La hija del fallecido rey Harald V y su marido han decidido acudir a los tribunales de Los Ángeles contra varias personas que durante años estuvieron muy cerca de ellos. Y la cifra da una idea de la magnitud del enfrentamiento: entre Märtha Louise, Verrett y la empresa estadounidense de este último, Ohana Productions LLC, reclaman más de 80 millones de dólares, alrededor de 70 millones de euros, en diferentes conceptos. Pero detrás de los millones hay una historia mucho más incómoda para la pareja; la de un círculo de confianza completamente roto.
La demanda, presentada ante el Tribunal Superior del condado de Los Ángeles, identifica a cuatro personas: Henry Donald Greenberg, Tiana Griego, Demetria Farmer Oster y Eric Nies. A ellos se suman otros diez individuos o entidades cuya identidad todavía no ha sido revelada públicamente. No son completos desconocidos para Durek Verrett. Entre los demandados hay un antiguo compañero sentimental, una antigua representante, un antiguo amigo y colaborador y, quizá el vínculo más delicado de todos, su propia hermanastra, Demetria Farmer Oster, conocida públicamente también como Demetria de La Nuit.
En los documentos judiciales, la pareja sostiene que personas que tuvieron acceso a aspectos privados de sus vidas utilizaron después comunicaciones confidenciales, acusaciones que ellos cuestionan e información obtenida desde dentro para perjudicarles públicamente. La demanda define el origen del caso como una “traición calculada a la confianza” y asegura que las actuaciones denunciadas comenzaron hace años y se intensificaron durante 2025 y 2026. Se trata, por el momento, de las alegaciones de Märtha Louise y Verrett, que tendrán que ser examinadas en los tribunales.
Más de 80 millones en juego
La cantidad reclamada es llamativa incluso tratándose de una batalla judicial estadounidense. Según la información publicada en Noruega a partir de la documentación del caso, Durek Verrett reclama más de 30 millones de dólares; Märtha Louise, más de 20 millones; y Ohana Productions, otros 30 millones largos repartidos en distintos conceptos. Parte de las cantidades podrían coincidir entre sí, por lo que no necesariamente acabarían sumándose en su totalidad.
La demanda no habla únicamente de reputación. También pone cifras al supuesto impacto económico que toda esta guerra habría provocado en los negocios de Verrett. El marido de Märtha Louise sostiene que los ingresos procedentes de determinadas áreas de su actividad empresarial llegaron a desplomarse hasta un 96%. También asegura haber perdido prácticamente sus ingresos por conferencias y oportunidades relacionadas con televisión, patrocinios y otros negocios. Märtha Louise, por su parte, alega daños a su reputación y a sus posibilidades profesionales y comerciales. Es una afirmación importante, pero también una que deberá probarse durante el procedimiento.
Una guerra que llegó a las redes sociales
El enfrentamiento tampoco se habría limitado a conversaciones privadas. Según la información de VG sobre la demanda, los demandantes sostienen que la supuesta campaña contra ellos se extendió a páginas web y plataformas como YouTube, Instagram y TikTok y que llegó a incluir grabaciones privadas y asuntos familiares. La pareja considera que la situación alcanzó su punto más perjudicial precisamente durante el año pasado y este.
Dos de los demandados están acusados además de haber incumplido acuerdos de confidencialidad, según la información publicada sobre el procedimiento. La paradoja está clara. Durante años, Märtha Louise y Durek Verrett han intentado defender su propia versión frente al escrutinio público. Ahora esa batalla se traslada a un escenario mucho menos controlable: un tribunal.

El momento más delicado
También llama la atención cuándo se puso en marcha formalmente el proceso. La demanda lleva fecha del 14 de septiembre, apenas cinco días después del funeral de Estado del rey Harald V, padre de Märtha Louise. Los propios documentos reconocen lo delicado del momento y explican que los plazos legales obligaban a actuar entonces para preservar sus reclamaciones. A la muerte de Harald se sumaba un periodo particularmente complicado para Verrett, que había atravesado una grave insuficiencia renal, diálisis y un posterior trasplante de riñón. La demanda hace referencia expresamente tanto a esos problemas de salud como al duelo de Märtha Louise por la muerte de su padre.
La princesa, de 55 años, y su marido de 51, se casaron en agosto de 2024 después de una relación que desde el principio despertó una enorme atención mediática dentro y fuera de Noruega. Märtha Louise dejó de desempeñar funciones oficiales para la Casa Real en 2022, aunque conservó su título de princesa. La decisión pretendía establecer una separación más clara entre su relación con la Familia Real y las actividades comerciales que desarrollaba junto a Verrett. Sin embargo, la pareja nunca ha dejado de ocupar titulares.
El próximo capítulo se escribirá en Los Ángeles
La diferencia es que esta vez no será una entrevista, una aparición pública o una publicación en las redes sociales la que marque el siguiente episodio. Será un tribunal. El procedimiento reclama un juicio con jurado y ya tiene prevista para el 17 de diciembre en Los Ángeles una reunión de planificación del caso, según la prensa noruega.
El abogado estadounidense de la pareja, Richard Roth, ha resumido la estrategia de sus clientes señalando que, después de años en los que su reputación ha sido juzgada públicamente, ahora pretenden que sean los tribunales quienes examinen los hechos. Y ahí reside precisamente la dimensión más explosiva del caso. Una batalla que comenzó entre personas que alguna vez pertenecieron al círculo de confianza de Durek Verrett puede acabar obligando a unos y otros a defender ante la Justicia sus respectivas versiones de lo ocurrido.
Más de 80 millones de dólares están sobre la mesa. Pero para Märtha Louise y Durek Verrett hay algo posiblemente todavía más difícil de recuperar en juego: la confianza de quienes un día estuvieron más cerca de ellos y una reputación que aseguran haber visto gravemente dañada.
