Casa Real Británica

Los siguientes pasos tras la detención de Andrés Mountbatten-Windsor

El exduque de York queda en libertad bajo investigación tras casi 11 horas de arresto

Príncipe Andrés
Agentes de Policía frente a Wood Farm, donde Andrew Mountbatten-Windsor fue detenido en Sandringham, Norfolk
Efe

El arresto este 19 de febrero de 2026 de Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III, abre un nuevo y delicado capítulo para la monarquía británica. La detención en Sandringham por la Policía del Valle del Támesis bajo sospecha de mala conducta en un cargo público, se produce el mismo día en que el antiguo duque de York cumplía 66 años.

La investigación se centra en si Andrés, cuando ejercía como representante especial de Comercio entre 2001 y julio de 2011, compartió documentos sensibles del Gobierno con el financiero estadounidense Jeffrey Epstein, condenado por delitos sexuales y abuso de menores. La presión para que colaborara con las autoridades se había intensificado en las últimas semanas. Finalmente, fue arrestado en su nueva residencia tras abandonar Windsor por orden del monarca.

Por norma, la Policía británica puede mantener a una persona bajo custodia hasta 24 horas antes de tener que “formular cargos o ponerla en libertad”. Pero según expertos de The Independent, en delitos graves como este, ese plazo “puede ampliarse a 36 o 96 horas”. Es decir, Mountbatten-Windsor legalmente puede permanecer retenido por un máximo de 96 horas. Finalmente, el  hermano del rey Carlos III, fue puesto en libertad bajo investigación por la Policía británica casi 11 horas después.

El exduque de York, que cumplió 66 años, fue fotografiado este jueves en el interior de un coche a la salida de la comisaría de la localidad de Aylsham, en Norfolk (este de Inglaterra), donde había sido interrogado por las autoridades tras ser arrestado esta mañana en su finca privada de Sandringham. En las imágenes que han dado la vuelta al mundo, se puede observar a Andrés reclinado en el asiento trasero del vehículo con los ojos muy abiertos y las manos entrecruzadas.

El comentarista de asuntos policiales Danny Shaw explicó en BBC Radio 5 que el ex príncipe había sido retenido “en una celda en un área de custodia” con solo “una cama y un retrete”, a la espera de su entrevista policial.

Al mismo tiempo, el marco de derechos bajo custodia en Reino Unido contempla garantías básicas. Según las leyes británicas sobre derechos en custodia, al detenido se le debe proporcionar “cama, retrete, comida, atención médica y acceso a abogados”. Aunque aún no se conocen quienes serán sus defensores si el caso sigue adelante.

¿Qué pasa ahora?

La Policía ha dejado en libertad bajo investigación a Andrés, lo que implica que queda libre sin restricciones mientras la Policía continúa con las indagaciones, aunque con la posibilidad de futuro arresto y acusación si la investigación progresa.

La eventual pena máxima -la cadena perpetua, en caso de condena por compartir información oficial confidencial- complica la apuesta procesal. Eborn subraya que la carga de la prueba será especialmente alta tanto por el tipo de delito como por su perfil: “Si existe el riesgo de cadena perpetua, tiene que haber un nivel de prueba muy alto. Y básicamente necesitas demostrar una mala conducta deliberada por parte de un funcionario público que abuse de la confianza pública”.

Acusaciones, polémica y retirada

Ese pasado militar y su papel institucional quedaron eclipsados progresivamente por su relación con Jeffrey Epstein. Andrés conoció al financiero en 1999 a través de Ghislaine Maxwell, y durante años mantuvo contacto con él, incluso después de que el magnate fuera condenado por delitos sexuales en 2008. En diciembre de 2010 fue fotografiado junto a Epstein, recién salido de prisión, en su apartamento de Manhattan, un episodio que desató una fuerte polémica en Reino Unido. Meses después, en julio de 2011, renunció a su cargo como enviado especial para el Comercio y la Inversión debido a la repercusión de aquellas imágenes.

El punto de inflexión llegó en 2015, cuando la estadounidense Virginia Giuffre declaró ante un tribunal de Florida que había sido obligada a mantener relaciones sexuales con Andrés cuando era menor de edad, dentro de una red dirigida por Epstein. El palacio de Buckingham calificó entonces las acusaciones de “categóricamente falsas”. Sin embargo, el caso volvió a cobrar fuerza en 2019 tras el arresto y posterior muerte de Epstein en prisión.

En noviembre de ese año, Andrés concedió una entrevista televisiva en horario de máxima audiencia a la BBC para explicar su versión. Lejos de frenar la controversia, la intervención provocó una condena pública generalizada y dañó gravemente su credibilidad. Pocos días después anunció su retirada de la vida pública con “permiso” de la reina Isabel II, mientras empresas y organizaciones cortaban vínculos con él.

En paralelo, trascendió que la Policía del Valle del Támesis evaluaba denuncias relativas a si Andrés pudo haber facilitado a Epstein informes sensibles del Gobierno durante su etapa como enviado comercial. El propio Carlos III expresó su disposición a apoyar una eventual investigación policial y su solidaridad con las víctimas de Epstein.

En octubre y noviembre de 2025, el rey formalizó la retirada de sus títulos nobiliarios, incluido el de príncipe, obligándolo a abandonar el Royal Lodge de Windsor. Tras mudarse a Sandringham a comienzos de febrero de 2026, la investigación policial avanzó hasta desembocar en el arresto.

La detención convierte a Andrés en el primer miembro de alto rango de la familia real británica en la historia moderna en ser arrestado. Después de años de acusaciones, acuerdos judiciales y pérdida progresiva de honores, sitúa su futuro en manos de la Justicia y coloca nuevamente a la monarquía ante una de sus mayores crisis contemporáneas.