El Banco Central Europeo (BCE) afronta una nueva reunión de política monetaria con una decisión que parece relativamente clara para los analistas, pero con un horizonte cada vez más complicado. La institución presidida por Christine Lagarde se reunirá los días 28 y 29 de octubre y, salvo sorpresa, mantendrá los tipos de interés en sus niveles actuales. Sin embargo, los mercados ya anticipan una nueva subida en diciembre, después de que la inflación haya vuelto a acelerarse en la eurozona.
La decisión del BCE se conocerá el jueves 29 de octubre, a las 14:15 horas, mientras que Lagarde comparecerá ante los medios a las 14:45. Será entonces cuando los inversores, las entidades financieras y los ciudadanos puedan conocer las pistas sobre los próximos movimientos del organismo. Porque, más allá de lo que suceda esta semana, la verdadera incógnita es cuánto tiempo tendrá que mantener Europa una política monetaria restrictiva.
El BCE apunta a mantener los tipos en el 2,50 %
La principal previsión de los analistas es que el BCE mantenga el tipo de interés de la facilidad de depósito en el 2,50 %. También permanecerían sin cambios, en principio, el tipo de las operaciones principales de financiación, situado en el 2,65 %, y el de la facilidad marginal de crédito, actualmente en el 2,90 %.
La institución europea ya endureció su política monetaria el pasado 10 de septiembre, cuando elevó los tipos en 25 puntos básicos para combatir las nuevas presiones inflacionistas. Aquella decisión respondió principalmente al encarecimiento de la energía provocado por el conflicto en Oriente Próximo y a la posibilidad de que sus consecuencias económicas se prolongaran durante los próximos meses.
Ahora, el BCE parece inclinarse por una pausa que permita evaluar los efectos de aquella subida. No obstante, eso no significa que haya terminado el ciclo de endurecimiento monetario. Al contrario: los últimos informes económicos apuntan a que diciembre podría convertirse en una fecha especialmente importante.
Según un análisis de CaixaBank Research difundido antes de la reunión, los mercados asignan una probabilidad cercana al 90 % a una nueva subida de 25 puntos básicos en diciembre. De confirmarse ese escenario, el tipo de depósito pasaría del 2,50 % al 2,75 %.
Esta previsión también coincide con las estimaciones de BBVA Research, que contempla un nuevo incremento hacia finales de año si persisten las tensiones energéticas. En cualquier caso, se trata de expectativas económicas y no de una decisión anunciada por el organismo europeo.
La inflación vuelve a complicar los planes de Christine Lagarde

El principal problema del BCE continúa siendo la evolución de los precios. Según los últimos datos definitivos de Eurostat, publicados el 16 de octubre, la inflación interanual de la eurozona alcanzó el 3,8 % en septiembre, seis décimas por encima del 3,2 % registrado en agosto.
La cifra resulta especialmente preocupante porque aleja nuevamente la inflación del objetivo del 2 % que persigue el Banco Central Europeo. Además, confirma que el encarecimiento energético continúa trasladándose al conjunto de la economía.
En septiembre, los precios de la energía aumentaron un 18,8 % interanual, frente al 14,3 % de agosto. Los servicios también registraron un incremento del 3,2 %, mientras que los alimentos, el alcohol y el tabaco subieron un 1,4 %.
Estos datos colocan al BCE ante una situación delicada. Por una parte, necesita impedir que las presiones inflacionistas se consoliden. Por otra, debe evitar que unas condiciones financieras demasiado restrictivas terminen debilitando el crecimiento económico y el consumo de las familias.
Las propias proyecciones publicadas por el organismo en septiembre reflejan estas dificultades. Sus economistas esperan que la inflación media se sitúe en el 3 % en 2026, descienda al 2,5 % en 2027 y alcance el 2,1 % en 2028. Es decir, el regreso a la estabilidad de precios podría prolongarse durante varios ejercicios.
Al mismo tiempo, el BCE prevé que la economía de la eurozona crezca un 0,9 % este año, un 1,4 % en 2027 y un 1,5 % en 2028. Son cifras que apuntan a una expansión moderada, aunque todavía expuesta a la incertidumbre internacional.
Qué pasará con el euríbor y las hipotecas en España

Las decisiones del BCE también afectan directamente a millones de hogares españoles, especialmente a quienes tienen contratada una hipoteca variable. Aunque el euríbor no depende de forma automática de los tipos oficiales, sí está condicionado por las expectativas del mercado sobre la evolución de la política monetaria.
El indicador hipotecario cerró septiembre en el 3,247 %, según los datos publicados por el Banco de España. Esta cifra contrasta con el 2,172 % registrado un año antes y refleja el encarecimiento de la financiación durante los últimos meses.
Por tanto, aunque el BCE mantenga los tipos sin cambios esta semana, eso no garantiza un alivio inmediato para los hipotecados. De hecho, las familias que tengan que revisar su préstamo tomando como referencia los últimos valores del euríbor pueden encontrarse con un incremento de sus cuotas, dependiendo de las condiciones de su contrato.
La posibilidad de una nueva subida en diciembre añade presión a este escenario. Si los mercados consideran cada vez más probable que el organismo continúe elevando los tipos, el euríbor podría incorporar esas expectativas incluso antes de que se anuncie oficialmente una nueva decisión.
La reunión de esta semana también estará marcada por la situación de Francia, cuya crisis fiscal y política ha provocado un aumento de la rentabilidad exigida a su deuda pública. Ese endurecimiento de las condiciones financieras supone otro elemento que Lagarde deberá tener presente.
Por todo ello, la comparecencia del jueves será determinante para conocer hasta dónde está dispuesto a llegar el BCE. Los analistas esperan una pausa inmediata, pero diciembre aparece cada vez con mayor claridad en el horizonte. Y de lo que suceda entonces dependerá, en buena medida, la evolución de los costes de financiación, las hipotecas y la economía europea durante los próximos meses.

