“Estamos quemadas porque el cuerpo duele mucho, porque es un trabajo físico de estar limpiando todo el día”. Es el testimonio de Brenda, empleada del hogar de 67 años, incluido en el último informe de Oxfam Intermón. El estudio refleja que solo un 45,9% de las trabajadoras accederá a una pensión contributiva y que un 14% llegará a la jubilación sin ningún tipo de prestación. En el caso de las trabajadoras migrantes, ese porcentaje sube hasta el 25,4%.
Tras analizar la situación de las más de 158.000 trabajadoras del hogar y cuidados mayores de 55 años en España, el estudio alerta de que el 65,9% de las trabajadoras del hogar mayores de 55 años cree que tendrá que seguir trabajando más allá de los 65 años y que muchas continuarán haciéndolo incluso después de alcanzar la edad legal de jubilación. Y ello, a pesar de que el informe reconoce los problemas de salud del colectivo.
Enfermedades musculoesqueléticas
Según detalla el estudio, las trabajadoras padecen un alto deterioro físico: el 73% de las trabajadoras mayores de 55 años asegura sufrir dolor de espalda. Y una proporción prácticamente idéntica, el 70,9 %, padece dolor articular, mientras que el 60,45 % convive con dolor muscular habitual. A ello se suman otras afecciones asociadas al uso continuado de productos de limpieza, la exposición prolongada a humedad y químicos y las posturas forzadas. De esta forma, un 32,1 % de las encuestadas presenta problemas en la piel, un 31,34 % complicaciones circulatorias y un 23,13 % dificultades respiratorias.
Ocho de cada diez reconocen tomar medicación para afrontar la jornada laboral y dos de cada tres admiten haber acudido a trabajar estando enfermas. En el plano emocional, las trabajadoras mayores de 55 años afirman sufrir estrés (65,5%) y ansiedad (59,2%).
“Tengo artrosis, mírame los dedos, y me duelen a morir. Es un trabajo físico de estar limpiando todo el día”, relata Brenda en el informe.
Jubilación anticipada como profesión penosa

En este contexto, una de las posibilidades que abre el nuevo marco regulatorio vigente desde febrero de 2025 es la anticipación de la jubilación para este colectivo por la penosidad de su profesión. El Real Decreto por el que se regula el régimen jurídico y el procedimiento para establecer los coeficientes reductores en el sistema de la Seguridad Social abre la puerta a este colectivo. Dentro de los criterios para determinar la penosidad se encuentran el uso permanente de la fuerza física o la exposición a agentes químicos. También la peligrosidad contempla actividades susceptibles de causar una enfermedad profesional con un mayor grado de incidencia o frecuencia que otros trabajos.
Sin embargo, tal y como han confirmado a Artículo14, fuentes sindicales y las propias trabajadoras del hogar, la exploración de la jubilación anticipada con coeficientes reductores por penosidad de la profesión aún no ha comenzado formalmente. “En el caso de estas empleadas existe el compromiso de que hay que hacerlo, pero el procedimiento todavía no se ha iniciado”, admiten fuentes sindicales.
Estas fuentes apuntan que el primer paso donde se anticipan avances es el de los cuidados, al considerar que existe una mayor base para acreditar la carga física y las dolencias asociadas a estas tareas.
Procedimiento complejo
Con todo, las mismas fuentes recuerdan que el procedimiento no será inmediato y que pasarán años hasta que las empleadas -eventualmente primero en el ámbito de los cuidados y, posteriormente en el hogar- puedan beneficiarse de la anticipación de la jubilación. El procedimiento no es fácil, pues requiere la elaboración de informes que acrediten su necesidad, con datos de bajas laborales o dolencias específicas de la profesión.

El primer paso por parte de los sectores es acreditar que concurren circunstancias objetivas que justifiquen la aplicación de coeficientes reductores. Datos como el número total de procesos de Incapacidad Temporal del colectivo durante un periodo de observación o su duración media.
“El Estado y la sociedad tienen que moverse porque nos está dejando atrapadas a un montón de mujeres con más de 60 años que estamos con los cuerpos rotos. Necesitamos que haya un reconocimiento y un sistema de cuidados que nos garantice a todas las personas a tener esos derechos”, asegura a Artículo14 Rafaela Pimentel, portavoz de Territorio Doméstico y secretaria de organización del sindicato de empleadas del hogar (SINTRAHOCU).
Como avisa, a su vez, Nerea Boneta, investigadora y autora del informe de Oxfam Intermón, en el caso de las empleadas del hogar se une además la precariedad que marca toda su trayectoria laboral. El informe describe un “triángulo de precariedad” marcado por la informalidad, la temporalidad y la parcialidad. Un 32% trabaja sin alta en la Seguridad Social, el 24% tiene contratos temporales y más del 58% desempeña jornadas parciales. Entre las mayores de 55 años, la parcialidad alcanza el 62%.
Jubilación digna
Según el estudio, las trabajadoras del hogar jubiladas han cotizado de media 21 años a lo largo de su vida laboral, frente a los 25 años del conjunto de mujeres y los 33 años de los hombres. Además, acumulan lagunas de cotización equivalentes al 16,8% de su vida laboral. El resultado son pensiones muy reducidas. En 2024, la cuantía media de una pensión contributiva para trabajadoras del hogar fue de 473,56 euros antes de complementos.
Para quienes no logran reunir el mínimo de cotización, la alternativa pasa por las pensiones no contributivas. Oxfam Intermón calcula que el 40,1% accederá a esta vía, cuya cuantía media rondó los 517,9 euros mensuales en 2024. En este contexto, Oxfam Intermón reclama reconocer la penosidad del trabajo de cuidados, reforzar las pensiones mínimas y culminar la equiparación de derechos laborales con el Régimen General.

