La pensión de viudedad es una prestación económica contributiva que busca proteger a la pareja o cónyuge de una persona tras su fallecimiento. En los últimos años, ha presentado serias desigualdades en las cuantías entre algunos casos, y ahora la Seguridad Social pretende corregir estas diferencias con unos aumentos este 2026.
De este modo, ha habido un incremento general cercano al 3%, mientras que los sectores más desfavorecidos han visto un aumento de entre el 7% y el 11%, dependiendo de cada situación.
Los aumentos en la pensión de viudedad de 2026

El sistema de pensiones de viudedad de nuestro país ha presentado históricamente una serie de desigualdades. Especialmente, a los cónyuges de fallecidos con actividad laboral en ciertos sectores laborales.
Con el fin de proteger a las personas con más carencias económicas y poner fin a las irregularidades, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) ha aplicado este 2026 unos incrementos a la pensión de miles de viudos y viudas de España.
La media de incremento es del 2,7% en general, desde el 1 de enero de 2026. Las pensiones mínimas ascienden un 7%, mientras que las personas con cargas familiares reciben un 11,4% más. En estos casos, el ingreso alcanza los 1.256,60 euros mensuales.
Adicionalmente, los diferentes rangos de edad también tienen un repunte económico. Las personas con discapacidad o con más de 65 años recibirán un mínimo de 936,20 euros. El umbral de los menores de 60 años ahora es de 709,40 euros.
De este modo, la Seguridad Social busca proteger a los casos más desfavorecidos económicamente frente a la pérdida del cónyuge.
Estas subidas se aplican automáticamente desde el comienzo del año, siempre que se cumpla con la normativa vigente en cada caso. Sólo en situaciones de cambios en los ingresos es posible solicitar presencial o digitalmente un incremento en la pensión de viudedad.
Unas correcciones frente a las desigualdades históricas

La pensión de viudedad sigue siendo una de las prestaciones más bajas de las que ofrece la Seguridad Social en 2026.
El promedio económico de los beneficiarios y las beneficiarias es de 973,40 euros. Esta prestación únicamente otorga el 52% de la base reguladora de la persona fallecida.
En muchos casos, principalmente el de las mujeres, hay quienes no han tenido una carrera profesional de larga duración. Las desigualdades históricas de género y la dedicación de la mujer a las tareas del hogar y del cuidado de la familia han sido las principales motivadoras de estas carencias laborales.
La desigualdad se agrava entre viudos y viudas de trabajadores afiliados al régimen general de la Seguridad Social y los del RETA.
Los cónyuges de los primeros, de media, percibe unos 1.031 euros de media. Por su parte, las viudas de los autónomos apenas ingresan unos 716 euros de estas pensiones.
De este modo, los incrementos mencionados empiezan a corregir estas diferencias. Si bien el aumento es más notorio en los casos con rentas más bajas, el crecimiento general cercano al 3% protege a todas las personas que perciben esta pensión frente a la inflación y el encarecimiento de la vida en general.
