Un hombre con orden de alejamiento asesina a su expareja y a su hija de 12 años en Xilxes (Castellón)

La policía había acudido al domicilio con anterioridad por episodios de violencia. Pese a pedir ayuda y activar los mecanismos de protección, el sistema ha vuelto a fallar

Detenido un hombre con una orden de alejamiento por asesinar a su expareja y a su hija en Xilxes, Castellón
EFE/Andreu Esteban

No puede ser que una mujer con una hija de 12 años denuncie violencia de género y acaben ambas asesinadas. Habían pedido ayuda, luchado por una protección en un juzgado, la policía había acudido al domicilio por episodios de violencia. Madre e hija recorrieron todo el engranaje del sistema y ya nunca más serán.

Todo ha ocurrido en Xilxes, una localidad pequeña, de apenas 3.000 habitantes, donde todo se sabe y donde las víctimas no eran invisibles. Este martes fueron encontradas sin vida en su domicilio, muy cerca del Ayuntamiento. No eran extrañas. No estaban fuera del radar institucional. Al contrario: ambas figuraban en el sistema VioGén, tenían una orden de alejamiento en vigor y eran conocidas por las fuerzas de seguridad por episodios previos de violencia, según adelantó el diario Levante.

El asesino llamó a la policía

Fue el hombre del que se protegían quien dio la alerta, tras asegurar que se había encontrado a su exmujer y a su hija muertas en la vivienda. Desde el primer momento, la comunicación con él resultó complicada y los agentes que acudieron al domicilio tuvieron dificultades para entenderse. Solo después se constató que tanto el acusado como la mujer y la niña eran sordomudos, lo que obligó a requerir la presencia de un intérprete de lengua de signos para poder comunicarse con él.

Vivienda donde un hombre ha asesinado a expareja y a su hija en Xilxes, Castellón
EFE/Andreu Esteban

En su primera declaración afirmó que se encontraba fuera del municipio y que había recibido un mensaje desde el teléfono de su hija alertando de que algo ocurría en el domicilio. Un relato que no evitó su detención como autor del doble crimen.

La niña, al igual que su madre, estaba incluida en el sistema de protección y ambas estaban amparadas por una orden de alejamiento de 300 metros, vigente hasta 2027, que impedía al detenido acercarse o ponerse en contacto con ellas por cualquier medio.

Una atención y un seguimiento mayor por su vulnerabilidad

Nada de esto era desconocido para las instituciones. La Policía Local y la Guardia Civil habían intervenido en anteriores episodios de violencia. Conocían a la familia, conocían el contexto y conocían el riesgo. La discapacidad auditiva del entorno familiar añadía una vulnerabilidad evidente que exigía una atención y un seguimiento aún mayores.

Aun así, la protección no fue suficiente. Aun así, el sistema falló. La orden de alejamiento no evitó el asesinato. El seguimiento no salvó a una mujer ni a una niña de 12 años.

Este caso vuelve a desmontar la idea de que denunciar basta. Denunciar es imprescindible, pero no siempre protege. Aquí no hubo silencio ni invisibilidad. Hubo miedo, hubo denuncias, hubo actuaciones policiales y hubo confianza en que el sistema funcionaría. Y esa confianza se rompió.

Operarios trabajan en los alrededores de la vivienda donde un hombre ha asesinado a su expareja y a su hija de 12 años
EFE/Andreu Esteban

Qué falla

Cuando una mujer asesinada estaba dentro del sistema y protegida por una orden judicial, no se puede hablar solo de tragedia. Hay que hablar de responsabilidades. De cómo se evalúa el riesgo. De cómo se revisan las medidas, de qué falla cuando todo lo que se pide a las víctimas se cumple y aun así el final es la muerte.

Porque la violencia machista no surge de repente. Se anuncia. Se repite. Deja rastro. Y en este caso, ese rastro constaba en informes, denuncias y actuaciones previas. La pregunta ya no es qué hicieron ellas. La pregunta es qué hizo —o no hizo— el sistema para protegerlas.

Se da la circunstancia de que este doble asesinato se produce apenas unas horas después de otro crimen machista en la provincia de Castellón. Ayer, en Benicàssim, Ana María, de 64 años, fue asesinada por su expareja en su lugar de trabajo, el centro de salud del municipio, a plena luz del día. No estaba en el sistema de protección. No constaban denuncias previas. Fue atacada con un arma blanca y murió allí mismo, sin posibilidad de huida.

Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.