El accidente en Adamuz ha reabierto un debate incómodo sobre la gestión de la seguridad ferroviaria en la línea de Alta Velocidad Madrid-Sevilla. Documentación técnica elaborada meses antes de la tragedia revela que Adif fue advertida de riesgos concretos que podían desembocar en una rotura de carril y un descarrilamiento en el tramo donde ocurrió el siniestro.
El aviso figuraba en un estudio técnico redactado por Ineco, empresa pública especializada, que analizó los peligros asociados al proyecto de renovación de desvíos de la línea. Un documento previo a las obras que ahora adquiere una relevancia central tras el accidente en Adamuz, que ha dejado ya 46 víctimas mortales.
Un informe previo con alertas técnicas claras
El estudio, elaborado en julio de 2023, tenía como finalidad evaluar los riesgos del denominado Proyecto de Renovación de Desvíos (Fase 2) de la LAV Madrid-Sevilla. En él se identificaron cerca de medio centenar de amenazas potenciales para la seguridad del sistema ferroviario, algunas de ellas directamente relacionadas con el tipo de incidente ocurrido en el accidente en Adamuz.
Entre los riesgos recogidos, los técnicos advertían de posibles fallos en la ejecución de soldaduras y en la neutralización de tensiones en la vía, situaciones que podrían provocar deformaciones del carril, su rotura y, en último término, un descarrilamiento. El documento fue remitido a Adif antes de que se adjudicara la obra, que finalmente se licitó en enero de 2024.
Adamuz, un punto señalado en el proyecto
La renovación afectaba a una infraestructura envejecida. En toda la línea Madrid-Sevilla existen 319 aparatos de vía, instalados en su mayoría entre 1991 y 1992, que habían alcanzado el final de su vida útil. El proyecto contemplaba intervenir en 51 desvíos y semiescapes, uno de ellos situado en el punto kilométrico 317+796, en el entorno inmediato del lugar del accidente en Adamuz.

Los técnicos subrayaban que la sustitución de estos elementos debía garantizar, como mínimo, el mantenimiento del nivel de seguridad existente. De hecho, el informe defendía que la incorporación de medidas correctoras permitía cerrar las amenazas detectadas durante la fase de diseño.
Riesgos identificados… y dados por cerrados
Dos de los peligros descritos en el estudio adquieren hoy una dimensión clave tras el accidente en Adamuz. El primero hacía referencia a una posible deficiencia en la neutralización de la barra larga soldada. Un problema que podía derivar en deformaciones y rotura del carril. El segundo alertaba de fallos en la ejecución de las soldaduras, con consecuencias similares.
En ambos casos, el informe consideró que el riesgo quedaba mitigado si se aplicaban determinadas medidas técnicas, como la soldadura aluminotérmica, la homogeneización de tensiones o la presencia de inspectores especializados durante los trabajos. Estas amenazas fueron calificadas como “cerradas” en fase de proyecto, siempre que las actuaciones previstas se ejecutaran correctamente.
La investigación tras el accidente en Adamuz
Tras la tragedia, estas dos hipótesis se sitúan ahora en el centro de la investigación abierta para esclarecer las causas del accidente en Adamuz. La Guardia Civil y la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios trabajan de forma coordinada para determinar si las medidas contempladas en el proyecto se aplicaron tal y como recogía el estudio.

El análisis se apoya tanto en la documentación técnica como en los testimonios de supervivientes y testigos, ya recopilados por los investigadores. Estas declaraciones serán incorporadas a un segundo informe que se remitirá al Juzgado de Montoro (Córdoba), encargado de las diligencias judiciales.
Las cajas negras, aún sin analizar
Una de las pruebas clave sigue pendiente. La apertura de las cajas negras de los trenes implicados permanece suspendida a petición de la Fiscalía, que solicitó estar presente durante el proceso. La juez aceptó el requerimiento y será el 8 de febrero cuando se decida cómo y cuándo se procede a su análisis.
Mientras tanto, tanto las cajas negras como las grabaciones de las cámaras de seguridad continúan precintadas. Su contenido será determinante para reconstruir los instantes previos al accidente en Adamuz y aclarar si los riesgos que conocía Adif se materializaron por fallos en la ejecución o en el control de las obras.
