“Cuando tú tienes un campeón nacional, tienes muchos perdedores nacionales“. El nuevo consejero delegado de Indra, Josep Maria Recasens, quiso marcar distancias ayer con la idea de crear un gigante español de la defensa, una fórmula que ha ido cobrando fuerza en el sector ante el doble desafío de ejecutar las adjudicaciones multimillonarias del Ministerio de Defensa y alcanzar la dimensión necesaria para competir con los grandes grupos europeos.
Frente a este modelo de concentración industrial, Recasens reivindicó un liderazgo “tractor e integrador” que permita sumar capacidades sin excluir a otros fabricantes. “Queremos liderar el sector de defensa y espacio en España, pero con todos. Esto no es excluyente, es inclusivo”, aseguró en el Foro La Toja, Vínculo Atlántico, al tiempo que reconoció la necesidad de ganar dimensión para “comer en la misma mesa que comen los grandes actores europeos“, en un momento en el que el incremento del gasto militar está acelerando la transformación de la industria.
Pendientes del Plan Estratégico

Unas declaraciones que coinciden con los primeros seis meses de Ángel Simón como presidente de Indra y tanto los inversores como el conjunto del sector esperan la presentación del nuevo Plan Estratégico, prevista para el 25 de noviembre. Una hoja de ruta que llevará la impronta del nuevo tándem directivo Simón-Recasens y que deberá concretar cómo combinará la expansión industrial y las alianzas con otros fabricantes.
Este planteamiento abre interrogantes sobre el futuro de las grandes operaciones corporativas, como la adquisición de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), impulsada por la anterior cúpula y que desencadenó una crisis de gobernanza en Indra, o una eventual integración de otros fabricantes, como Oesía.
Las alianzas, en cualquier caso, ya formaban parte de la estrategia de Indra antes del relevo en la presidencia. En marzo de 2026, la compañía cifraba en 140 los acuerdos industriales alcanzados desde 2025 y contaba con una cadena de suministro en Defensa de más de 1.000 empresas colaboradoras. A esta red aspiraba a incorporar otros 320 proveedores potenciales identificados por el grupo.
La prueba de Tess Defence

Para los proyectos de mayor calado, Indra ha apostado por las Uniones Temporales de Empresas (UTE). En la adjudicación de los Programas Especiales de Modernización (PEM), la compañía ha sido uno de los grandes contratistas industriales, pues la filosofía del Ministerio ha sido concentrar los programas en un número reducido de empresas para que desde esta posición se distribuya la actividad aguas abajo. En estos megacontratos, Indra se adjudicó casi 8.500 millones de euros, de los que alrededor de 3.900 millones fueron en UTE, principalmente con EM&E, si bien por menores importes se incluyen alianzas con Tess Defence, Sapa Placencia y GDELS-Santa Bárbara.
Precisamente, el alcance de este modelo de colaboración tiene uno de sus principales exponentes en Tess Defence, el consorcio que reúne a Indra, Escribano Mechanical & Engineering, Santa Bárbara Sistemas y Sapa para fabricar los blindados 8×8 Dragón. Una alianza que ha atravesado fuertes tensiones entre sus socios, agravadas durante la anterior etapa de Indra, que complicaron la ejecución del programa militar y provocaron retrasos.
El relevo en la cúpula de Indra ha facilitado un acercamiento y así, el pasado 1 de septiembre, los consejeros delegados de las cuatro compañías escenificaron su reconciliación en la fábrica de Santa Bárbara en Sevilla. Precisamente, el pasado 29 de septiembre, Tess Defence entregó al Ministerio de Defensa un nuevo lote de vehículos con el que alcanzó las 100 unidades suministradas. El consorcio, liderado por Indra con el 51,01% del capital, confía en que la aceleración conseguida en el ritmo de entregas de vehículos le permita cumplir con la entrega de las 348 unidades previstas antes de finales de 2028.
Socios y competidores
La mejora de las relaciones entre los cuatro fabricantes no implica, sin embargo, que hayan renunciado a sus propios planes industriales. Indra continúa avanzando en el desarrollo de su división de vehículos terrestres, Indra Land Vehicles, con la que aspira a competir en futuros contratos con Santa Bárbara Sistemas. El equilibrio entre colaboración y competencia será uno de los desafíos de la nueva etapa de Simón en un contexto de fuerte incremento del gasto militar.
Como recordó ayer Recasens, el presupuesto de Defensa en España ha pasado de 24.000 a 34.000 millones de euros en un año, mientras que Alemania prevé alcanzar los 150.000 millones. Un volumen de inversión que abre nuevas oportunidades para los fabricantes, pero que también exige aumentar su capacidad de producción. En este escenario, el consejero delegado plantea multiplicar por cuatro la huella industrial de Indra en España, manteniendo más de un 80% de contenido local, según informa Europa Press. Un compromiso que deberá concretarse en el nuevo plan estratégico y que pondrá a prueba la capacidad de la compañía para trasladar el crecimiento de los contratos a su red de proveedores.

