Sanidad estudia que el MIR pueda hacerse en lenguas cooficiales

Sanidad permitiría que el MIR se realice en lenguas cooficiales mientras crecen las críticas por los fallos y retrasos de la convocatoria

Polémica de Mónica García - Economía
La ministra Mónica García.
EFE/ Chema Moya

El Ministerio de Sanidad ha abierto la puerta a estudiar cambios en el examen MIR para que pueda realizarse también en lenguas cooficiales en próximas convocatorias. La medida, planteada por la ministra Mónica García durante su comparecencia en la Comisión de Sanidad del Senado, llega en pleno debate por los errores, retrasos e incidencias denunciadas en el proceso de Formación Sanitaria Especializada de este año. El anuncio se produjo después de una intervención del senador de Junts Francesc Xavier Ten, que reclamó que los aspirantes de Cataluña pudieran examinarse en catalán.

La propuesta no implica, al menos por ahora, crear un MIR separado o exclusivo para vascos y catalanes, sino estudiar si la prueba nacional puede ofrecerse en lenguas cooficiales. El examen seguiría siendo una convocatoria estatal, con una única ordenación de aspirantes. Pero abriría una discusión delicada sobre igualdad de condiciones, seguridad jurídica, traducción de preguntas y reconocimiento lingüístico dentro del sistema sanitario.

Sanidad abre la puerta a las lenguas cooficiales en el MIR

Mónica García respondió en el Senado a la petición de Junts con una frase clara: “¿Estamos estudiando que se pueda dar en lenguas cooficiales? Claro que sí, lo estamos estudiando”. La ministra añadió que esa posibilidad se está valorando en diálogo con partidos que representan a comunidades con lengua cooficial y defendió que el Gobierno es favorable a proteger esa pluralidad lingüística.

El debate afecta directamente al MIR, una de las pruebas más importantes del sistema sanitario español. Cada año, miles de médicos se presentan a este examen para acceder a una plaza de formación especializada. El resultado determina el orden de elección y, por tanto, la especialidad y el destino al que puede optar cada aspirante.

Hasta ahora, la prueba se realiza en castellano en todo el país. Abrir la puerta a versiones en catalán, euskera, gallego u otras lenguas cooficiales supondría un cambio relevante en la organización del examen. También obligaría a resolver cuestiones técnicas: cómo garantizar traducciones exactas, cómo evitar diferencias interpretativas entre versiones y cómo mantener la misma dificultad para todos los candidatos.

El debate llega tras las críticas al proceso de este año

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Aspirantes a las plazas ofertadas de Formación Sanitaria Especializada, en una imagen de archivo.
EFE

La comparecencia de García en el Senado no estaba centrada únicamente en las lenguas cooficiales. La ministra acudió para dar explicaciones sobre las incidencias registradas en la convocatoria de plazas y pruebas selectivas de MIR de 2026, que habían generado preocupación entre aspirantes y colectivos médicos. El propio Senado recogió que la comparecencia se solicitó para informar sobre las irregularidades que han marcado la convocatoria de este año.

Sanidad ha reconocido retrasos en la publicación de las listas, aunque García defendió que el proceso se ha desarrollado con normalidad en sus elementos esenciales. Según la ministra, “en las estructuras importantes, no ha habido ningún retraso”. También sostuvo que el sistema es “muy garantista” y que las incidencias detectadas se han ido corrigiendo conforme avanzaba el procedimiento.

La polémica se agravó después de que la Asociación MIR España pidiera una auditoría del proceso ante posibles irregularidades y sospechas de uso de dispositivos tecnológicos para copiar. García aseguró en el Senado que las dos personas que entraron con dispositivos sospechosos fueron expulsadas de la prueba, e insistió en que el sistema seguirá mejorándose año tras año.

Una medida con impacto político y sanitario

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Imagen de archivo de una convocatoria de exámenes del MIR en la Universidad Complutense de Madrid.
EFE/ Fernando Villar

El posible cambio en el MIR tiene una evidente lectura política. La reclamación de Junts sitúa el debate en Cataluña, pero la cuestión también afecta al País Vasco, Galicia, Comunidad Valenciana, Baleares y Navarra, territorios donde existen lenguas cooficiales o realidades lingüísticas propias. En los últimos meses, además, ya se había planteado la posibilidad de valorar el conocimiento del euskera en el acceso a plazas de Formación Sanitaria Especializada, aunque Sanidad había defendido que no podía convertirse en un requisito previo que alterase la igualdad del proceso.

Ese es el punto más sensible. Para los defensores de la medida, permitir el examen en lengua cooficial sería una forma de garantizar derechos lingüísticos y adaptar la formación sanitaria a la realidad de cada territorio. Para sus críticos, en cambio, podría introducir diferencias en una prueba que hasta ahora se ha caracterizado por ser común, estatal y homogénea para todos los aspirantes.

El propio diseño del MIR hace que cualquier modificación sea especialmente delicada. No se trata solo de aprobar un examen, sino de competir por una posición en una lista nacional. Una pregunta mal traducida, una ambigüedad terminológica o una diferencia mínima entre versiones podría abrir la puerta a reclamaciones.

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