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Mar Reyes (Barey): “La maternidad te da estructura mental y capacidad de gestión”

La fundadora de Barey defiende el Made in Spain y habla sin filtros de conciliación, culpa, liderazgo y productividad

Cortesía Mar Reyes

Hubo un momento en el que Mar Reyes entendió que lo suyo iba en serio, cuando comprobó que muchísimas personas adoraban la marca, sus diseños y pedían nuevas colecciones sin parar. Ese fue el punto de inflexión que la llevó a apostar de verdad por Barey, una firma con un estilo reconocible desde el primer vistazo: estética con guiños vintage, calidad pensada para durar y un sello claro de confección nacional.

Desde esa identidad, hombreras icónicas, prendas que “no pasan de moda” y un rotundo Made in Spain que resume en “calidad, pasión y artesanía”, Reyes defiende también una idea que quiere poner sobre la mesa y es que la maternidad no frena el éxito, lo reordena. Entre lanzamientos, presión en redes y el reto de poner límites, habla de organización, equipo y cultura de respeto, pero también de la culpa que acompaña a muchas madres emprendedoras y de la importancia de priorizar sin romperse por el camino.

P – ¿Cuál fue el clic que te hizo apostar de verdad por Barey?

R – El verdadero clic llegó cuando me di cuenta de que a muchísimas personas les encantaba la firma: adoraban nuestros diseños y no dejaban de pedir nuevas colecciones. Ahí fue cuando, de verdad, tomé conciencia de que esto iba en serio.

P – ¿Lo mejor y lo peor de emprender? ¿Qué mito sobre “mujer emprendedora” te gustaría romper?

R – Lo mejor es, sin duda, dedicarte a lo que te apasiona y, mejor aún, poder vivir de ello: es un sueño del que, a día de hoy, todavía me cuesta ser plenamente consciente. Lo peor es convertirte en “esclava” de tu propio proyecto. Cuando algo es tan, tan tuyo, desconectar se vuelve casi imposible. Eres tu propia jefa y eso puede ser duro: puedes acabar siendo demasiado exigente contigo misma y no saber poner límites. Aun así, como decía antes, dedicarte a lo que te gusta siempre merece la pena.

Un mito que me gustaría romper, porque ahora mismo lo vivo muy de cerca, es que “la maternidad impide el éxito empresarial”. Conciliar hoy en día es todo un reto, sí, pero no afecta negativamente a la capacidad de gestionar una empresa; al contrario. Ser madre te da experiencia, estructura mental y una capacidad de organización y gestión que ninguna carrera podría enseñarte.

P – ¿Qué tiene que tener un diseño para que digas: “esto es muy Barey”?

R – Lo primero que se me viene a la cabeza son nuestras ya reconocidas hombreras. Nuestro estilo ha estado muy definido desde el inicio, con una clara estética vintage. Son prendas atemporales, de calidad, pensadas para durar y para pasar de madres a hijas. Y, por supuesto, Made in Spain.

P – Si tuvieras que defender el “Made in Spain” en una frase, ¿cuál sería?

R – Calidad, pasión y artesanía.

P – Hablemos de las tendencias de invitada para este año, ¿hacia dónde te inclinas?

R – Pienso que un buen traje de chaqueta es una prenda imprescindible en el armario de cualquier mujer este 2026. Cada vez más mujeres se atreven a lucirlo en eventos, y en barey apostamos por él temporada tras temporada. Este año, además, volveremos a verlo con aún más fuerza. Pero, si te soy franca, en Barey no seguimos tendencias como tal; somos totalmente fieles a nuestro estilo y a ese sello andaluz tan reconocible.

P – ¿Qué te inspira fuera de la moda?

R – Viajar, sin duda. No hay nada más enriquecedor. Encuentro mucha inspiración en cada uno de los países que visito. Y si tuviera que elegir ciudad favorita, Londres siempre será mi mayor inspiración.

P – ¿Cómo gestionas la presión de estar siempre visible (redes, lanzamientos, expectativas)?

R – Como puedo. Hay que ser consciente de que no a todo se llega con la misma intensidad. Soy bastante organizada y resolutiva, dos cualidades clave a la hora de liderar un proyecto. Los lanzamientos siempre son una época de nervios y de muchas emociones, y toca aprender a canalizarlas lo mejor posible. Tengo la suerte de contar con un equipo que me aporta calma cuando más lo necesito.

P – ¿Qué hábito o rutina te sostiene en semanas intensas? ¿Cómo desconectas?

R – Intento hacer deporte dos veces por semana, aunque hay temporadas en las que se me hace realmente complicado; me encantaría ser mucho más constante. Para desconectar en épocas intensas (aunque seamos sinceros, es difícil… jaja), lo que mejor me funciona es dejar el móvil a un lado y estar con mi familia al 100%. Disfrutar de planes sencillos: ir al cine, dar un paseo, estar con quienes más quieres, familia y amigos. Lo cotidiano. Últimamente también leo antes de dormir y me relaja muchísimo. Y, por último, y no menos importante, viajar; es una de mis pasiones y ahí desconecto por completo.

