Indra deja atrás la ‘crisis’ y se encamina hacia máximos históricos

La compañía recupera los 60 euros tras la salida de EM&E, la entrada de BlackRock y una cartera de pedidos récord de 20.533 millones

Ángel Simón, presidente de Indra.
Ángel Simón, presidente de Indra.
Kiloycuarto

Indra vuelve a acercarse a sus máximos históricos después de dejar atrás uno de los periodos más convulsos de su trayectoria reciente. Las acciones de la multinacional española de defensa y tecnología han recuperado la barrera de los 60 euros, impulsadas por unos resultados semestrales récord, el crecimiento del negocio militar y la entrada de grandes inversores institucionales.

La compañía cerró el lunes 3 de agosto en 58,58 euros y avanzó hasta los 59,60 euros durante la sesión del martes. El miércoles volvió a superar los 60 euros y llegó a moverse por encima de los 61, acercándose al récord de cierre de 64,50 euros alcanzado a comienzos de marzo.

La recuperación permite a Indra borrar buena parte de la caída sufrida durante la crisis provocada por la fallida operación con EM&E. A finales de marzo, las dudas sobre la gobernanza y el conflicto de intereses entre los hermanos Escribano y la SEPI llevaron la cotización hasta los 45 euros.

La operación con EM&E desencadenó la caída

El origen de la crisis se encuentra en el proyecto para integrar Escribano Mechanical & Engineering en Indra. EM&E pertenecía a Ángel y Javier Escribano y controlaba entonces un 14,3% de la cotizada, mientras Ángel Escribano ocupaba la presidencia ejecutiva del grupo.

La SEPI, primer accionista de Indra con un 28%, comunicó a la CNMV que no apoyaría la operación mientras no se resolviera el conflicto de intereses. El anuncio provocó una caída superior al 11% en una sola sesión y abrió una crisis interna que terminó alterando la dirección de la empresa.

Ángel Escribano abandonó la presidencia a comienzos de abril. El consejo nombró como nuevo presidente no ejecutivo a Ángel Simón y, posteriormente, inició una reorganización de la estructura directiva.

La ruptura definitiva llegó en mayo, cuando EM&E vendió toda su participación por cerca de 1.339 millones de euros. La colocación se realizó a 53 euros por acción y puso fin a la presencia de los hermanos Escribano en el accionariado y en el consejo de administración.

La nueva dirección estabiliza la compañía

Ángel Simón, presidente de Indra
Ángel Simón, presidente de Indra.
Artículo14.

Tras la salida de los Escribano, Indra acometió varios cambios destinados a reforzar su gobernanza. Ángel Simón quedó al frente de la presidencia y Josep Maria Recasens fue nombrado consejero delegado, después de la salida de José Vicente de los Mozos.

La nueva etapa ha reducido la incertidumbre que penalizó la cotización durante marzo y abril. El mercado ha comenzado a valorar nuevamente la fortaleza industrial del grupo, su exposición al aumento del gasto militar y la capacidad para convertir los grandes programas públicos en ingresos.

La entrada de BlackRock constituye otra señal de confianza. La gestora estadounidense ha declarado una participación ligeramente superior al 3%, valorada en unos 316 millones de euros en el momento de la notificación.

El respaldo de uno de los mayores gestores de activos del mundo refuerza la percepción de que la crisis accionarial ha quedado atrás, aunque la compañía todavía debe demostrar que la estabilidad de la cúpula se mantendrá durante la ejecución de sus próximos contratos.

Una cartera de pedidos superior a 20.500 millones

El principal argumento de la recuperación bursátil de Indra se encuentra en sus resultados del primer semestre. La cartera de pedidos alcanzó los 20.533 millones de euros, más del doble que un año antes.

La contratación neta aumentó un 58,4%, hasta superar los 5.000 millones, mientras los ingresos avanzaron un 29,7%, hasta 3.179 millones. El EBITDA creció un 72% y se situó en 456 millones, con una mejora significativa de la rentabilidad operativa.

El beneficio neto fue de 219 millones de euros, un 2,1% superior al del mismo periodo del año anterior. La comparación está condicionada por impactos extraordinarios, ya que, en términos homogéneos, la mejora fue mucho más elevada.

Defensa se ha convertido en el gran motor del crecimiento. La cartera de esta división aumentó en más de 7.200 millones de euros, favorecida por los programas de modernización militar y el refuerzo presupuestario de España y otros países europeos.

El rearme europeo sostiene las expectativas

Armamento de Indra
Imagen del obús K9 de Hanwha.
Indra

El contexto internacional favorece a compañías como Indra. Los gobiernos europeos están elevando su inversión en defensa, ciberseguridad, espacio y sistemas de mando ante el deterioro de la seguridad global y las nuevas exigencias de la OTAN.

España ha incrementado su gasto militar y ha adjudicado grandes programas industriales destinados a modernizar las Fuerzas Armadas. Indra participa en proyectos relacionados con radares, comunicaciones, guerra electrónica, vehículos, satélites y sistemas digitales.

Este escenario ofrece visibilidad a largo plazo, porque buena parte de los contratos se ejecutará durante varios ejercicios. Sin embargo, también obliga a la compañía a aumentar su capacidad productiva, coordinarse con socios industriales y cumplir calendarios especialmente exigentes.

La bolsa ya descuenta una parte importante de ese crecimiento futuro. Por ello, el recorrido hasta nuevos máximos dependerá de que la empresa transforme la contratación récord en ingresos, márgenes y generación de caja.

El récord de 64,50 euros vuelve a estar cerca

La recuperación ha situado nuevamente a Indra a poca distancia de los 64,50 euros que marcaron su máximo histórico de cierre a comienzos de marzo. Desde el suelo de 45 euros registrado el 27 de marzo, la acción ha recuperado más de un tercio de su valor.

El consenso de analistas mantiene una visión mayoritariamente positiva, aunque existe una horquilla amplia entre las distintas valoraciones. El precio objetivo medio se sitúa por encima de la cotización actual, mientras algunas firmas consideran que el potencial depende ya de la ejecución del nuevo plan estratégico.

La compañía no ha eliminado todos sus riesgos. La reorganización directiva, la integración de adquisiciones y la enorme dimensión de los contratos de defensa exigirán disciplina operativa. También permanece expuesta a decisiones políticas y presupuestarias.

Pero la situación es muy distinta a la vivida durante la primavera. Indra ha sustituido una crisis de gobernanza por una combinación de resultados récord, estabilidad directiva y expectativas de crecimiento. El último obstáculo bursátil vuelve a estar a la vista: superar los 64,50 euros y transformar la recuperación en un nuevo máximo histórico.

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