El IMSERSO afronta una de sus temporadas más relevantes con 879.213 plazas disponibles para el Programa de Turismo 2026-2027 y un cambio de gestión que afectará a miles de personas mayores. La nueva campaña mantiene el volumen de viajes sociales, incorpora plazas a precio reducido para pensionistas con menos recursos y modifica una vía histórica de acceso: la reserva directa a través de determinados ayuntamientos.
El plazo para presentar nuevas solicitudes comenzó el 22 de junio y terminó el 10 de julio. Esa primera fase sirve para obtener la acreditación como persona beneficiaria, paso imprescindible para poder reservar plaza cuando se abra la comercialización. Quienes ya habían sido acreditados en temporadas anteriores no tenían que volver a solicitar la participación, salvo que necesitaran actualizar datos personales, económicos o de contacto.
El gran cambio no está en el número total de plazas, sino en cómo podrán reservarlas algunos usuarios. A partir de esta temporada, los ayuntamientos que aún gestionaban directamente viajes del programa dejarán de hacerlo.
Casi 880.000 plazas para la nueva temporada
La campaña 2026-2027 del IMSERSO contará con 879.213 plazas, repartidas entre turismo de costa peninsular, costa insular y viajes de escapada. El programa mantiene así su papel como una de las políticas públicas más reconocibles para fomentar el envejecimiento activo y facilitar vacaciones a precios más accesibles.
Del total, 7.447 plazas tendrán una tarifa reducida de 50 euros. Están dirigidas a pensionistas con menores recursos, especialmente beneficiarios de pensiones no contributivas o personas con ingresos muy bajos. La financiación pública cubrirá el resto del coste del viaje.
El programa no solo tiene una dimensión social. También sostiene actividad turística en temporada baja, ayuda a mantener empleo en hoteles, agencias, transporte y servicios locales, y contribuye a reducir la estacionalidad en destinos que dependen mucho del verano.
El IMSERSO funciona a la vez como política social y como motor económico para muchas zonas turísticas. Por eso cada cambio en su funcionamiento tiene efectos que van más allá de los propios beneficiarios.
Quién puede acceder a los viajes del IMSERSO

Los requisitos principales se mantienen. Pueden participar los pensionistas de jubilación del sistema público español, los pensionistas de viudedad con 55 años o más, y los pensionistas por otros conceptos o perceptores de prestaciones o subsidios de desempleo que tengan al menos 60 años.
También pueden acceder las personas aseguradas o beneficiarias del sistema de Seguridad Social español con 65 años o más. El programa permite viajar con cónyuge, pareja de hecho o persona con la que se mantenga una unión estable de convivencia, aunque esa persona no reúna necesariamente los requisitos de edad o pensión.
Además, pueden acompañar los hijos con discapacidad igual o superior al 45%, siempre que viajen con sus padres, compartan habitación y puedan desplazarse en condiciones compatibles con el desarrollo normal del viaje.
La acreditación previa no garantiza automáticamente una plaza, pero sí permite entrar en el sistema de reserva. Después, la adjudicación depende de la disponibilidad, el calendario y los criterios establecidos para ordenar la demanda.
El cambio que afecta a los ayuntamientos
La principal novedad de la temporada es la eliminación del sistema por el que algunos ayuntamientos gestionaban directamente reservas del Programa de Turismo. Era una vía implantada desde finales de los años ochenta y especialmente útil en municipios pequeños, donde muchas personas mayores acudían al consistorio para recibir ayuda presencial.
A partir de ahora, la reserva deberá realizarse mediante agencias de viajes autorizadas, la sede electrónica del IMSERSO o los canales oficiales habilitados por el Instituto. El Gobierno defiende que este modelo elimina diferencias territoriales vinculadas a los cupos municipales y garantiza las mismas oportunidades para todos los beneficiarios.
El cambio afecta a 142 ayuntamientos, según las informaciones publicadas, aunque existen diferencias en las cifras sobre cuántas plazas se gestionaban anualmente por esta vía. Algunas fuentes hablan de unas 4.000 y otras elevan el volumen hasta 13.000.
La medida busca homogeneizar el sistema, pero también abre dudas sobre la accesibilidad en municipios rurales. Para muchas personas mayores, el ayuntamiento era el punto más cercano y comprensible para resolver trámites.
Más igualdad territorial, pero riesgo de brecha digital

El argumento oficial es que centralizar las reservas en canales autorizados evita desigualdades entre municipios. Si unos ayuntamientos tenían cupos o mecanismos propios y otros no, el acceso podía depender en parte del lugar de residencia.
Sin embargo, el cambio también genera preocupación. En zonas rurales, con población envejecida y menos presencia de agencias de viajes, la sede electrónica no siempre es una alternativa sencilla. No todas las personas mayores tienen certificado digital, habilidades informáticas o familiares que puedan ayudarles.
La clave estará en cómo funcionen los canales telefónicos y la atención presencial a través de agencias. Si el sistema ofrece apoyo real, el cambio puede ser asumible. Si no, puede convertirse en una barrera para quienes precisamente más necesitan ayuda.
La igualdad formal no siempre garantiza igualdad práctica. Que todos tengan el mismo canal no significa que todos puedan usarlo con la misma facilidad.
Calendario: acreditación, reservas y viajes
Tras el cierre del plazo de solicitudes, el siguiente paso será la acreditación. Habitualmente, las personas beneficiarias reciben una comunicación con la información necesaria para reservar cuando se abra la comercialización de los viajes.
La previsión es que las reservas comiencen en septiembre y que los viajes se desarrollen entre octubre de 2026 y junio de 2027. Como en campañas anteriores, los destinos se reparten entre costa peninsular, Baleares, Canarias, circuitos culturales, turismo de naturaleza, capitales de provincia y otras modalidades de escapada.
Los precios dependerán del destino, la duración, la modalidad del viaje y si se incluye transporte. En general, el programa mantiene importes por debajo del mercado turístico convencional, precisamente por su carácter social y por la financiación pública asociada.
Para muchos pensionistas, estos viajes no son un lujo, sino la única posibilidad real de disfrutar de vacaciones a un precio asumible.
Una temporada marcada por la transición

La campaña 2026-2027 del IMSERSO llega con continuidad en el volumen de plazas, pero con una transformación importante en el acceso. El programa conserva su dimensión social, sus destinos tradicionales y la tarifa reducida de 50 euros para los beneficiarios con menos recursos, pero modifica una forma de gestión que llevaba décadas funcionando en parte del territorio.
El éxito del nuevo modelo dependerá de que los usuarios afectados no pierdan capacidad real para reservar. En grandes ciudades, el paso por agencias autorizadas o canales digitales puede ser asumible. En municipios pequeños, el reto será mayor.
El IMSERSO entra en una temporada clave: debe modernizar el sistema sin dejar atrás a quienes dependen de una atención cercana. Esa será la prueba más importante del cambio.
Con 879.213 plazas en juego, la campaña vuelve a movilizar a cientos de miles de personas mayores y a buena parte del sector turístico. Pero este año, además de elegir destino, muchos beneficiarios tendrán que adaptarse a una nueva manera de reservar.

