La regularización de inmigrantes planteada por el Gobierno abre una vía extraordinaria para que determinadas personas extranjeras en situación irregular puedan acceder a un permiso de residencia y trabajo en España. Se trata de un proceso muy concreto, con condiciones cerradas, plazos definidos y una serie de documentos que serán imprescindibles para entrar en el procedimiento.
La regularización de inmigrantes está dirigida, en primer lugar, a personas mayores de edad que hubieran entrado en España antes del 1 de enero de 2026. Además, deberán acreditar que han permanecido cinco meses consecutivos en el país en el momento de presentar la solicitud. Ese requisito temporal será una de las claves del proceso, porque marcará quién puede quedar dentro y quién queda fuera.
El plazo para acogerse a esta regularización de inmigrantes se extiende hasta finales de junio. Durante ese tiempo, los interesados tendrán que reunir documentación, demostrar su estancia en España y encajar en alguno de los supuestos previstos por la norma.
Qué pruebas habrá que presentar para acogerse al proceso
Uno de los puntos más importantes de la regularización de inmigrantes es la prueba de permanencia en España. Para acreditar esos cinco meses de estancia consecutiva bastará con cualquier prueba válida en derecho, siempre que incluya datos personales que permitan verificar la identidad del solicitante. La residencia habitual también podrá certificarse por cualquier medio de prueba admitido legalmente.
Junto a ello, será obligatorio presentar un documento de identidad. En este proceso de regularización de inmigrantes se admite copia completa del pasaporte, esté en vigor o caducado, así como cédula de inscripción o título de viaje reconocido como válido en España, también aunque esté caducado. Además, habrá que abonar la tasa correspondiente, que en un documento de trabajo provisional previo se cifraba en 38,28 euros.

Otro elemento decisivo serán los antecedentes penales. La regularización de inmigrantes excluye, en principio, a quienes no puedan acreditar la inexistencia de antecedentes. Ese documento deberá solicitarse en el país de origen en el plazo de un mes. Si no se consigue, el Ministerio de la Presidencia podrá pedirlo por vía diplomática, lo que suspenderá el proceso durante tres meses.
Para ello, el solicitante tendrá que acreditar que pidió ese certificado, presentar una declaración responsable explicando que no lo ha recibido en ese plazo y autorizar expresamente a las autoridades españolas a recabar la información.
Situación laboral, familia y vulnerabilidad: las tres grandes vías
La regularización de inmigrantes no depende solo de haber llegado antes de una fecha concreta o de acreditar estancia. También exige cumplir al menos uno de tres requisitos adicionales. El primero es haber trabajado en España, por cuenta ajena o propia, o manifestar la intención de hacerlo mediante una oferta de empleo o una declaración responsable si se trata de trabajo por cuenta propia.
La segunda vía de acceso a la regularización de inmigrantes tiene que ver con el entorno familiar. Podrán optar quienes permanezcan en España con hijos menores de edad, con hijos mayores con discapacidad o con ascendientes de primer grado.

El tercer supuesto es la vulnerabilidad, que deberá ser certificada por entidades de servicios sociales o del tercer sector inscritas en el registro electrónico de colaboradores de Extranjería. En este último caso, la regularización de inmigrantes entiende por vulnerabilidad aquellas circunstancias administrativas, personales, económicas, sociales, psicosociales, familiares o habitacionales que, derivadas de la situación irregular, afecten a las condiciones de vida de la persona o dificulten el acceso efectivo a sus derechos.
Además, si el extranjero tiene cónyuge, pareja registrada o ascendientes de primer grado que formen parte de la unidad de convivencia, esos familiares también podrán pedir autorización y sus expedientes se resolverán de manera simultánea.
Dónde se presenta la solicitud y qué ocurre mientras se tramita
La regularización de inmigrantes podrá solicitarse de manera presencial o a través de abogados o entidades del tercer sector acreditadas. La presentación se hará en oficinas habilitadas de la provincia donde resida el interesado.
También se abrirán ventanillas específicas en Correos, en la Seguridad Social y en oficinas de Extranjería.
El modelo de solicitud de esta regularización de inmigrantes estará disponible en los portales web de los ministerios de Migraciones o de Política Territorial, donde también se publicará la información práctica del procedimiento. Si la documentación está incompleta, se requerirá al solicitante para que aporte lo que falte en un plazo de 15 días.

Uno de los aspectos más relevantes es que, una vez iniciada la tramitación, el interesado ya contará con un permiso provisional para trabajar por cuenta ajena o propia en cualquier punto de España y en cualquier sector. El plazo máximo para resolver será de tres meses. Si pasado ese tiempo no hay respuesta, la solicitud se entenderá denegada. Y, en caso de concesión, el migrante deberá tramitar la TIE durante el mes siguiente.
Quiénes se quedan fuera de la regularización de inmigrantes
No todos los extranjeros en situación irregular podrán acogerse a esta regularización de inmigrantes. Quedan excluidos quienes ya tengan un permiso de residencia o estén inmersos en procedimientos de concesión, renovación, prórroga o modificación de esos permisos.
Tampoco podrán acceder quienes estén sujetos a un compromiso de no retorno a España o figuren como rechazables en países con los que España tenga convenios de este tipo.
La regularización de inmigrantes tampoco incluirá a los ciudadanos ucranianos desplazados por la guerra, ya que el Gobierno prevé para ellos una medida específica, distinta y, según Migraciones, más ventajosa, sin plazo límite para las solicitudes y con permisos que en muchos casos podrían tener una vigencia de cuatro años.
