La donostiarra Irati Mitxelena llega este fin de semana al Mundial de pista cubierta de Torun, en Polonia, después de abrir 2026 con el mejor inicio de su trayectoria reciente. La final femenina de longitud se disputará el domingo a las 10:20, hora peninsular española, y España estará representada por una atleta que se ha ido haciendo sitio en la élite nacional sin seguir un camino convencional.
Mitxelena forma parte de una selección española de 22 atletas que acudirá a una de las grandes citas de la temporada indoor. En el equipo aparecen nombres con recorrido internacional como Quique Llopis, Paula Sevilla o Mohamed Attaoui, pero el caso de la guipuzcoana tiene un matiz distinto, y no es solamente por su presencia en la longitud, sino por la estructura de vida desde la que ha construido esa presencia
Una marca que cambia el punto de partida
La temporada 2026 comenzó bien para ella. En enero, en el Campeonato de Gipuzkoa disputado en el velódromo Antonio Elorza de San Sebastián, firmó 6,76 metros, la mejor marca de su vida. Aquel salto le dio el título, el récord de Gipuzkoa y confirmó que el invierno arrancaba en el punto adecuado.

La marca tenía, además, un valor añadido. Superaba la mínima exigida por World Athletics para el Mundial indoor, fijada en 6,75 metros, aunque no pudo ser validada porque la competición no formaba parte del calendario oficial del organismo internacional. No le dio allí la clasificación, pero sí la certeza de que Mitxelena había dado un paso más.
De Tokio al presente
Ese avance no apareció de la nada. En 2025 ya había logrado clasificarse para el Mundial de Tokio después de una temporada exigente, resuelta en el último intento de un mitin en Guadalajara, donde alcanzó los 6,70 metros que entonces necesitaba. Aquella experiencia le dio algo más que presencia internacional. Le dio una referencia competitiva que ahora también se deja ver en su arranque de 2026.

Desde entonces, su progresión parece más vinculada a una dinámica de mayor continuidad. A comienzos de año, la propia Mitxelena admitió que ese registro le sale ahora de una forma más automatizada. Y, en una prueba como la longitud, donde el margen es mínimo, esa sensación también cuenta.
Una rutina poco habitual en la élite
Parte del interés que despierta Mitxelena tiene que ver con todo lo que rodea su carrera, y es que la nacida en Donostia en 1998 compagina el atletismo de alto nivel con su trabajo como investigadora y con la recta final de su doctorado.

Su crecimiento deportivo se ha sostenido dentro de una rutina exigente, entre entrenamientos y jornadas de laboratorio, una realidad poco habitual en una final mundial
Una previa con más fondo que ruido
El Mundial de Torun será una nueva oportunidad para medir su recorrido. Mitxelena no llega como una debutante, sino como una atleta que ya ha competido en un escenario de este nivel y que ha abierto 2026 con la mejor marca de su carrera.
España no encontrará en ella solo un perfil distinto. También encontrará a una atleta que ha dado continuidad a su progresión y que llega a Torun con una experiencia competitiva que hace un año todavía estaba por construir.
