“Wife and Girlfriends“, o lo que es lo mismo, esposas y novias, el término que nació hace 20 años en el Mundial de Alemania 2006 para identificar a las parejas de los futbolistas, que a partir de entonces empezaron a llamarse WAGs.
En Mundiales, Eurocopas y torneos internacionales era habitual asistir a un catálogo en el que se mostraban los atributos físicos de cada uno de ellos, y en donde se llegaron incluso a hacer rankings de belleza de cada una de ellas. Las más famosas, por antonomasia, Georgina y Antonella, a quienes también se ha llegado a comparar muchas veces en ese eterno debate Messi y Cristiano.
El futbolista vive en un mundo en el que todo lo que le rodea suele ser parte de ese universo: equipo, sueldo, casa, coche y esposa.
Un camino de éxito compartido
Jesica Noel accedió a ese mundo de otra manera. Dejó una vida acomodada en Argentina para estudiar un Máster en España, antes el que sería su marido y a quien aún no conocía fichaba por el Getafe. “Es un hombre que tiene una sensibilidad especial y una empatía especial, además de una autogestión. Pero él no es para nada el prototipo futbolista, no le gusta nada el protagonismo, no tiene redes…” nos cuenta Jesica. “Yo considero es que en una relación los dos pueden billar, los dos pueden ser estrellas, los dos pueden tener un camino de éxito“, asegura.
“Peor aún que el término WAG es el de ‘mujer florero’, ¿Qué triste no?”, se pregunta en voz alta. “Yo he sentido en el pasado como me querían reducir a eso, no lo acepté, pero no guardo rencor. Cada persona que estuvo en mi vida, cada pareja, me regaló algo, aunque sea malo lo tomo como un regalo”.

“Tuve un novio que me dijo, nunca llegarás a nada. Y además vengo de una familia en la que todas las mujeres de mi familia se echaron a un lado para que sus maridos brillasen”, recuerda. Pero me dije a mi misma “yo soy Jessica Noel, yo vengo a este mundo a hacer lo que yo quiero sin complacer a nadie y voy a lograr lo que quiero.”
Para ella, que había pasado previamente por una historia tóxica en la que se había sentido muy ninguneada, conocer a su pareja supuso poder brillar sin tener que llevar permanentemente ese apellido de “mujer de”. De hecho, ni en sus redes, donde tiene una comunidad de 100 mil seguidores, etiqueta o nombra a su marido.
Metamorfosis
Ya en Madrid, el postgrado le abrió un nuevo mundo en el que comenzó a ejercer como terapeuta. Su labor está dedicada a que sus pacientes vuelvan a creer en sí mismas e inicien la metamorfosis que ella misma se vio obligada a vivir y que ahora da nombre a su libro, disponible en los próximos días en las librerías. “Es también el método tras haber estudiado Psicología Positiva en la Universidad Autónoma de Madrid además de Mindfullness“, nos explica.
“Metamorfosis ayuda a las personas, generalmente a las mujeres a que puedan superar algunos inconvenientes que puedan llegar a vida tanto afectiva, como profesional, a ese miedo que yo tuve”.
Noeel aborda los miedos y la falta de autoestima que a menudo enfrentan las mujeres al querer avanzar profesionalmente, contrastándolo con la percepción de los hombres. “A nosotras nos llaman ambiciosas cuando queremos más, a ellos les llaman visionarios“, mantiene.
En este libro van a encontrar “una historia real que invita a todas las mujeres a que puedan dar ese cambio que a veces necesitamos, pero un cambio interior, digamos. Una mejora continua para que puedan encontrar ese espacio donde sentirse seguras sobre todo y donde se puedan sentir ayudadas”.
