El juzgado de instrucción número 8 de Plaza Castilla ha imputado al DAO de la Policía Nacional, José Ángel González, el más alto cargo del cuerpo, por un delito de agresión sexual con penetración. La víctima es una subordinada y los hechos tuvieron lugar en abril de 2024 y, según reza la querella, están grabados en un audio que aún no ha sido aportado al juzgado. Horas después de conocerse su imputación, se ha visto obligado a dimitir.
El DAO de la Policía Nacional le instó a que abandonara su puesto de trabajo en una Comisaría estando de servicio. Ella se negó y él, utilizando su superioridad jerárquica, le instó a que se montara en un coche oficial y acudiera a un restaurante donde comía con su mano derecha, el comisario llamado Óscar San Juan. Tras salir del restaurante, regresaron al vehículo oficial y ordenó a la víctima conducir hasta su domicilio.
Al llegar él le pidió que subiera a lo que la víctima se negó, pero después de una “intensa presión psicológica” la víctima accedió bajo el pretexto de que “solo iban a hablar sobre ellos dos”. En el domicilio sirvió dos copas de cerveza y comenzó el acercamiento de naturaleza sexual. La mujer lo rechazó en todo momento de forma expresa, pero González se puso violento.
La querella describe con detalle cómo fue la agresión sexual: “El querellado, de forma insistente, toca con su mano en la vagina a la víctima, le introduce los dedos y comienza a masturbarla, mientras exclama que le bese, la víctima le dice que se está negando en serio a lo que el querellado le dice que está gilipollas, y continua con su acción intentando doblegar la voluntad de la víctima, que reitera su negativa expresa, pese a lo que el querellado le dice que hacen el amor y se van, siendo nuevamente rechazado por la víctima que se va y no quiere hacer nada”.
Según el escrito, el investigado “amenaza con forzarla y pidiendo que lo haga por él, procediendo este a bajar el pantalón a la víctima de forma inconsentida y sorpresiva, procediendo a meter la mano de nuevo e introduciendo los dedos en la vagina, mientras con su otra mano, cogía la mano de la víctima y se la llevaba a su miembro erecto para que le tocara, mientras exclama que la víctima no puede dejarle, que le toque, que tiene muchas ganas de estar con ella, de mantener relaciones sexuales y que le está suplicando mucho, lo que la víctima de forma reiterada expresa y nítida rechaza”.
Tras el fatídico episodio, la víctima se dirige a su domicilio con el coche oficial y un claro episodio de ansiedad, debido a la brutalidad de lo acontecido. El investigado comenzó a llamarle hasta en 17 ocasiones y a enviarle mensajes que la querella describe como una “campaña sistemática, obsesiva e intensiva de acoso telefónico y manipulación psicológica sobre la víctima orientada a múltiples objetivos como mantener el control sobre la víctima, minimizar lo acontecido y culpabilizar a la víctima”.
En los mensajes intenta invertir los roles agresor y víctima le dice: “Me he comportado como una gilipollas y como una borrica”. Las llamadas continuaron en los días siguientes. Hasta que la víctima le cogió el teléfono y González negó lo ocurrido aquel 23 de abril afirmando “antes nunca había pasado, el que me negaras el sexo”. Además profirió amenazas veladas de consecuencias profesionales mediante la expresión: “Vete a la mierda, vete a la mierda. Me arrepiento de haberte conocido. Eres lo peor que me ha pasado. Ven a verme a ver qué te puedo dar (en referencia a un determinado puesto de trabajo).
El DAO de la Policía Nacional intentó comprar su silencio con un puesto de trabajo. Una promoción laboral de la que se encargo el comisario Óscar San Juan presente en la comida del día de la agresión. Ella rechazó tajantemente tal propuesta y las llamadas continuaron hasta que en julio pidió la baja médica derivada “directamente de la sintomatología ansioso-depresiva”.
El abogado de la víctima, Jorge Piedrafita subraya la gravedad de los hechos, “sustentados con prueba objetiva, dentro del ámbito del servicio policial con el enorme abuso de autoridad por el máximo mando del cuerpo policial que debe proteger a la ciudadanía, las mujeres y sus propias funcionarias”.
Por todo ello, reclama al Ministerio del Interior Fernando Grande-Marlaska que adopte “todas las medidas posibles para proteger a la funcionaria agredida, que con gran valentía ha denunciado a su máximo jefe por unos hechos que sientan un peligroso precedente, que nunca debería haberse producido”, manifiesta.
Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.
