BALONCESTO

De Amaya Valdemoro a Raquel Carrera, las españolas conquistan la WNBA

Tres españolas se cuelan en el Top20 de picks en el draft de la WNBA de 2026. Awa Fam se convierte en la española mejor drafteada con el puesto tres

Las jugadoras españolas de baloncesto parecen estar cada vez más valoradas en el mercado estadounidense y así lo ha demostrado el último draft de la WNBA. El pasado lunes los equipos de la mejor liga de baloncesto del mundo tenían la opción de draftear a las que serían sus  nuevas incorporaciones. Durante años, la presencia española en esta liga era prácticamente anecdótica. Hoy, en cambio, se ha convertido en una constante que refleja el crecimiento del baloncesto femenino nacional y su importante impacto internacional.

El pasado 13 de abril, tres jugadoras españolas lograron situarse entre las veinte primeras elecciones del draft de la WNBA. Firmando así un hito para el baloncesto nacional. Awa Fam partía como una de las grandes favoritas para ser la número uno, aunque finalmente fue seleccionada en tercera posición por las Seattle Storm, convirtiéndose así en la española mejor elegida de la historia y superando el anterior récord que ostentaba Raquel Carrera con el puesto 15.

Por su parte, Iyana Martín, actual jugadora de Perfumerías Avenida, fue seleccionada en séptima posición y pondrá rumbo a las Portland Fire. Esta franquicia debutará la próxima temporada en la liga estadounidense. Marta Suárez tras brillar en la liga universitaria con Texas Christian University, fue elegida en el puesto 16 por las Seattle Storm, aunque sus derechos terminaron en manos de las Golden State Valkyries tras intercambiarlos por otra jugadora.

De pioneras a referentes globales

Después de Amaya Valdemoro, otras jugadoras españolas siguieron sus pasos y llegaron a la WNBA, aunque no siempre con la continuidad que buscaban. El verdadero salto cualitativo llegó con la generación dorada del baloncesto femenino español. Nombres como Marta Xargay, Astou Ndour fueron los siguientes en hacerse un hueco en la liga norteamericana.

Alba Torrens fue la encargada de terminar de consolidar esa idea de que el talento español era exportable y merecía la pena apostar por él. Aunque a esta lista se puede añadir un largo etcétera, como por ejemplo, Betty Cebrian, Marina Ferragut, Elisa Aguilar, Begoña García, Isa Sanchez, entre otras.

En la actualidad hay una figura encargada de seguir demostrando el talento de las españolas en la WNBA. Megan Gustafson, aunque nacida en EEUU, milita en las filas de la selección española y ha desarrollado su carrera en las universidades estadounidenses así como en el equipo Las Vegas Aces de la WNBA. Esta próxima temporada compartirá banquillo con la recién llegada a EEUU Iyana Martín en las Portland Fire. Grandes nombres como Helena Pueyo, María Conde o Maite Cazorla son otras estrellas de la selección española de baloncesto que fueron drafteadas por diferentes equipos de la WNBA. Aunque solo la última de ellas llegó a debutar en la liga.

La nueva generación llama a la puerta

Raquel Carrera es una de las caras más visibles del baloncesto español hoy en día. Hasta la elección de Awa Fam había sido el pick más alto de una jugadora española con un puesto 15. Bien es cierto que aún no ha debutado en la WNBA, aunque parece que este verano, por fin, jugará en la liga de la mano de New York Liberty.

A diferencia de las pioneras, las nuevas generaciones llegan a una liga que ya reconoce el talento internacional y, en particular, el español. Las puertas están más abiertas, pero también el nivel de exigencia es mayor. La WNBA se ha globalizado, y competir en ella implica medirse a las mejores jugadoras del planeta. Awa Fam, Iyana Martín o Marta Suárez se enfrentarán a uno de los mayores restos de su carrera, pero que les hará evolucionar y medirse diariamente con las mejores del mundo. 

El impacto de esta evolución no es solo individual. España, gran potencia consolidada en torneos internacionales, ha convertido su éxito colectivo en una plataforma de proyección. La presencia en la WNBA ya no es una excepción, sino parte del recorrido natural de sus estrellas. Es un win-win, las jugadoras españolas aportan su talento a la liga estadounidense al mismo tiempo que lo traen de vuelta cuando juegan en la selección. Haciendo un equipo aún más competitivo que sigue buscando hacer crecer su palmarés.