El sector cervecero vive una transformación silenciosa. Durante décadas, las grandes compañías han registrado grandes beneficios respaldadas por una población joven que incorporaba la cerveza a sus hábitos de consumo. Sin embargo, algo está rompiendo esa tendencia. Las nuevas generaciones beben menos alcohol, están más concienciados con la salud y las empresas se están viendo obligadas a reinventarse.
En este contexto de cambio llega también la renovación de liderazgos. En España, Heineken ha nombrado presidente a Guilherme Cury Silva, ejecutivo con una larga trayectoria internacional en el sector del gran consumo. Su llegada coincide con una etapa clave para la compañía, que considera el mercado español uno de los más estratégicos para el grupo en un momento de impulso de las bebidas sin alcohol y de baja graduación.

Al otro lado del Atlántico, una de las figuras más influyentes de Heineken es Maggie Timoney, presidenta y consejera delegada de la compañía en Estados Unidos. Su trayectoria es una excepción en un sector históricamente dominado por hombres. Timoney nació en Irlanda e inició su carrera profesional lejos de los despachos de dirección. Comenzó en puestos comerciales y de ventas, una experiencia que le permitió conocer de primera mano los hábitos de los consumidores y el funcionamiento de la distribución.
A lo largo de más de tres décadas, ha ido escalando posiciones dentro de la compañía hasta convertirse en una de las ejecutivas más relevantes del grupo. En 2018 hizo historia al convertirse en la primera mujer en dirigir el negocio de Heineken en Estados Unidos, uno de los mercados más importantes y competitivos del mundo para la cerveza.
Su ascenso coincide con un momento especialmente complejo para el sector. Los consumidores jóvenes comienzan a modificar sus hábitos de manera acelerada. Según una encuesta de Gallup publicada de 2025, el porcentaje de estadounidenses de entre 18 y 34 años que consume alcohol ha pasado del 72% a comienzos de los años 2000 al 50% actual. Entre las razones figuran una mayor preocupación por el bienestar físico, una creciente conciencia sobre la salud y un cambio cultural que ha reducido el peso del alcohol como elemento central de la vida social.

Para las grandes cerveceras, es un gran desafío y su respuesta está siendo apostar por la diversificación. Para Heineken, la cerveza tradicional es el corazón del negocio, pero cada vez ganan más protagonismo las variedades sin alcohol, las bebidas de baja graduación y las propuestas orientadas a consumidores que buscan opciones más saludables.
La ejecutiva ha insistido en numerosas ocasiones en que el futuro del sector pasa por escuchar mejor a los consumidores y entender que los hábitos de ocio están evolucionando. La industria ya no compite únicamente con otras marcas de cerveza. También lo hace con refrescos premium, cócteles preparados y una creciente oferta de alternativas sin alcohol.
La figura de Maggie Timoney simboliza una nueva forma de entender el negocio. Frente a un modelo centrado exclusivamente en aumentar el volumen de ventas, la prioridad pasa ahora por construir marcas sostenibles, adaptadas a los cambios sociales y capaces de responder a consumidores cada vez más exigentes.
El futuro de una de las industrias más antiguas del mundo depende ahora de quienes han decidido beber menos. Y es en este nuevo escenario donde ejecutivos como Cury Silva y Maggie Timoney tendrán que demostrar su capacidad para reinventar un negocio que busca seguir siendo relevante para las próximas generaciones.

