Las Letras del Tesoro han dado un giro en apenas unos meses. Quienes compraron títulos a doce meses a finales de 2025, cuando la rentabilidad se movía en torno al 2%, contemplan ahora cómo las nuevas emisiones vuelven a acercarse al 2,7%, en un mercado que vuelve a apostar por otra subida de los tipos del Banco Central Europeo (BCE) en septiembre.
La última subasta ha ampliado todavía más la distancia. El Tesoro colocó el pasado 4 de agosto Letras a doce meses a un tipo medio del 2,66%, frente al 2,50% de julio, la rentabilidad más elevada desde septiembre de 2024. Las Letras a seis meses también subieron, desde el 2,38% hasta el 2,49%, mientras la demanda se mantuvo muy por encima del importe adjudicado.
El cambio deja ante dos decisiones muy distintas a los ahorradores. Una afecta a quienes todavía conservan Letras contratadas cerca del 2% y tienen que esperar varios meses para recuperar el capital. La otra, a aquellos cuyos títulos vencen ahora y deben decidir si vuelven a entrar de inmediato o reservan munición ante una posible nueva subida de los tipos.
Letras compradas al 2%: vender o esperar
Las Letras a doce meses emitidas a finales de 2025 ofrecen un ejemplo claro. Hubo subastas en noviembre y diciembre con rentabilidades próximas al 1,99% y vencimientos que no llegarán hasta noviembre y diciembre de este año. El inversor que compró entonces sigue cobrando la rentabilidad que contrató, pero soporta un coste de oportunidad frente a las nuevas emisiones.
La diferencia aparente es amplia. Cerca de 70 puntos básicos separan aquel entorno del 2% de la rentabilidad del 2,66% alcanzada esta semana, aunque cambiar una emisión por otra no permite capturar íntegramente ese margen.
Nacho Zarza, analista de Auriga Bonos, considera que el mercado puede estar acercándose a uno de los momentos de mayor rentabilidad de este ciclo. Las expectativas de que el BCE y la Reserva Federal eleven de nuevo los tipos en 25 puntos básicos después del verano mantienen tensionada la deuda, pero parte de esa subida ya estaría incorporada en los precios.
“Pensamos que nos quedan al menos un par de meses para poder obtener buenas rentabilidades en las subastas de Letras a 12 meses”, señala.
La decisión depende del mercado secundario
La decisión de vender una Letra antigua depende del precio que se obtenga en el mercado secundario y de los costes de deshacer y reconstruir la posición. Para un inversor que soporte una comisión de 25 puntos básicos por cada operación, vender ahora las Letras con vencimiento en diciembre y sustituirlas por títulos que venzan en agosto de 2027 todavía permitiría mejorar la rentabilidad, aunque la ventaja se estrecharía hasta alrededor de 0,15 puntos porcentuales.
La alternativa pasa por esperar algo más. La próxima subasta de Letras a doce meses está fijada para el 1 de septiembre, después de que el Tesoro celebre el martes 11 de agosto la puja de títulos a tres y nueve meses.
En julio, estas dos referencias ofrecieron un 2,36% y un 2,62%, respectivamente, niveles que sirven ahora de punto de partida tras el nuevo repunte registrado en los plazos de seis y doce meses.
Mantener la emisión antigua hasta el vencimiento tampoco queda descartado. El inversor evita la comisión de venta, cobra el rendimiento inicialmente contratado y recupera el capital en diciembre para acudir entonces a una nueva subasta. Zarza estima que para esas fechas las Letras podrían seguir ofreciendo tipos alrededor del 2,5%.
Si la Letra vence: alargar a cinco años
La situación cambia por completo para quien recupera ahora su inversión. Ya no tiene que decidir si vende con anticipación, sino cuándo vuelve a colocar el capital.
Septiembre concentra buena parte de las incógnitas. El mercado vuelve a contemplar una subida de 25 puntos básicos del BCE y cualquier cambio en esas expectativas puede trasladarse rápidamente a la deuda de corto plazo. El Tesoro celebrará el 1 de septiembre su siguiente subasta de Letras a seis y doce meses, con vencimientos en marzo y septiembre de 2027.
Los mensajes de los bancos centrales durante las últimas semanas de agosto serán determinantes. Si la subida finalmente se produce, el margen para nuevas alzas de tipos podría estrecharse; si no llega, parte de la tensión acumulada en las rentabilidades tendría que corregirse.
Ese escenario abre una tercera posibilidad para el inversor conservador: dejar de concentrar toda la cartera en Letras y comenzar a alargar vencimientos.
La segunda mitad del año puede ofrecer, según Auriga Bonos, una ventana para asegurar durante más tiempo los niveles actuales antes de una eventual relajación posterior. Su preferencia pasa por bonos de tres o cinco años de elevada calidad crediticia, donde identifica TIR que actualmente ronda entre el 3,5% y el 4%.
La estrategia incorpora más duración y, dependiendo del emisor, también riesgo de crédito, por lo que no es directamente comparable con una Letra del Tesoro. Para quien prefiera seguir rotando exclusivamente deuda pública a corto plazo, se mantiene la apuesta por las Letras a doce meses.

