El Atlético de Madrid y el Granada CF protagonizaron un duelo intenso y equilibrado, con fases de dominio rojiblanco y una firme resistencia andaluza. Las ocasiones, el ritmo alto y la tensión competitiva marcaron un encuentro que terminó en empate tras noventa minutos de esfuerzo y alternativas constantes.
Empate intenso en la primera mitad
El encuentro se encendió desde el pitido inicial. El conjunto rojiblanco avisó en repetidas ocasiones hasta que encontró recompensa: tras un disparo al travesaño que agitó el ambiente, Synne Jensen firmó el 1-0 en el minuto 11, definiendo en el área en una jugada que precisó revisión antes de ser validada. El tanto dio impulso a las locales, que monopolizaron el territorio durante varios minutos.
Lejos de acusar el golpe, el Granada respondió con carácter. Elevó su intensidad en los duelos, buscó el peligro a balón parado y llevó el choque a un terreno más trabado, con faltas reiteradas y tarjetas que evidenciaban la tensión sobre el césped. Mientras tanto, el Atleti insistía por fuera, cargando el área con centros laterales y segundas jugadas, aunque se encontró con una zaga cada vez más sólida.
La resistencia de las andaluzas terminó transformándose en premio en el minuto 32, cuando Andrea Gómez apareció con olfato en zona de remate para equilibrar el marcador. El cierre de la primera parte mantuvo el pulso alto, con las madrileñas volcadas en busca del segundo y el cuadro andaluz defendiendo con orden hasta que el descanso congeló el 1-1 y dejó todo pendiente para la segunda parte.

Sin goles en la segunda parte
La reanudación trajo de inmediato una versión ambiciosa del Atlético. Nada más volver del vestuario, las rojiblancas rozaron el gol con un disparo al poste y encadenaron varios intentos en el área, obligando al Granada a replegarse y resistir en su propio campo. Incluso se revisó una acción polémica en el área que terminó sin castigo máximo, manteniendo la igualdad.

Con el paso de los minutos, el asedio local se intensificó. Hubo un remate al poste de Kathrine Kühl y varias segundas jugadas que merodearon el gol, pero la defensa andaluza se multiplicó para bloquear disparos y achicar espacios. El Granada también dejó señales de vida, especialmente con un disparo lejano que exigió intervención y alguna llegada tras centro lateral, aunque con menor continuidad que su rival.
El tramo final fue un ejercicio de empuje rojiblanco frente a la resistencia nazarí. Los cambios refrescaron el ataque del Atlético, que cargó el área a base de centros y tiros desde la frontal, mientras el Granada interrumpía el ritmo con faltas tácticas y buscaba aire en acciones aisladas. En el descuento aún hubo un último saque de esquina y algún intento lejano, pero el marcador no se alteró y el choque se cerró con un empate trabajado que reflejó el equilibrio global del encuentro.
