Comunidad de Madrid

¿Por qué la UNESCO está preocupada por la situación de El Retiro?

debate sobre El Retiro crece en Madrid mientras su plan director sigue sin aprobarse y aumentan las dudas sobre cómo proteger su valor histórico

El Retiro - Sociedad
Una de las imágenes más emblemáticas de El Retiro
Pexels

El Retiro vuelve a estar en el centro del debate patrimonial en Madrid. Lo que está en juego no es solo la gestión cotidiana de uno de los parques más emblemáticos de España, sino la manera en que la capital protege un espacio con un valor histórico, paisajístico y cultural excepcional.

La preocupación ha aflorado a raíz de la revisión del Plan Director de los Jardines del Buen Retiro, el documento con el que el Ayuntamiento quiere ordenar su conservación y uso durante la próxima década, pero que todavía no ha sido aprobado de forma definitiva.

La inquietud no nace de una simple discrepancia técnica. El foco se ha encendido después de las observaciones de Icomos, el organismo internacional que asesora a la Unesco en materia de patrimonio mundial. Su análisis apunta a una idea de fondo: el plan municipal presta mucha atención a cuestiones ambientales como la biodiversidad, el arbolado o los efectos del cambio climático.

Pero deja en un segundo plano la protección del patrimonio construido de El Retiro, es decir, sus edificios, estanques, muros, monumentos, senderos y otros elementos que también forman parte de su valor cultural. Esa es la raíz del problema.

Un parque histórico que no puede entenderse solo como zona verde

La advertencia sobre el parque nace de una cuestión esencial. No se trata únicamente de un gran pulmón urbano ni de un parque pensado para el paseo o el ocio diario. El Retiro integra, junto al Paseo del Prado, el bien inscrito por la Unesco como paisaje cultural. Una categoría que reconoce su valor universal excepcional dentro de la historia urbana, artística y científica de Madrid. Por eso, cualquier documento que aspire a marcar su futuro no puede limitarse a la lógica medioambiental.

¿Por qué la UNESCO está preocupada por la situación de El Retiro?
El parque madrileño.

Lo que Icomos viene a señalar es que proteger El Retiro exige una mirada más completa. El arbolado, la fauna y la sostenibilidad son piezas fundamentales, pero no bastan por sí solas. También lo son el trazado histórico del jardín, los caminos, la relación entre espacios abiertos y construcciones, y todos esos elementos materiales que explican por qué este enclave tiene una relevancia patrimonial internacional. Si ese equilibrio se rompe, el riesgo no es solo urbanístico o paisajístico: afecta directamente a la identidad del lugar.

La masificación turística, otro frente abierto en El Retiro

Junto al patrimonio construido, el otro gran motivo de preocupación gira en torno al uso intensivo de El Retiro. El parque soporta una enorme presión diaria, con decenas de miles de visitantes. Y esa afluencia no siempre convive de forma sencilla con los vecinos, los peatones, los ciclistas, los usuarios de patinetes o las actividades económicas autorizadas en su interior. El informe cuestiona que el plan no concrete suficientemente cómo ordenar esos flujos ni cómo evitar que la masificación termine deteriorando el espacio.

La advertencia tiene lógica. En un parque de tal tamaño simbólico, el éxito también puede convertirse en una amenaza. Cuanto más atractivo resulta para turistas y madrileños, mayor es la exigencia sobre sus senderos, su mobiliario, su vegetación y sus zonas más sensibles. Si no existen límites claros, criterios precisos de movilidad y un modelo más definido sobre los usos permitidos, el parque corre el riesgo de sufrir un desgaste silencioso pero constante.

Esa presión no solo ha sido señalada desde el ámbito internacional. Durante el periodo de alegaciones, distintas asociaciones vecinales y colectivos vinculados a El Retiro reclamaron lo siguiente:

  • Más vigilancia
  • Más aseos públicos
  • Una regulación más nítida de los usos
  • Límites a la circulación de patinetes o bicicletas
  • Mayor control sobre terrazas y vehículos turísticos

En otras palabras, la inquietud no procede solo de fuera: también nace en el entorno más cercano del parque.

Un plan atascado y una gestión en revisión

El Ayuntamiento aprobó inicialmente el Plan Director de El Retiro el 16 de enero de 2025 y abrió después el trámite de información pública. Más de un año después, el documento sigue sin haber culminado su recorrido administrativo. Mientras tanto, el Gobierno municipal insiste en que continúa revisando alegaciones y estudiando las observaciones recibidas antes de su aprobación definitiva.

¿Por qué la UNESCO está preocupada por la situación de El Retiro?
Espectáculo de títeres gratuito en El Retiro.

Ese retraso ha alimentado la crítica política y social. Para sus detractores, las objeciones de Icomos son lo bastante severas como para obligar a una revisión profunda del texto. Para el Ayuntamiento, en cambio, el hecho de que El Retiro vaya a contar al fin con un plan director ya supone un avance importante. Siempre que ese documento pueda enriquecerse durante la fase de revisión, por supuesto.

Lo cierto es que la preocupación sobre El Retiro resume un debate más amplio sobre cómo debe administrarse el patrimonio en una gran capital. La cuestión no es elegir entre naturaleza o historia, entre turismo o conservación, entre uso ciudadano o protección monumental. La cuestión es si Madrid será capaz de armonizar todas esas dimensiones en un espacio que no admite soluciones parciales.

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