Elecciones 29N

La trampa fiscal de la ‘exención’ del SMI de Hacienda: las rentas bajas soportan tipos más altos que los superricos

La deducción del IRPF ideada por Hacienda para evitar que tribute el SMI penaliza las mejoras salariales de las rentas bajas, mientras los fiscalistas alertan de la "trampa de la pobreza" porque desincentiva los incrementos de ingresos

La tributación del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en el IRPF volvió a entrar en campaña electoral. Elma Saiz, portavoz del Gobierno, aseguró ayer que el Gobierno seguirá subiendo el SMI y que seguirá “exento de tributación”. En una entrevista en la Cadena Ser, la ministra de Seguridad Social aprovechó además para acusar al presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, de mostrar un “importantísimo desconocimiento técnico” sobre la tributación de este suelo salarial.

Cabe recordar que la subida del SMI puede aprobarse por el Ejecutivo en funciones antes de las elecciones. De hecho, se prevé que así ocurra con la aprobación de un real decreto en el Consejo de Ministros, mientras que la modificación legal para evitar que este incremento tribute en el IRPF requiere una norma con rango de ley. En el contexto actual, con el Gobierno en funciones, para ello se requiere un real decreto-ley, que posteriormente debe ser convalidado en el Congreso de los Diputados.

En este sentido, los fiscalistas consultados por Artículo14 advierten de la trampa fiscal de la ‘exención’ que nuevamente propone el Ejecutivo para evitar que los trabajadores que perciben el SMI paguen el IRPF y que lleva a la paradoja de que las rentas bajas tengan un tipo marginal efectivo superior a los superricos. “A ver quién es el guapo que vota en contra en la Diputación Permanente”, advierten.

El castigo de Hacienda a las rentas bajas

El origen del castigo fiscal a las rentas bajas se explica por la fórmula que utiliza el Ministerio de Hacienda para que no tributen los perceptores del SMI (17.094 euros brutos al año). Pues, aunque ahora el PSOE defienda su no tributación, esta medida fue duramente combatida por la exministra María Jesús Montero, que finalmente tuvo que ceder a las exigencias de Sumar abanderadas por Yolanda Díaz. La estrategia que siguió entonces la actual coordinadora de la campaña electoral fue incorporar deducciones en lugar de elevar el mínimo exento, que está fijado en 15.876 euros desde el año 2023.

Sin embargo, este “error de diseño” dispara los tipos marginales en las rentas más bajas (en el entorno de 20.000 euros), como advierte a Artículo14 José Félix Sanz, catedrático de Economía Aplicada en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Sanz rechaza además que estos trabajadores no “estén sometidos a la disciplina fiscal y a la misma progresividad a la que estarían sometidos el resto de trabajadores y perceptores de rentas cuando tengan una subida en sus rentas”.

Tipos marginales disparados

Lo que hace Hacienda es aplicar una deducción de 590,89 euros por rendimientos del trabajo a las rentas iguales o inferiores a los 17.094 euros. Esta deducción adicional disminuye progresivamente a medida que aumentan los ingresos en el tramo hasta 20.048,45 euros, a razón de 20 céntimos por cada euro adicional de ingresos.

La consecuencia es que los trabajadores con ingresos de entre 18.500 y 20.000 euros brutos lleguen a soportar un tipo marginal efectivo de hasta el 79%, según los cálculos apuntados por los expertos consultados por este medio. Este porcentaje supera con creces el tipo marginal máximo del 47% de la escala de referencia del IRPF para las rentas más elevadas (más de 300.000 euros).

La trampa de la pobreza

“En cada euro adicional que ganas en ese rango, además de soportar tu tipo marginal de la tarifa te ves afectado por una pérdida de la reducción. Este es el tipo marginal efectivo, que es muy relevante porque marcará tus decisiones económicas. El agravante de estos tipos marginales disparados es que genera desincentivos a generar rentas, porque lo que busca la gente es quedarse justamente en el límite donde tu reducción es máxima”, puntualiza José Félix Sanz.

En esta línea, un reproche de los expertos al sistema es su efecto desincentivador para elevar la renta del trabajo, dado que cuanto más se aleja un trabajador del SMI, mayor es la parte de su incremento salarial que acaba en manos de Hacienda. Francisco de la Torre, inspector de Hacienda, advierte a Artículo14 de que el mecanismo genera una “trampa de la pobreza” al desincentivar las mejoras salariales: “no merece la pena esforzarse un poquito más ni coger unas horas extra ni nada porque este incremento adicional al final se queda en el impuesto sobre la renta”. Para De la Torre, este es uno de los factores que influye en la falta de mejora de la productividad.

La fórmula más barata para Hacienda

Tras la decisión de mantener el SMI sin tributación mediante deducciones, en lugar de actualizar y elevar la exención fiscal hay una explicación claramente recaudatoria. Como recuerda José Félix Sanz, “los beneficios fiscales no son neutros en función de en qué parte del impuesto los coloques”.

Según los cálculos del Sindicato de Técnicos de Hacienda (Gestha), la adaptación de la deducción a la subida del salario mínimo de 2026 tendrá un coste de unos 200 millones de euros para las arcas públicas, muy inferior al que supondría una modificación de mayor alcance. En este sentido, según explica su secretario general, José María Mollinedo, elevar el umbral del mínimo exento para evitar la tributación del SMI beneficiaría también a otros contribuyentes con ingresos superiores y, por tanto, tendría un coste fiscal mucho mayor, próximo a los mil millones. La deducción permite concentrar el beneficio en los trabajadores con rentas más bajas y retirarlo progresivamente conforme aumentan sus ingresos.

Aumento de la recaudación por IRPF

Mollinedo introduce, además, una precisión sobre el discurso político entorno a la exención del SMI. “Realmente no se debe hablar de exención, sino de no tributación”, advierte. Como recuerda este experto, la diferencia es relevante porque los salarios siguen sujetos al impuesto, aunque las reducciones y deducciones puedan hacer que la cuota final sea cero.

A todo ello su suma que, como además advierten los expertos, la recaudación del IRPF se sitúa en cifras históricas por la decisión de no indexar la subida de la inflación, mientras cada vez más trabajadores perciben salarios próximos al SMI. El IRPF es la primera fuente de ingresos tributarios para el Estado, ya que representa más del 40%. En 2025, la recaudación de este impuesto alcanzó los 142.466 millones, frente a los 82.859 millones en 2018.

Desde 2018, la subida encubierta del IRPF ha costado más de 20.000 millones a los contribuyentes.

Como recuerda Francisco de la Torre, la pregunta es: ¿Por qué con un euro más que el SMI uno ya es oficialmente clase media, a la que se le suben los impuestos?