron a su desarrollo antes de regresar al Barça en 2012, con dieciocho años.
Aquella vuelta marcó el comienzo de su transformación en una futbolista de élite. La niña que había tenido que buscarse otro camino regresaba al club que había imaginado como destino desde su infancia.

Una pérdida irreparable
Ese mismo año, Alexia sufrió uno de los golpes más duros de su vida: su padre falleció repentinamente cuando ella tenía dieciocho años. Jaume había acompañado sus primeros pasos y compartido con ella la pasión por el fútbol. Su ausencia llegó justo cuando la carrera de su hija empezaba a despegar.
Alexia continuó jugando y, años después, convirtió aquel vínculo en parte de sus mayores celebraciones. Cuando conquistó su primer Balón de Oro, en 2021, dedicó el premio a su padre. Fue un momento especialmente emotivo porque, detrás del reconocimiento mundial, permanecía el recuerdo de quien había estado a su lado antes de que llegaran la fama y los títulos.
La era de Alexia
Su crecimiento coincidió con la transformación del FC Barcelona femenino en una potencia internacional. Como centrocampista, Alexia aportó visión de juego, llegada al área y una capacidad especial para asumir responsabilidades en los momentos más decisivos de los partidos.
En 2021, como capitana, levantó la primera Champions League femenina de la historia del club. El equipo completó una temporada histórica con la Liga y la Copa de la Reina, mientras ella recibía el premio a mejor jugadora de la UEFA y su primer Balón de Oro.
En 2022 volvió a ganar el galardón individual y terminó como máxima goleadora de la Champions, pese a que el Barcelona no pudo revalidar el título europeo. Su influencia ya trascendía los resultados: era una de las grandes referencias de un equipo que estaba elevando el nivel y la visibilidad del fútbol femenino.
Su trayectoria azulgrana terminó con un palmarés excepcional: cuatro Champions League, diez títulos de Liga y diez Copas de la Reina, entre otros trofeos. Además, cerró su etapa en el club como máxima goleadora histórica, con 232 tantos en 508 partidos oficiales.

El golpe de la rodilla
En 2022, cuando acababa de conquistar su segundo Balón de Oro, una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda la apartó de la Eurocopa de Inglaterra. La lesión la obligó a pasar meses de recuperación mientras sus compañeras competían y el calendario avanzaba sin ella.
Regresó en abril de 2023 y, en mayo de 2024, marcó en la final de la Champions League frente al Olympique Lyonnais. El gol contribuyó a asegurar el cuarto título europeo del Barcelona y simbolizó su regreso a la primera línea después de una larga ausencia.
Campeona del mundo
Con España, Alexia alcanzó otro hito en 2023. Tras perderse la Eurocopa por lesión, participó en el Mundial de Australia y Nueva Zelanda, donde la selección se proclamó campeona del mundo por primera vez.
El triunfo supuso un cambio histórico para el fútbol español. Alexia formó parte de una generación que llevó a la selección a competir por los mayores títulos y amplió las expectativas de las futbolistas que vendrían después.
España conquistó también la Liga de Naciones en 2024 y 2025, y alcanzó la final de la Eurocopa de 2025. Aquel recorrido confirmó la continuidad de una selección capaz de mantenerse entre las grandes potencias internacionales y alcanzar el número uno de la clasificación FIFA.

Un legado que continúa
El tercer Balón de Oro, en este escenario, reconoce tanto la dimensión deportiva de Alexia como su papel en la evolución del fútbol femenino. Su generación ha contribuido a que las niñas encuentren referentes profesionales, aspiren a competir en los grandes estadios y contemplen el fútbol como una carrera posible.
Después de catorce temporadas en el primer equipo del Barcelona, Alexia ha abierto una nueva etapa en Inglaterra con el London City Lionesses. El cambio de club representa un desafío diferente para una futbolista que ha conquistado los principales títulos colectivos e individuales de su carrera.

Su historia comenzó en Mollet, mucho antes de que hubiera premios que ganar. Hoy, cada trofeo permite medir una parte de lo conseguido, pero ninguno explica por sí solo el recorrido. En Londres, Alexia vuelve a ocupar un lugar entre las grandes figuras del fútbol. Su tercer Balón de Oro reconoce una trayectoria que ha cambiado la historia del Barcelona y contribuido a transformar el fútbol femenino. No solo en España, sino en todo el mundo.
La niña que soñaba con jugar en el Barça terminó conquistando el mundo. Y su historia todavía no ha terminado.

