Economía

De las vacaciones a la cuesta de septiembre: el reto de las familias para ahorrar

Los gastos asociados a septiembre supone un esfuerzo financiero que, en algunos casos se ve perjudicado por el “desfase” económico a consecuencia de las vacaciones de verano

Una mujer sostiene una moneda de dos euros cerca de una hucha rota
Una mujer sostiene una moneda de dos euros cerca de una hucha rota
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Septiembre supone un mes clave para la economía de las familias. Los gastos asociados a este mes por la vuelta al cole, pago de seguros y vuelta a llenar la nevera supone un esfuerzo financiero que, en algunos casos se ve perjudicado por el “desfase” económico a consecuencia de las vacaciones de verano. Miguel Ángel López, profesor de EAE Business School, señala a Artículo 14 que cuando llega este mes “el problema es doble: aumentan los gastos respecto a otros meses y muchos hogares afrontan ese incremento con un margen de ahorro ya reducido”.

Y es que, mientras que en septiembre se concentran un número de gastos importantes, los ingresos de las familias se mantienen, por lo que “en hogares con hijos, la vuelta al colegio puede suponer un impacto especialmente significativo”, indica López.

“En definitiva, septiembre funciona como una especie de “cuesta de enero” después del verano: se juntan el efecto de los gastos vacacionales con la vuelta a los gastos ordinarios y varios desembolsos extraordinarios, lo que puede tensionar la liquidez de los hogares”.

Capacidad de ahorro más reducida que hace un año

Respecto a la situación financiera de las familias de cara a este mes de septiembre, el profesor de EAE Business School destaca que llegan “una capacidad de ahorro que, en términos agregados, sigue siendo relativamente elevada, pero se ha reducido respecto a 2025”.

Y es que, según los últimos datos del INE, en el primer trimestre de 2026 la tasa de ahorro de los hogares fue del 4,1% de su renta disponible, frente al 4,9% del mismo trimestre de 2025.

“Aunque la situación financiera de los hogares españoles sigue siendo más sólida que en etapas anteriores, los últimos datos muestran que el ahorro ha perdido algo de fuerza. Esto significa que, para muchos hogares, la vuelta de las vacaciones y los gastos extraordinarios de septiembre llegan con un margen de maniobra algo menor”, señala López.

¿Cómo puede ajustar una familia el ahorro?

La vuelta de las vacaciones suele suponer un reajuste financiero y, en muchos casos, las cuentas postvacacionales evidencian que, durante unos meses, las familias han gastado más de lo que se podían permitir. En este sentido, el profesor de EAE Business School señala que el primer paso que deben dar estos hogares es “no intentar compensar el exceso tomando decisiones impulsivas, sino realizando un balance”.

Así, para López resulta fundamental comprobar cuánto dinero queda disponible, qué recibos y gastos esenciales quedan por afrontar y cuánto se ha gastado realmente por encima de lo previsto. “Con esa fotografía, se puede elaborar un presupuesto para los próximos meses y priorizar los gastos imprescindibles. El objetivo debe ser recuperar el equilibrio poco a poco, evitando, siempre que sea posible, recurrir a crédito para cubrir gastos corrientes, pues esto suele conducir a situaciones financieras nefastas”.

Para aquellos que se preguntando cuánto tiempo aproximado tendrán que estar en esta situación de “reajuste” presupuestario, López afirma que “no existe un plazo universal: depende del tamaño del desfase y de la capacidad de ahorro mensual de cada hogar. Pero, si se trata de un exceso de gasto puntual durante las vacaciones y no hay deudas importantes, lo razonable es plantear una recuperación en varios meses, no en unas pocas semanas”.

Además, incide en la parte clave de este proceso: no seguir acumulando deuda para hacer frente a gastos cotidianos. “El Banco de España recomienda precisamente evitar que las vacaciones se conviertan en una carga que se arrastre durante el resto del año y advierte especialmente sobre la financiación de consumos de corta duración”.

¿Qué gastos conviene recortar primero?

