Opinión

La estrella que guía a Anita

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Los JJOO de invierno de Milano Cortina están dejando una gran cantidad de historias humanas de gran calado. Una de las más especiales es la de Ana Alonso, la esquiadora granadina que se colgó este jueves la primera medalla de bronce en sprint de esquí de montaña en unos Juegos Olímpicos de Invierno para España, una modalidad que debuta este año como olímpica.

Hace unos días, en una entrevista en Eurosport previa al debut de Anita, que es como se la conoce, la granadina hablaba de su admiración por Lindsey Vonn y el ejemplo que para ella significa la americana gravemente accidentada en estos JJOO. “Es un ejemplo, un referente para mi. Nos ha enseñado que si no lo intentas no sabes lo que eres capaz de hacer”.

Ana ha hecho mucho más que ganar la sexta medalla en la historia de los JJOO de invierno para España, en realidad para ella estar compitiendo en la pista Stelvio de Bormio cuatro meses después de que un atropello en bicicleta le rompiese el cruzado anterior y el ligamento lateral interno de una de sus rodillas, poniendo en serio peligro su participación en los Juegos, es su mejor medalla. “No solo por la medalla, yo solo con estar aquí estaba muy feliz, hiciera la medalla o no, obviamente conseguirla es un plus, pero es que no tengo palabras”.

Ana une su nombre al de la recordada Blanca Fernández Ochoa ,bronce en los JJOO de Albertville 1992 después de una tremenda caída que la dejó fuera años antes en Calgary cuando descendía en la segunda manga del eslalon estando en tiempos de medalla. Aquella caída estremeció a España y cargó de presión la mochila de Blanca, hasta que el bronce dio sentido a toda una vida de entrega, esfuerzo y soledad que marcaron su destino.

Tuvieron que pasar 30 años para que otra española, Queralt Castellet se colgase la medalla de plata en snowboard compitiendo en la modalidad de halfpipe. Fue en su quinta participación olímpica, en Pekín 2022. Queralt confesó en aquellos días que no había seguido “el camino convencional” y que se preguntaba a sí misma “cómo he podido llegar hasta aquí gozando de muy pocas ayudas, al contrario que mis rivales”.

Cuatro años después Anita sabe perfectamente en qué condiciones ha conseguido ese bronce y quién ha marcado su vida, además del conductor que la atropelló mientras entrenaba en bici de carretera por Sierra Nevada cuando apuraba sus días de concentración junto al resto del equipo nacional a finales de septiembre.

Además del cruzado sufrió una fisura en el maleolo y una luxación en un hombro. Sus traumatólogos le aconsejaron tratamiento conservador evitando una cirugía que la hubiese dejado sin los Juegos sí o sí. Fueron cuatro meses largos de trabajo

intenso primero para regenerar el ligamento y luego para fortalecer y estabilizar una articulación que tendería que hacer su función sin el cruzado.

No era el primer percance para Ana Alonso, que en 2017 se fracturó tibia y peroné y un año después se enfrentó a una dolencia cardiaca que precisó intervención.

En unos días se cumplirán 16 años de un accidente en la montaña que se llevó a Gerardo Alonso, un guía montañero granadino muy querido y referente en la práctica del skimo. No le dio tiempo a iniciar en ese deporte a su hija, pero en su memoria, lo hicieron sus amigos, a quienes había enseñado antes Gerardo. Donde quiera que esté, ese bronce de su hija Anita , y lo que pueda llegar en la prueba mixta, será su mayor orgullo.Anita tiene una estrella que la guiará toda su vida.

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