BALONCESTO

Una final y 100 millones, la franquicia de la WNBA

Las Golden State Valkyries han batido un récord inédito en el deporte femenino y disputarán sus primeras Finales apenas dos temporadas después de su creación

Hay proyectos que necesitan años para consolidarse. Las Golden State Valkyries han necesitado apenas dos temporadas para cambiar las reglas del juego. En su estreno en la WNBA ya llenaron las gradas y generaron 78 millones de dólares en ingresos; un año después, han rebasado los 100 millones y se han convertido en la primera franquicia femenina en alcanzar esa cifra. Su ascenso coincide con una liga que bate récords de asistencia y audiencia, atrae nuevas inversiones y amplía su alcance. Pero las Valkyries no se han conformado con conquistar el mercado: también han derribado a las vigentes campeonas para abrirse paso hasta las Finales. Su historia obliga a mirar más allá de una cifra y preguntarse qué ocurre cuando el éxito comercial y la ambición deportiva avanzan al mismo ritmo.

La WNBA marca el camino del deporte femenino

La WNBA ha dejado atrás la etapa en la que su principal reto era ganar visibilidad para entrar en una nueva dimensión comercial. Esta temporada, ha registrado más de 90 millones de espectadores únicos en televisión y plataformas nacionales y una asistencia récord de 3,8 millones de personas, con una media de 11.474 por partido. Además, el 64 % de los encuentros de la fase regular agotó las entradas. Cifras que reflejan una competición capaz de atraer cada vez más público y convertir ese interés en valor para sus franquicias. 

Ese crecimiento también se aprecia en los ingresos. En 2025, las Golden State Valkyries establecieron un nuevo récord para la liga con 78 millones de dólares en su temporada de debut. Por detrás quedaron Indiana Fever, con 58 millones, y New York Liberty, con 43 millones, según las estimaciones de Forbes. No eran casos aislados: las principales franquicias de la WNBA estaban alcanzando cifras inéditas, mientras aumentaba el valor de sus equipos. 

Ahora, las propias Valkyries han vuelto a elevar el listón. Según Sportico, han superado los 100 millones de dólares en ingresos en apenas su segunda temporada, convirtiéndose en la primera franquicia de la WNBA —y del deporte femenino, según ese informe— en alcanzar esa cifra anual. El récord anterior también era suyo, pero el salto de 78 a más de 100 millones en un año muestra hasta qué punto se ha acelerado el negocio. La liga ofrece un ejemplo de cómo el crecimiento de la audiencia, la asistencia y el atractivo comercial puede traducirse en ingresos; las Valkyries, de hasta dónde puede llegar esa evolución.

Miles de aficionados llenan las gradas durante un encuentro de la WNBA

La receta del éxito 

Las Golden State Valkyries no han esperado a ganar títulos para construir un negocio millonario. Su estrategia comenzó antes incluso de debutar en la WNBA. Jess Smith, presidenta de la franquicia y antigua responsable de ingresos del Angel City FC de fútbol femenino, identificó tres públicos: quienes ya seguían el deporte femenino, los aficionados comprometidos con su impacto social y los seguidores tradicionales del deporte en la bahía de San Francisco. La idea era unirlos bajo un mismo equipo, sin depender únicamente de los resultados.

La respuesta se notó primero en las gradas. En su temporada inaugural, las Valkyries agotaron las entradas de sus 22 partidos como locales y reunieron a una media de más de 18.000 espectadores por encuentro, un récord para la liga estadounidense. Para el segundo año, ya tenían más de 12.000 abonados y volvieron a colgar el cartel de completo en todos sus partidos de liga regular. Esa fidelidad alimenta también otra vía de ingresos: el merchandising, desde las camisetas hasta los productos morados que los aficionados lucen como parte de la experiencia de Ballhalla, el nombre con el que el club ha bautizado el ambiente de su pabellón

El otro gran motor está en los patrocinadores. La franquicia ha cerrado acuerdos con más de 40 marcas y, según explicó Smith, sus ingresos por patrocinios crecieron un 30% entre una temporada y la siguiente. La propuesta no consiste solo en ofrecer publicidad en el pabellón, en medios digitales o durante los partidos: las empresas también pueden asociarse a una comunidad que siente que está contribuyendo al crecimiento del deporte femenino. Entradas, productos y patrocinadores forman así un mismo círculo: una afición implicada atrae a las marcas, y esas alianzas refuerzan el proyecto. 

Jess Smith, presidenta de Golden State Valkyries

El anillo, la guinda que falta

El dinero explica una parte del fenómeno, pero las Golden State Valkyries también han sabido construir un equipo competitivo a una velocidad difícil de igualar. En su primera temporada, en 2025, se convirtieron en la primera franquicia de la WNBA que alcanzaba los playoffs en su año de debut. Cayeron en la primera ronda, pero aquella experiencia fue el punto de partida de un salto mucho mayor: en 2026 terminaron la liga regular con un balance de 32 victorias y 12 derrotas, el segundo mejor registro de la competición, sostenidas por una defensa que ha sido la más sólida del campeonato. 

La prueba definitiva llegó ante Las Vegas Aces, vigentes campeonas y uno de los grandes referentes de la liga. Golden State resolvió las finales de conferencia por la vía rápida, con un contundente 3-0 que culminó con una victoria por 87-77 en la prórroga. Detrás del crecimiento está también Natalie Nakase, una entrenadora que ha construido un bloque reconocible por su intensidad y por la contribución de toda la plantilla, más allá de una sola estrella. 

Las jugadoras de Golden State Valkyries celebran su clasificación a las Finales

Ahora queda el último paso. Este sábado, 17 de octubre, las Valkyries abrirán las Finales de la WNBA ante Atlanta Dream en el Chase Center de San Francisco. El rival también llega sin conocer la derrota en estos playoffs: barrió a New York Liberty y cuenta con Angel Reese, elegida mejor defensora del año. Golden State tendrá el factor cancha y el respaldo de una afición que ha llenado el pabellón desde su estreno. En su segunda temporada, la franquicia ya ha conquistado un lugar entre la élite; ahora aspira a demostrar que su revolución no solo llena gradas y genera millones, sino que también puede terminar levantando el título.