De puertas afuera, la maquinaria para lavar la cara públicamente por un nuevo caso de acoso que afecta al Ejecutivo, en concreto al titular de Interior, Fernando Grande Marlaska, ya se ha activado. El DAO -Director Adjunto Operativo- de la Policía Nacional José Ángel González, cesó de sus cargos el pasado martes 17 de febrero por agredir supuestamente a una subordinada de forma sexual, y será una mujer, Gemma Barroso, quien le sustituya.
Sin embargo, la información que llega a este medio dentro de la Policía es diferente. Según informan fuentes de la división de personal: “ya han pasado muchos jefazos buscando mierda en su historial”. En concreto, afirman: “Están intentando desvelar su identidad y que no salga nada más”.

La víctima de los galones de José Ángel González, es una agente de la Policía Nacional que presentó una querella contra González por presuntos delitos de agresión sexual, coacciones, lesiones psíquicas y malversación. Los hechos ocurrieron en abril de 2025, cuando ella se encontraba de servicio y recibió orden de recogerlo en un coche policial camuflado para llevarlo a su residencia oficial. Fue allí cuando la mujer alegó que sufrió una agresión sexual pese a sus negativas, que denunció en los juzgados de Plaza de Castilla en Enero de este año. Según su testimonio, habría recibido coacciones posteriores y presiones a través del comisario Óscar San Juan para silenciarla con ofertas de ascensos. En la actualidad, se encuentra de baja tras haber sido destinada a Recursos Humanos, cerca del despacho del DAO.
“Este caso puede no quedar ahí y salpicar a más gente”, denuncian fuentes de la Policía. Que muestran su “sorpresa” por el hecho de que alguien se haya atrevido a ir en contra de él, “por todas las represalias que va a tener ella o todas las consecuencias que va a tener la mujer, probablemente ahora empiece lo malo contra ella”.

En el Cuerpo corroboran que “era muy tocón”
“Todo el mundo sabe que la actitud de él siempre ha sido… pues de aquella manera”, afirman. “Siempre se la ha conocido porque siempre es muy no tocón, es un poco peculiar”, le describen.
Unos protocolos similares a los del Ejército
Este medio ya publicó una serie de informaciones referentes a los fallos en los canales de denuncias internos en las Fuerzas Armadas, conocida como la UPA -Unidad de Protección frente al Acoso-. Las denunciantes informaron a este medio de que no cuentan con las garantías de que se preserve su anonimato, y este medio ha informado sobre casos en que dicha denuncia ha terminado en manos del denunciado. Una coyuntura que, según explican estas fuentes, sucedería de forma parecida en los protocolos de la Policía. “Si intentas hacerlo dentro de casa, se activa el protocolo interno, por casos de acoso laboral o sexual”, aseguran. “Y se trabaja dentro con asuntos internos, o se abre un régimen disciplinario. Y ahí se hace la primera investigación”, afirman. “Pero en la mayoría de las ocasiones no tiene mayor recorrido“, lamentan. “Se para y se corta diciendo: Aquí no hay nada.” Por eso, argumentan, las víctimas prefieren optar por la vía penal para presentar sus denuncias.

“No funciona como tiene que funcionar, porque es un canal interno en el que se encuentran los jefes. Si yo por ejemplo denuncio a mi jefe por acoso laboral, y el agente se lleva bien con el que denuncias, puede acabar sabiéndolo y tomando represalias”, afirman.
Con miedo a las consecuencias por denunciar
Mujeres dentro de la Policía afirman que ellas nunca presentarían una denuncia a nivel interno. “En ningún momento me dirigiría a nivel policial”, afirman. “Yo no. Y como yo seguramente el 100% de las mujeres”, afirman. Por ese motivo argumentan que es más seguro ir por la vía penal. “Primero contactas con un abogado, lo tienes firme, te dice que es viable o no”. No obstante, las consecuencias no las ven tan claras. “En el caso de esta chica todos sabemos que lo va va a pasar laboralmente porque todo el mundo la va a marcar. La van a señalar y la van a marcar, porque todo el mundo sabe quién es“.