P – ¿Cómo eliges a tu equipo y qué no toleras en una cultura de trabajo?

R – Creo que lo más importante en la vida es estar rodeada de buenas personas, y en barey lo estamos. Estoy muy orgullosa del equipo que tenemos y de los valores de cada una de las personas que formamos la marca: desde el equipo interno, al de marketing, y por supuesto nuestros talleres de confección, liderados por mujeres brillantes, profesionales y trabajadoras. En una cultura de trabajo, lo primero, como en la vida, es la educación. No tolero las faltas de respeto. Es la base de todo.

P – ¿Qué has tenido que delegar o renunciar para que el proyecto crezca sin que tu vida se rompa?

R – Sinceramente, diría que ha sido más bien al contrario: he rechazado proyectos interesantísimos en barey porque sabía que me podían quitar tiempo de calidad con mis hijos, y ahora mismo ellos son lo primero. Aun así, duele y agobia pensar: “¿lo estaré haciendo bien?, ¿habré elegido bien?”. La culpa vive conmigo desde que fui madre y es algo que trabajo a diario para encontrarme mejor conmigo misma. Es importante ser consciente de hasta dónde puedes llegar y compaginar maternidad y trabajo sin morir en el intento. Poner límites.

P – ¿Cómo gestionas la culpa (si aparece) entre ambición profesional y vida personal?

R – Te voy a ser totalmente sincera: lo llevo regular, por no decir mal. Es muy complicado. Pero siempre he tenido claro que mis hijos son mi prioridad y que quiero ser una madre presente. Me costó un par de años entender que eso supone “perder” en otros aspectos laboralmente hablando. Y aunque lo acabas asumiendo, la culpa aparece igual, porque sientes que estás fallando elijas lo que elijas. El problema es cuando pretendes estar al 100% en ambas facetas; soy consciente de que, a largo plazo y repetidamente, eso puede pasar factura a la salud. Por ejemplo, en épocas de muchísimo trabajo, si las tardes son para estar con los niños, saco trabajo por la noche: una vez se duermen, pueden darme las 3 de la mañana fácilmente.

P – ¿Qué le dirías a una mujer que quiere emprender pero está frenada por la maternidad o la culpa?

R – Que no se lance hasta que no lo tenga muy claro. Emprender —y que no se malinterprete— no es para todo el mundo. Yo soy de las que piensan que hay “ingredientes” que nacen contigo. Emprender es sacrificio, perseverancia, esfuerzo, paciencia infinita; es aprender a caerte y levantarte mil veces y no rendirte. Emprender siendo madre se vuelve aún más complejo porque entra el ámbito emocional. Tiene partes positivas, como poder organizarte, pero también negativas, como esa culpabilidad constante. Ser tu propia jefa es como tener un pepito grillo 24/7 y eso, psicológicamente, pasa factura. Tienes que estar muy fuerte mentalmente.

P – Cuando piensas en educación, ¿qué valor te parece más urgente hoy en día? (esfuerzo, autoestima, respeto, curiosidad, tolerancia a la frustración…?)

R – Todas son importantes, pero si algo me llama la atención estos últimos años es la pérdida de la cultura del esfuerzo y, sin duda, la falta de valores en general. No se valora a quien se esfuerza, a quien trabaja duro. Es más: ahora parece que se premia justo lo contrario, al que se esfuerza lo mínimo o directamente nada. Y eso es verdaderamente preocupante, porque nos empobrece como país —y no me refiero solo al sentido económico.

P – ¿Qué has aprendido de tus hijos que aplicas a tu manera de liderar?

R – Creo que cuando eres madre la cabeza te cambia por completo. Te da una capacidad de gestión y organización que antes jamás habías experimentado. Eres más resolutiva y aprendes a priorizar lo verdaderamente importante, y eso en lo laboral es fundamental. De mis hijos aprendo a diario, pero te diría que, en días en los que llevo el estrés por las nubes, ellos me devuelven a la simpleza de las cosas y a lo que de verdad importa en la vida. En barey, como en cualquier trabajo, hay contratiempos y problemas diarios que resolver. Te engañaría si te dijera que lo llevo genial, jaja. La realidad es que, con los años, he aprendido a gestionar emocionalmente lo que ocurre en el día a día y puedo decir que, gracias a la maternidad, lo manejo de una forma más coherente que hace unos años.

P – ¿Qué le dirías hoy a la Mar que estaba empezando? ¿Y qué te gustaría que la gente dijera de ti dentro de 10 años?

R – A la Mar que estaba empezando le diría, sobre todo, que se relajara. Soy muy, muy nerviosa; demasiado atenta y perfeccionista, y eso a veces hace que no disfrute del proceso. Siempre me adelanto a mil contratiempos posibles y, por el camino, no soy del todo consciente ni de los logros ni del día a día de la marca. Pasa mucho: tu entorno —familia y amigos— valora más tu trabajo, tus retos y tus logros que tú misma. Y dentro de 10 años me gustaría que me recordaran, sobre todo, como una buena persona: generosa, trabajadora y risueña.

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