La aprobación del Plan de Vivienda 2026-2030, que prevé movilizar 7.000 millones de euros, de los que 4.200 millones serán aportados por el Estado, continúa en tramitación. La previsión es que el Consejo de Ministros dé luz verde al Real Decreto en marzo, aunque podría retrasarse hasta abril. Sin embargo, tampoco entonces su puesta en marcha será inmediata. Requerirá acuerdos entre el Ministerio de Vivienda y las comunidades autónomas. Precisamente, las tensiones entre el Gobierno y las autonomías han dilatado la tramitación del Plan, que en principio debía haber entrado en vigor el pasado 1 de enero. Entretanto, Isabel Rodríguez va desgranando algunas medidas del proyecto.
Ayer, Rodríguez abordó el primer problema, la vivienda, desde otro ángulo: la rehabilitación en el mundo rural. “Se acaban los fondos europeos, pero la rehabilitación sigue”, afirmó durante la inauguración de una jornada en Albacete. En este sentido, recordó que el 30% del total se destinará a la rehabilitación residencial, con especial interés en el ámbito rural. Así, anunció ayudas de hasta 35.000 euros en núcleos rurales cuando las viviendas se destinen a residencia habitual o alquiler asequible. Esta cuantía podrá alcanzar los 45.000 euros en viviendas con singularidad patrimonial.
Para los expertos consultados por Artículo14, esta iniciativa no aborda el fondo del problema que se centra en los grandes núcleos de población. El déficit de oferta está en las áreas tensionadas, no en el medio rural. A su vez, advierten de la dificultad de controlar que las ayudas cumplen su objetivo, frente al riesgo de que sirvan para rehabilitar la casa del pueblo.
En este sentido, fuentes del Ministerio de Vivienda puntualizan que estas ayudas a la rehabilitación están vinculadas a que esas viviendas se pongan en alquiler residencial. “Es fácil constatar que no sirven para segundas viviendas”, recalcan.
“Hay mucha más vida más allá de la M-30”

“Hay mucha vida más allá de la M-30”, afirmó Isabel Rodríguez. En este sentido, la ministra señaló que el 45% de las viviendas vacías en España se concentran en entornos rurales, por lo que ha reivindicado que la respuesta al problema de la vivienda debe pasar también por reforzar el equilibrio territorial.
El borrador del Real Decreto que regula el nuevo Plan señala específicamente que, en el medio rural, donde abundan viviendas vacías, muchas de ellas no cumplen las condiciones mínimas de habitabilidad, eficiencia o accesibilidad. “No pueden incorporarse al mercado sin una profunda rehabilitación, mientras la despoblación y el envejecimiento de la población agravan las diferencias territoriales y la falta de servicios”, añade. De esta forma, se prevén recursos para impulsar la rehabilitación de viviendas en núcleos de población con menos de 10.000 habitantes.
Con este punto de partida, en Artículo14 analizamos con expertos el último anuncio de Rodríguez.
¿Es realmente una medida eficaz frente al problema de la vivienda?
Para Ferran Font, director de Estudios de Pisos.com, la eficacia de la medida se ve comprometida por la asimetría entre oferta y demanda. “Se inyecta dinero en activos rurales con baja liquidez y poca presión habitacional, mientras que los núcleos urbanos, donde hay gran desequilibrio oferta-demanda, quedan fuera de estas partidas específicas”, asegura el experto. En su opinión, la rehabilitación sin un ecosistema económico previo -generación de empleo y una oferta de servicios- genera un valor patrimonial estático.
Por su parte, el profesor de Economía y Empresa en Universidad Europea, José Manuel Corrales, coincide en su alcance limitado. “El problema principal de la vivienda en España es urbano y metropolitano”, recuerda. Corrales explica que, según el censo del Instituto Nacional de Estadística (INE), más del 80 % del crecimiento demográfico desde 2000 se ha concentrado en grandes ciudades y su periferia, mientras que más de 3.000 municipios rurales siguen perdiendo población. “Por tanto, esta política no impacta de forma significativa en el núcleo del problema de acceso a la vivienda”.
¿Existe el riesgo de que se utilicen para rehabilitar las segundas residencias?
“Sí, el riesgo es alto. En municipios pequeños, una parte relevante del parque se usa como segunda residencia. En provincias rurales, estas pueden representar entre el 30% y el 50% del total de viviendas (INE)” advierte José Manuel Corrales. Bajo su punto de vista, sin requisitos estrictos de residencia habitual y empadronamiento, estas ayudas pueden subvencionar patrimonio privado sin impacto social real.
Coincide en esta apreciación Ferran Font: “Sin mecanismos de inspección en entornos rurales ni una condicionalidad estricta de arrendamiento obligatorio, la subvención podrá mejorar el confort individual o privado pero no generará oferta neta“.
🔴@isabelrguez: "Que quede claro el compromiso de @viviendagob con la rehabilitación como fórmula para dar respuesta al acceso a la vivienda, dar oportunidades de vida en el ámbito rural y mejorar la convivencia en nuestros barrios y ciudades"
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— Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana (@viviendagob) February 26, 2026
¿Cuántas viviendas podrían potencialmente beneficiarse de estas ayudas?
Como reconoce Ferran Font, cuando se pregunta por el número de inmuebles disponibles en el medio rural, “es un dato complicado”. Con datos del INE, el profesor de la Universidad Europea José Manuel Corrales señala que España tiene alrededor de 3,8 millones de viviendas vacías. De estas, una proporción muy significativa se localiza en municipios de menos de 5.000 habitantes.
En este sentido, el experto de Pisos.com avisa de que, en el mercado rural, hay que añadir que “en muchos casos casa vacía significa casa en ruinas”. En estos casos, se requiere una rehabilitación integral. Las estimaciones que baraja Corrales apuntan a que, alrededor más del 25% o 30% del parque está vacío, pero no es vivienda “disponible” en términos de mercado: muchas están en mal estado, en zonas sin demanda o sin condiciones de habitabilidad.
La visión final de los expertos
“Obviamente las ayudas son bienvenidas, más en un mercado donde disponer de financiación no es siempre sencillo. Es una medida necesaria de cohesión territorial y sostenibilidad, pero con un impacto residual en la resolución estructural del problema de acceso a la vivienda a nivel nacional”, resume Font.
Para el profesor Corrales, “la medida puede ayudar a mejorar el estado del parque existente, pero no resolverá el problema estructural de la vivienda y corre el riesgo de convertirse en una política de bajo impacto social si no se vincula a residencia permanente, alquiler asequible y dinamización económica local”. Recuerda que, en el ámbito rural, la demanda residencial es muy débil, por no decir inexistente, por la falta de empleo estable, servicios y conectividad. “La rehabilitación sin una estrategia económica y demográfica integral (empleo, servicios públicos, transporte) tiene un efecto muy limitado para fijar población”, concluye.
