Pasarela We Love Flamenco

Juan Foronda, más de un siglo hilvanando tradición, emoción y vanguardia

Celebra más de un siglo de tradición familiar poniendo el foco en sus bordadoras, las manos invisibles que sostienen la artesanía, la calidad y la emoción de cada mantón

El Ballet de Flamenco de Andalucía en el desfile de Juan Foronda. Fotografía: Cortesía We Love Flamenco

Hablar de Juan Foronda es hablar de Sevilla, de artesanía y de una tradición que ha sabido mantenerse viva durante más de cien años. La firma, fundada en 1923 y hoy en manos de la tercera generación, volvió a demostrar en We Love Flamenco que el mantón no es solo un complemento, sino una pieza de moda con alma, historia y absoluta vigencia. El desfile se convirtió en uno de los momentos más emotivos de la pasarela por la belleza de las piezas y por el mensaje que las sostenía; un homenaje a la artesanía, a las personas que la hacen posible y a una herencia familiar que sigue creciendo sin perder sus raíces.

Juan Foronda no esconde la responsabilidad que supone estar al frente de una casa centenaria. Al pensar en su padre, en su abuelo y en todo el recorrido de la firma, reconoce una mezcla inevitable de respeto y emoción. “Lo primero es un poco de vértigo porque son más de 100 años, tres generaciones, y cogimos el relevo de una firma que tiene un siglo de tradición, muy querida en Sevilla y en una ciudad a la que también queremos mucho”. Ese vértigo, explica, tiene también una parte profundamente bonita, marcada por la convivencia con el oficio desde la infancia. “No solo es algo que desde pequeño hemos vivido en casa, viendo cómo el negocio se desarrollaba con mi padre, sino la maravilla de trabajar en una profesión en la que puedes ver el talento que hay a tu alrededor”.

Juan Foronda. Fotografía: Silvia Sánchez

Asumir el legado significa también rodearse de personas con talento, aprender de ellas y seguir evolucionando. “Es una profesión en la que conoces diseñadores, artesanos, gente joven con una capacidad creativa impresionante. Eso es muy enriquecedor”, afirma, describiendo ese vértigo como “un vértigo bonito, que se acepta con alegría”.

Si hubo un eje claro en su propuesta para We Love Flamenco fue la reivindicación de la artesanía y, sobre todo, de quienes la sostienen en silencio. “Este año, sobre todo, lo que intentamos resaltar es la artesanía. Pero la parte menos visible de la artesanía, que son las personas”, sostiene. En el caso de Foronda, esas personas son, principalmente, las bordadoras. “Nosotros estamos muy especializados en el bordado, y son ellas las receptoras de un legado que se ha transmitido durante generaciones. Nuestros 100 años son también 100 años de ellas”.

Foronda insiste en que cada mantón encierra un trabajo paciente y profundamente humano. “Son muchas horas, un saber hacer las cosas muy bien, con mucha paciencia. No es un producto fast fashion”. Al contrario, defiende que se trata de piezas pensadas para perdurar. “He conocido mantones con dos siglos de antigüedad. Es un producto que puede durar varias generaciones, con muchas vivencias familiares: lo ha vestido la abuela, lo ha vestido la madre, cada una con su estilo y su forma de llevarlo”.

Esa capacidad de atravesar el tiempo es, precisamente, lo que permite que el mantón dialogue hoy con la moda actual. “Uno piensa en un mantón y cree que es un producto de abuela, pero una chica joven puede llevarlo perfectamente”, señala. La clave está en el uso y en el estilismo. “Las chicas jóvenes no lo quieren para cubrirse, sino para llevarlo al hombro, como un complemento que transforme el traje, que le dé alegría, carácter o incluso un tono nocturno”.

El diseñador considera que este momento es especialmente favorable para este tipo de piezas con historia. “Estamos en una época en la que lo vintage vuelve y se ponen más en valor los legados familiares. A veces es más bonito tener en el armario el abrigo de tu abuela que cinco prendas sin historia”. Para él, tradición y modernidad no solo son compatibles, sino necesarias. “Puedes llevar un look muy potente y añadir una pieza heredada y encaja perfectamente”.

El desfile de Foronda en We Love Flamenco reflejó esa filosofía. Acostumbrados a propuestas muy prácticas, este año decidieron dar un paso más. “Siempre hemos sido muy prácticos en pasarela, pero este año queríamos cambiar un poco”, reconocía. El objetivo era claro: “Queríamos llamar la atención demostrando que el mantón no solo es un complemento maravilloso, sino que también puede ser moda en sí mismo”.

La colección mostró el mantón en todas sus dimensiones, desde su uso más clásico hasta propuestas más arriesgadas, reforzadas por la participación del Ballet Flamenco de Andalucía. “Queríamos mostrar el mantón como complemento, como moda, como parte de la fiesta de primavera y también en la dimensión flamenca”, explicaba. Durante los ensayos, Juan Foronda ya había sentido esa emoción difícil de explicar. “Yo lo tuve esa misma mañana en el ensayo general. Si somos capaces de dar ese pellizco al que está viendo el desfile, va a ser muy bonito”.

A lo largo de su trayectoria, Foronda ha colaborado con numerosos diseñadores nacionales e internacionales, experiencias que describe como esenciales para su crecimiento. “Colaboramos con muchos diseñadores, haciendo bordados o flecados. Hay más gente de la que pensamos”, comenta, destacando lo enriquecedor que resulta conocer otras formas de entender la moda y la artesanía.

Cuando mira al futuro, el diseñador lo hace con una evidente gratitud por el camino recorrido. “Es un trabajo que requiere compromiso y muchas horas, pero es muy gratificante. A mí se me pasan los días, las semanas y los años volando”. Sobre la posibilidad de que una cuarta generación continúe la firma, es sincero: “Ojalá alguno quiera seguir. Yo estoy disfrutando tanto que me encantaría, pero lo importante es que disfruten”.

El desfile de Juan Foronda en We Love Flamenco fue, en definitiva, mucho más que una presentación de moda. Fue un homenaje a la artesanía, a las mujeres que han bordado la historia de la firma y a una tradición que sigue emocionando más de un siglo después. Porque en Foronda, cada puntada sigue siendo memoria, identidad y futuro.

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