Hay imágenes que trascienden su valor religioso o artístico y terminan convertidas en una especie de memoria material del dolor. Eso es lo que ha ocurrido con el Cristo Yacente de Paiporta, una escultura profundamente vinculada a la vida espiritual del municipio valenciano que, tras quedar sepultada por el barro de la DANA, ha regresado ahora a su iglesia después de un largo proceso de restauración. Su vuelta no es solo una noticia patrimonial. También es un gesto de reparación emocional para una localidad marcada por una de las peores tragedias recientes.
Durante los días posteriores a la riada, el Cristo Yacente de Paiporta se convirtió en una de las estampas más poderosas de la devastación. Cubierto de lodo, rescatado de entre los restos y el silencio, apareció ante los vecinos como una figura golpeada por el mismo desastre que había arrasado casas, calles y vidas. Aquella imagen, casi irreconocible, condensaba el drama de toda una comunidad. Ahora, un año y medio después, regresa restaurado a la iglesia de San Jorge Mártir y lo hace en vísperas de la Semana Santa, en un momento especialmente simbólico para los fieles.
Una imagen convertida en emblema del desastre
El Cristo Yacente de Paiporta no fue una pieza más entre las afectadas por la riada. Su hallazgo, cubierto por una espesa capa de barro, lo convirtió desde el primer momento en uno de los grandes símbolos visuales de la catástrofe. La escena remitía inevitablemente al estado en el que habían quedado muchos vecinos de la llamada zona cero: cubiertos de suciedad, desorientados, heridos por una violencia natural imposible de controlar.

Ese valor simbólico fue creciendo con el paso de los meses. La escultura dejó de representar únicamente una pieza de arte sacro dañada por el agua para convertirse en una imagen de resistencia, en una huella visible de lo que Paiporta tuvo que atravesar. Por eso, el regreso del Cristo Yacente tiene una dimensión que va mucho más allá de lo litúrgico o de lo patrimonial. Habla también de una comunidad que intenta recomponerse sin olvidar lo ocurrido.
La devolución de la obra ha sido comunicada por la Generalitat Valenciana, que ha enmarcado esta restitución dentro del proceso de recuperación del patrimonio afectado por la DANA. Se trata, además, de la primera obra procedente del municipio de Paiporta que vuelve completamente restaurada.
Cómo ha sido la restauración del Cristo Yacente de Paiporta
Cuando la pieza llegó al Institut Valencià de Conservació, Restauració i Investigació, el 25 de julio de 2025, el estado del Cristo Yacente de Paiporta reflejaba con crudeza el impacto del desastre. La imagen estaba totalmente cubierta por lodo y suciedad, con acumulaciones densas en pliegues, cavidades y zonas delicadas de la escultura. Aun así, la estructura de madera había resistido razonablemente bien, algo que permitió afrontar la restauración con cierto margen de esperanza.
Los trabajos comenzaron con una fase de documentación técnica minuciosa. Se realizaron estudios fisicoquímicos para conocer mejor los materiales de la obra y también un escaneado en tres dimensiones antes y después de la intervención. Esa fase inicial resultaba fundamental para determinar cómo actuar sin poner en riesgo la policromía ni alterar la integridad de la escultura.

La limpieza fue, según se ha explicado en ABC, el proceso más delicado de toda la restauración del Cristo Yacente de Paiporta. Primero se llevó a cabo una intervención mecánica para retirar los depósitos más gruesos y adheridos. Después llegó una segunda fase de carácter fisicoquímico para eliminar la suciedad restante de manera precisa, sin dañar las capas pictóricas.
A partir de ahí, el equipo técnico consolidó las zonas donde el estrato pictórico presentaba descohesión y reparó una pequeña pérdida volumétrica localizada en una falange de la mano derecha. Más tarde se estucaron las pérdidas de pintura y se procedió a la reintegración cromática, primero con colores al agua y después con retoques al barniz. El trabajo concluyó con la aplicación de un barnizado puntual mediante una resina sintética estable.
Un regreso con valor patrimonial, religioso y emocional
La vuelta del Cristo Yacente de Paiporta coincide con unas fechas de especial carga simbólica. Su retorno en el contexto de la Semana Santa añade una lectura emocional evidente para los fieles y para el conjunto del municipio. No se trata únicamente de recuperar una escultura dañada, sino de restituir una presencia que forma parte de la identidad colectiva del pueblo.
La consellera de Educación, Cultura y Universidades, Carmen Ortí, se desplazó hasta la iglesia de San Jorge Mártir para acompañar el regreso de la imagen y subrayó que esta devolución supone un paso clave dentro del proceso de recuperación del patrimonio religioso y cultural afectado por la riada. Sus palabras apuntan a una idea de fondo importante: reconstruir también significa salvar aquellos símbolos que ayudan a una comunidad a reconocerse a sí misma después del trauma.
