Es ahora, casi en la mayoría de edad, cuando el negocio de Victoria Beckham consigue por fin ganar dinero. Victoria Beckham Holdings, el grupo que reúne sus negocios de moda y belleza, cerró 2025 con unas ventas cercanas a los 152 millones de euros, un 15% más, y un beneficio operativo de 8,5 millones. Es el primero desde el nacimiento de la firma en 2008. Pero su incursión en la moda comenzó antes, durante los años en los que vivió en Madrid, mientras David Beckham jugaba en el Real Madrid. En 2004 colaboró con la firma estadounidense Rock & Republic en VB Rocks, una colección de vaqueros que se hizo especialmente famosa por las coronas bordadas en los bolsillos traseros.
Aquella experiencia precedió a dVb, su propia línea vaquera, que presentó en Nueva York en 2007. Un año después llegó el gran salto. En 2008 lanzó la primera colección de prêt-à-porter de la firma Victoria Beckham: apenas diez vestidos que recibieron buena acogida y ayudaron a que la industria empezara a tomar en serio a la antigua Spice Girl como diseñadora. Los vestidos ceñidos, las cinturas marcadas y las largas cremalleras se convirtieron en señas de identidad de la casa. En 2011 llegó uno de los grandes espaldarazos de la industria: Victoria Beckham ganó el premio Designer Brand of the Year en los British Fashion Awards frente a consagrados como Burberry, Stella McCartney y Tom Ford. El reconocimiento vino acompañado de una rápida expansión. La marca amplió su oferta hacia los bolsos, el calzado, las gafas y los accesorios, estrenó su plataforma de comercio electrónico en 2013 y abrió su primera tienda propia en Londres un año después.

Pero las cuentas no acompañaban. En 2017, la firma aseguraba distribuir sus productos a través de más de 400 puntos de venta en más de 50 países, pese a arrastrar pérdidas. Solo en 2016 había facturado unos 42,5 millones de euros y perdido alrededor de 9,8 millones. La necesidad de financiar el crecimiento llevó a la compañía a buscar capital externo. En 2017, NEO Investment Partners, una firma de inversión especializada en marcas de lujo, inyectó unos 33,5 millones de euros y se hizo con un 30% del negocio, participación que mantiene actualmente. El matrimonio de Victoria y David Beckham conserva conjuntamente la mayoría. Pero la entrada de este nuevo socio tampoco acabó con los números rojos. En 2019, la compañía registró unas pérdidas antes de impuestos de aproximadamente 19,4 millones de euros.
La apuesta que cambió todo
Ese mismo año, Victoria Beckham lanzó Victoria Beckham Beauty. La división comenzó con maquillaje y posteriormente se extendió al cuidado de la piel y los perfumes. Hoy, la belleza aporta aproximadamente dos tercios de los ingresos del grupo y se ha convertido en su principal motor de crecimiento.
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Los primeros signos de recuperación llegaron en 2022, cuando la compañía facturó cerca de 69 millones de euros. Dos años después, en 2024, los ingresos prácticamente se habían duplicado, hasta aproximadamente 132 millones. Aun así, el grupo seguía en números rojos y cerró aquel ejercicio con unas pérdidas antes de alrededor de 5,6 millones. Pero 2025 ha sido el punto de inflexión con el primer beneficio operativo de su historia y el objetivo de reforzar su presencia en Estados Unidos y Oriente Próximo.
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“Todos hemos trabajado duro durante mucho tiempo para llegar a este momento de rentabilidad y crecimiento”, ha declarado Beckham al Financial Times. Han pasado 17 años desde aquella primera colección de diez vestidos. Victoria Beckham ya había conseguido que la moda la tomara en serio pero faltaba que su marca ganara dinero. Hasta ahora.