Para recuperar capacidad de ahorro de la forma más rápida, López recomienda comenzar por reducir los gastos sin afectar a las necesidades básicas. “Lo primero es revisar los gastos variables y prescindibles: ocio, restaurantes, compras no necesarias, suscripciones, pequeños gastos diarios o servicios que apenas se utilizan. Son las partidas en las que normalmente se puede conseguir un ahorro inmediato sin modificar cuestiones esenciales como la vivienda, la alimentación o los suministros”. Y pone especial atención a los conocidos como “gastos hormiga”: “Son pequeños desembolsos que pasan desapercibidos, pero que acumulados pueden representar una cantidad relevante al final del mes”.

“Una vez hecho ese ejercicio, el siguiente paso es convertir el ahorro en una partida fija del presupuesto, en lugar de esperar a ver qué dinero sobra a final de mes. No empezaría recortando alimentación o necesidades básicas, salvo que exista un problema presupuestario más profundo”.

Y es que, López asegura que estos gastos esenciales son, además, los que más cuesta recortar porque no se pueden eliminar de golpe y su reducción tienen un límite: “No se puede dejar de pagar la vivienda, reducir indefinidamente la compra de alimentos o prescindir del transporte cuando es necesario para trabajar”.

Además, señala que “la vivienda es, con diferencia, la partida que más condiciona el presupuesto: supone un tercio del gasto medio de los hogares. La alimentación representa otro 16% y el transporte un 11,5%”. Y es que, el profesor de EAR Business School avala que “el problema no es solo cuánto han subido los precios, sino qué parte del presupuesto ocupan gastos que una familia no puede dejar de pagar”.

Errores que se repiten cada septiembre

Cada año, el final del verano se ve marcado por la conocida “cuesta de septiembre”. Los hogares siempre hablan de hacer frente a gastos imprevistos que se repiten anualmente, por lo que para López, el principal error que se comete es tratar estos desembolsos como si fueran imprevistos, cuando en realidad son gastos bastante previsibles.

Así, señala que los principales errores que cometen las familias con la llegada del noveno mes del año son: no hacer balance de lo gastado en verano, confiar demasiado en la tarjeta aplazando el problema y convirtiendo un exceso puntual en cuotas que se arrastran durante meses, comprar todo de golpe (material escolar, ropa, calzado, libros, tecnología…), comprar más de lo necesario, olvidar los gastos recurrentes que empiezan en septiembre (como la renovación de seguros), intentar mantener el mismo nivel de ocio después de las vacaciones, y no reservar dinero para imprevistos.

En este sentido, el profesor de EAE Business School señala que el aspecto principal que deben tener en cuenta las familias para anticiparse a estos gastos es “convertir los gastos previsibles en una partida mensual. Si sabemos que en septiembre habrá que afrontar material escolar, ropa, libros o determinados recibos, lo más eficaz es calcular cuánto supondrán en conjunto y empezar a reservar una cantidad cada mes”.

El aumento de la inflación y el ahorro de las familias

El pasado mes de julio -último del que hay datos disponibles- la inflación en España alcanzó el 3,6% y se vio impulsada por el aumento de los costes de la Energía, en el que ha tenido un papel clave el cierre del Estrecho de Ormuz. Este incremento de los precios va a tener un efecto directo en la capacidad de ahorro y de compra de las familias: “El encarecimiento de los carburantes afecta directamente a quienes utilizan el coche, pero también tiene un efecto más amplio porque la energía es un coste de transporte y producción que puede acabar repercutiendo en otros precios”.

“De cara a septiembre, el efecto puede ser especialmente visible porque la inflación llega justo cuando las familias tienen que afrontar varios gastos extraordinarios y, en muchos casos, ya han reducido su colchón durante las vacaciones”. A esto, López suma que “las familias llegan a septiembre con menos capacidad para absorber ese incremento de gasto utilizando sus ahorros”.

Principales señales que alertan ante un gasto superior a las posibilidades

Muchos de estos hogares que se ven sometidos a un reajuste presupuestario cuando llega el mes de septiembre alcanzan esta situación porque no consiguen detectar en qué momento están gastando por encima de las posibilidades que les permite su capacidad financiera. En este sentido, López indica que “la señal más clara es que los ingresos habituales ya no alcanzan para cubrir los gastos habituales y la familia necesita recurrir de forma recurrente al ahorro o al crédito para llegar a final de mes”.

Además, otras señales que alertan de un desfase son: no poder ahorrar nada durante meses, incluso cuando no se han producido gastos extraordinarios; y que el pago de las deudas empiece a ocupar una parte cada vez mayor de los ingresos.

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