Las Letras del Tesoro apuntan al 3% este verano y preparan el ‘sorpasso’ a los depósitos

El petróleo y el BCE tienen la última palabra sobre el regreso de la fiebre por la deuda pública

Febrero de 2023 quedó grabado en la retina del sector financiero español por una imagen insólita, donde cientos de ciudadanos rodeaban la sede del Banco de España en la calle Alcalá para comprar deuda pública. El imán era una rentabilidad en las Letras a 12 meses que rozaba el 3% y ese nivel vuelve a estar ahora al alcance de los ahorradores españoles.

Con las Letras a 12 meses situadas ya en el 2,63% tras la subasta del pasado 5 de mayo, el mercado financiero ha puesto la directa hacia esa cota psicológica. El salto no está garantizado, pero sí vuelve a ser posible si las presiones inflacionistas persisten y el Banco Central Europeo (BCE) endurece su discurso en la reunión del próximo 11 de junio.

Nacho Zarza, analista de Auriga Bonos, considera que el factor determinante será la expectativa de inflación a medio plazo que maneje el BCE en su próxima reunión. En esa cita, la autoridad monetaria actualizará sus proyecciones económicas y contará con más datos para decidir si mantiene la paciencia o abre la puerta a un nuevo ajuste de tipos. Según el experto, esa actualización “será clave” para saber si las Letras recuperan los retornos de 2023 durante el periodo estival, ya sea en la cita de junio o en las sucesivas subastas de julio y agosto.

En esta línea, Konstantin Veit, gestor de carteras en PIMCO, señala que el margen del BCE para ignorar el repunte de los precios de la energía se está estrechando, lo que convierte la reunión de junio en una cita clave. No obstante, el experto matiza que no esperan un ciclo agresivo de subidas, sino un ajuste limitado a lo que ya descuenta el mercado, con los tipos moviéndose en la parte alta del rango neutral.

En todo caso, el camino hacia el 3% ya no parece una línea recta. Las noticias sobre un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán han provocado un giro brusco en los mercados, con caídas en el precio del crudo y una relajación de las rentabilidades de la deuda.

Si el Brent consolida su descenso por debajo de los 100 dólares, la presión inflacionista podría moderarse y el BCE tendría menos incentivos para endurecer su política monetaria en junio. En ese escenario, las Letras podrían frenarse antes de alcanzar el 3%.

La duda es si los inversores europeos han ido demasiado rápido en sus cálculos. Desde Muzinich & Co plantean que el mercado podría haber sobrerreaccionado al descontar un endurecimiento significativo por parte del BCE, especialmente si el escenario geopolítico se enfría y el petróleo pierde presión.

Para Zarza, la clave estará en observar si el crudo cede posiciones de forma contundente y sostenida por debajo de los 100 dólares. Si eso ocurre, el avance de las Letras hacia el 3% podría perder fuerza. Si, por el contrario, el petróleo vuelve a tensionarse y los datos de inflación mantienen la presión, el mercado exigirá mayores rentabilidades al Tesoro y esa cota psicológica volverá a estar al alcance de las subastas de verano.

Depósitos al contraataque

A pesar de estas cautelas, el repunte de la deuda pública ya está reabriendo la batalla por el ahorro conservador. La banca más activa ya empieza a moverse para evitar que el dinero de los clientes vuelva a salir hacia el Tesoro, como ya ocurrió en 2023. Algunas entidades han mejorado sus ofertas para captar pasivo: Self Bank remunera ya al 2,75% a un año, Renault Bank ha estirado su oferta por encima del 3% en plazos largos y Banco BiG llega al 3,25% a tres meses en campañas concretas.

El euríbor a 12 meses, que cerró abril en el entorno del 2,84%, también refuerza esa percepción de que el dinero vuelve a tener precio. Para el cliente conservador, el debate ya no es si debe asumir riesgo para obtener rentabilidad, sino qué producto le permite combinar seguridad, liquidez y retorno. Y en esa pelea, las Letras vuelven a tener un papel central.

Qué debe hacer el ahorrador

Para los hogares españoles, que acumulan más de un billón de euros en depósitos, la clave no es intentar acertar la subasta perfecta, sino mantener flexibilidad. El 3% es una barrera psicológica poderosa, pero no debería convertirse en la única brújula de inversión. Esperar puede salir bien si las rentabilidades siguen subiendo, pero también puede hacer que el inversor pierda una ventana atractiva si el mercado gira antes.

En este contexto, los expertos aconsejan repartir el ahorro entre distintos productos y plazos. Una parte puede destinarse a Letras para asegurar la rentabilidad actual, otra mantenerse en liquidez por si las próximas emisiones pagan más y otra buscar alternativas como depósitos, fondos monetarios o cuentas remuneradas.

La paciencia, en cualquier caso, será clave. “La postura de esperar parece acertada considerando que la paciencia aporta certidumbre a la situación mientras los datos de inflación no se muestren completamente desbocados”, concluye Zarza.

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