La inflación se mantiene en el 4,9 % y el Banco de España prevé que siga cerca del 5 % hasta final de año

El encarecimiento de la energía mantiene la presión sobre los hogares y dificulta la recuperación del poder adquisitivo en España

Inflación en septiembre de 2026 - Economía
Varias personas hacen la compra en un mercado en Oviedo, en una imagen de archivo.
EFE

La inflación en España continúa instalada en niveles que no se registraban desde comienzos de 2023. El Índice de Precios de Consumo (IPC) se mantuvo en el 4,9 % interanual durante octubre, según el indicador adelantado publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Una estabilidad que, lejos de representar una mejora significativa, confirma las dificultades para contener el encarecimiento de los bienes y servicios. El Banco de España advierte, además, de que la inflación podría continuar alrededor del 5 % hasta finales de 2026.

Los datos publicados el pasado 30 de octubre reflejan que los precios aumentaron un 0,6 % respecto a septiembre, mientras que la inflación subyacente, que excluye los alimentos no elaborados y los productos energéticos, permaneció en el 3,1 %. La persistencia de estas tasas mantiene la presión sobre el poder adquisitivo de los hogares y condiciona las perspectivas económicas de los próximos meses.

La inflación alcanza sus niveles más elevados desde febrero de 2023

La evolución del IPC durante 2026 permite comprender la magnitud del encarecimiento. España comenzó el año con una inflación del 2,3 %, un porcentaje que aumentó hasta el 3,4 % en marzo y continuó avanzando durante el verano. En agosto alcanzó el 4,3 % y en septiembre se situó en el 4,9 %, su nivel más elevado desde febrero de 2023.

El resultado provisional de octubre interrumpe esa escalada, pero no supone una reducción de la tasa interanual. Los precios continúan siendo considerablemente más elevados que doce meses atrás y siguen aumentando en términos mensuales.

El INE identifica varios factores que explican este comportamiento. Los carburantes y lubricantes para vehículos personales contribuyeron a moderar la inflación, al registrar descensos superiores a los de octubre de 2025. También ejercieron una influencia a la baja los alimentos y bebidas no alcohólicas y el vestido, cuyos precios aumentaron menos que durante el mismo mes del año anterior.

En sentido contrario, el gas, los combustibles líquidos y los paquetes turísticos contribuyeron a sostener la inflación. El gas experimentó incrementos superiores a los registrados un año antes, mientras que determinados combustibles líquidos se encarecieron frente a las bajadas observadas en octubre de 2025.

El Banco de España advierte de una inflación próxima al 5 % en diciembre

La inflación se mantiene en el 4,9 % y el Banco de España prevé que siga cerca del 5 % hasta final de año
Una imagen del Banco de España de Madrid.

Las perspectivas del Banco de España tampoco anticipan una mejora inmediata. En su informe de proyecciones macroeconómicas del tercer trimestre, publicado el 9 de octubre, la institución estima que la inflación permanecerá alrededor del 5 % hacia finales de 2026, condicionada fundamentalmente por la evolución de los mercados energéticos y la transmisión de sus costes al conjunto de la economía.

El organismo calcula que la inflación media anual, medida mediante el índice armonizado, alcanzará el 3,9 % en 2026, lo que representa 1,2 puntos porcentuales más que en 2025. La previsión también empeora para el próximo ejercicio, cuando espera una media del 3,7 %.

Estas estimaciones suponen una revisión al alza respecto a las publicadas en junio: tres décimas adicionales para 2026 y 1,1 puntos para 2027. El Banco de España vincula principalmente este deterioro al encarecimiento energético y a la persistencia de las presiones inflacionistas en los servicios.

El informe señala que la inflación energética alcanzó el 22 % interanual en septiembre. El aumento internacional del precio del gas contribuyó a encarecer la electricidad en el mercado mayorista, especialmente durante los meses estivales, cuando disminuyó la producción renovable y aumentó la demanda eléctrica.

Los salarios crecen menos que los precios

Una de las consecuencias más importantes de la inflación afecta directamente a los trabajadores. Según los datos recogidos por el Banco de España, los incrementos salariales pactados en convenio hasta agosto promediaban el 3 % en 2026, frente al 3,5 % registrado en 2025.

Aunque ambas magnitudes corresponden a periodos diferentes, la distancia respecto al 4,9 % de inflación interanual de septiembre y octubre refleja el riesgo de pérdida de poder adquisitivo para quienes no reciben actualizaciones salariales suficientes.

Esta situación resulta especialmente relevante para los hogares que destinan una proporción elevada de sus ingresos a necesidades esenciales. El encarecimiento acumulado de los suministros, el transporte y otros gastos cotidianos reduce la capacidad de consumo, incluso cuando las remuneraciones nominales continúan aumentando.

Además, una moderación de la tasa de inflación no implica que los precios regresen a sus niveles anteriores. Significa únicamente que crecen a menor velocidad. Para recuperar poder adquisitivo, los ingresos deben evolucionar de manera favorable respecto al coste de la vida.

El BCE mantiene los tipos ante el riesgo de nuevas subidas

La inflación se mantiene en el 4,9 % y el Banco de España prevé que siga cerca del 5 % hasta final de año
Subida del Euríbor.

El problema también condiciona la política monetaria europea. El Banco Central Europeo (BCE) decidió el 29 de octubre mantener sin cambios sus tres tipos de interés oficiales, situando la facilidad de depósito en el 2,50 %, las operaciones principales de financiación en el 2,65 % y la facilidad marginal de crédito en el 2,90 %.

La institución europea considera que el aumento de los precios energéticos representa un riesgo para las perspectivas de inflación y, al mismo tiempo, puede perjudicar el crecimiento económico. Por ello, mantiene su compromiso de estabilizar los precios alrededor del objetivo del 2 % a medio plazo.

Para los hogares con hipotecas variables, la evolución de los tipos resulta particularmente importante, aunque las cuotas dependen también del euríbor y de las condiciones de cada préstamo.

¿Cuándo podría empezar a bajar la inflación?

El escenario central del Banco de España contempla una moderación durante 2027, después de un posible repunte a comienzos del año vinculado a la finalización de determinadas rebajas fiscales sobre la energía y descuentos en el transporte público.

Posteriormente, la estabilización de los mercados energéticos y una menor presión de la demanda favorecerían una desaceleración progresiva. Sin embargo, estas previsiones dependen de la evolución de los precios internacionales y de las tensiones geopolíticas.

Por ahora, el principal mensaje de los organismos económicos es que la inflación seguirá siendo uno de los grandes desafíos de España durante los próximos meses. El IPC ha dejado de acelerarse en octubre, pero su permanencia cerca del 5 % confirma que recuperar la estabilidad de precios todavía llevará tiempo.

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