Entre paredes verticales que parecen rozar el cielo y un río que ruge cientos de metros más abajo, la Ruta del Cares se ha ganado con justicia la fama de ser uno de los senderos más espectaculares —y exigentes— del país. Tallada en la roca viva a comienzos del siglo XX para el mantenimiento de un canal hidroeléctrico, esta senda suspendida en el desfiladero del Cares es hoy un icono del senderismo en España. También es, conviene subrayarlo, un recorrido que impone respeto.
Conecta las localidades de Poncebos y Caín a lo largo de unos 12 kilómetros lineales (24 si se realiza ida y vuelta). El trazado discurre encajado en el corazón del Parque Nacional de los Picos de Europa, atravesando túneles excavados en la piedra y cornisas naturales que, en algunos tramos, apenas superan el metro de anchura. A un lado, la pared; al otro, el vacío.
Un balcón sobre el abismo
La imagen más conocida de la Ruta del Cares es la de un sendero esculpido a golpe de dinamita en la caliza, suspendido sobre precipicios que caen en picado hacia el río. No hay barandillas en la mayoría del recorrido. Tampoco sombra constante ni escapatorias fáciles. Es un camino de montaña que exige atención permanente, sobre todo en los pasos más estrechos o cuando la afluencia de visitantes obliga a detenerse y ceder el paso.
Aunque el desnivel acumulado no es extremo en comparación con otras rutas alpinas, sí es significativo. Desde Poncebos, el sendero asciende de forma progresiva durante los primeros kilómetros hasta alcanzar cotas cercanas a los 500 metros de altitud, con continuos sube y baja que castigan las piernas. El terreno, irregular en algunos puntos y resbaladizo si ha llovido, añade dificultad.
No es una ruta técnica, pero tampoco un simple paseo. La combinación de distancia, exposición y firme irregular convierte la experiencia en un reto físico y mental.
Desnivel, distancia y desgaste
@sheyladc_ ✨RUTA DEL CARES📍PICOS DE EUROPA✨ No te la puedes perder!! Datos que tienes que tener en cuenta! – coge bus en Arenas a Poncebos (1,55€) – en Poncebos empieza el sendero – si acabas en Caín, tienes que contratar la vuelta en 4×4 a Poncebos (12km) – si haces ida y vuelta (24 km) y vuelves a Poncebos: no hay buses de 13,30 a 17.30h!! Por lo que si acabas antes y quieres esperar al bus: o llevas comida para comer alli o hay restaurantes (comimos en “Garganta del Cares” medio menú del día muy rico) o puedes coger un taxi en el parking del bus (yo lo cogí) por 10 euros que si hay alguna parejita lo puedes compartir (asi hicimos y sales a 5 euros la pareja)!! ✅Recuerda ir bien preparado con calzado adecuado, mochila con agua, protector solar y algún snack (fruta, barritas o geles energéticos) Etiqueto mi material por si te sirve: – Llevo crop top y shorts de @prozis / gafas @oakley / botas @salomon / mochila y gorra @decathlon_espana – Mi chico lleva sombrero y mochila de @decathlon_espana / gafas @ironmantri / zapatillas @salomon.spain x @martiskka Espero que la disfrutes mucho💖!!! @rutadelcarespicos #montañaleonesa #montesdeleon #rutadelcares #picosdeeuropa #caindevaldeon #descubreleon #leonesp #senderismoespaña #senderismodemontaña #senderismo #rutasdemontaña #planesleonesp #igerleonesp #igersleon #comerenleonesp #leonsecome #planesleon #aventura #aventurademontaña #planesenpareja #planesconniños #planesenfamilia #turismoleon #rutasasturias #asturiasparaisonatural @Prozis_official @Turismo Asturias @AsturiasEspañaNorte @la naturaleza 🏞️ asturiana @Hector Lopez
Completar los 24 kilómetros de ida y vuelta puede suponer entre seis y ocho horas de marcha efectiva. El recorrido, aunque lineal, acumula desniveles constantes que pasan factura con el paso de los kilómetros. La falsa sensación de camino “asequible” puede llevar a subestimar el esfuerzo real que implica.
Por eso, es fundamental valorar la propia condición física antes de iniciar la ruta. Dar la vuelta a tiempo también es una decisión inteligente.
Seguridad: la prioridad absoluta
Cada año, miles de personas recorren este desfiladero sin incidentes. Sin embargo, los servicios de rescate recuerdan que los accidentes suelen deberse a imprudencias: calzado inadecuado, falta de agua, sobreestimación de la forma física o intento de completar la ruta con meteorología adversa.
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El calzado de montaña con buena suela antideslizante no es opcional, es imprescindible. También lo es llevar suficiente agua —no hay fuentes en el recorrido—, protección solar, gorra y algo de abrigo ligero incluso en verano, ya que el tiempo puede cambiar con rapidez en la montaña. Un pequeño botiquín y el teléfono móvil con batería cargada completan el equipo básico.
En épocas de calor intenso, comenzar temprano reduce riesgos. En invierno, el hielo puede convertir algunos tramos en auténticas trampas. Informarse del estado del sendero antes de iniciar la marcha es una medida elemental de prudencia.
No apta para quienes sufren vértigo
La Ruta del Cares no es recomendable para personas con vértigo. La sensación de caminar colgado sobre el vacío es constante en determinados tramos, donde el horizonte se abre de forma abrupta hacia el fondo del desfiladero. Aunque el camino tiene anchura suficiente para transitar con seguridad si se actúa con responsabilidad, la exposición puede resultar psicológicamente abrumadora.
Tampoco es aconsejable para quienes no estén habituados a caminar largas distancias en montaña. Planificar tiempos, revisar la previsión meteorológica y valorar la opción de realizar solo un tramo son decisiones sensatas.
Una experiencia inolvidable, con respeto
Pese a su dureza, o quizá precisamente por ella, la Ruta del Cares ofrece una de las experiencias paisajísticas más impactantes de la península. Las paredes calizas, moldeadas por siglos de erosión, dibujan formas caprichosas. El sonido del río acompaña como banda sonora constante. Buitres y rebecos se dejan ver en las alturas.
Es un camino que obliga a caminar despacio, a medir cada paso y a mirar con humildad el entorno. Un sendero extremo que combina belleza y exigencia, emoción y responsabilidad. En la Ruta del Cares no hay espacio para la improvisación: solo para el respeto a la montaña y a uno mismo.
