Un barco, tres muertos, y un virus que lleva desde hace una semana poniendo en jaque a medio mundo. El MV Hondius zarpó de Argentina en abril como un crucero de expedición polar más y acabó siendo el epicentro de una alerta sanitaria internacional que ya afecta a varios continentes.
A bordo viajaba una pareja neerlandesa que las autoridades consideran el caso cero. Embarcaron en Ushuaia el 1 de abril. Lo que vino después es de sobra conocido: cinco casos confirmados, tres fallecidos y un dispositivo sanitario sin precedentes activado en España para gestionar su llegada a Canarias y su posterior salida a sus países de origen.

En el MV Hondius ha habido ciudadanos de diversos países de la UE como Alemania, Países Bajos, España, Francia, Bélgica, Irlanda, Grecia, Dinamarca, Polonia, Suecia y Portugal. El domingo se encargaron de repatriar a sus nacionales desde Tenerife en diversos aviones que partieron desde el aeropuerto. Y este lunes terminará el operativo para que todos los pasajeros puedan salir. Pero el problema ya no está solo en el barco. Francia rastrea a ocho ciudadanos que coincidieron con un caso confirmado en un vuelo entre Santa Elena y Johannesburgo. Canadá sigue la pista de tres personas en aislamiento. Singapur monitoriza a dos residentes que podrían haber estado expuestos.
En medio de todo esto, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) lleva días trabajando a contra reloj. Su experta en respuesta a emergencias, Adriana Romani, explica a Artículo14 qué está haciendo Europa, hasta dónde llega su poder real y por qué una cuarentena obligatoria a nivel comunitario es, hoy por hoy, imposible.

-¿Cómo está siguiendo el ECDC el brote de hantavirus y qué sistemas de alerta existen entre los países de la UE para compartir información en tiempo real?
-Estamos respondiendo a este brote y hacemos seguimiento de la situación a través de nuestros canales habituales, en contacto permanente con los países afectados y con la OMS. La información entre los países de la UE y del Espacio Económico Europeo se comparte a través de sistemas como el Sistema de Alerta Temprana y Respuesta, conocido como EWRS.
-¿Qué apoyo concreto está prestando el ECDC sobre el terreno? ¿Hay personal desplazado?
-Sí. Desplegamos a un experto en salud pública a bordo del barco a través del mecanismo de la Fuerza de Tarea Sanitaria de la UE. Ese apoyo, presencial y a distancia, abarca desde la investigación del brote y el rastreo de contactos hasta la gestión del desembarco, el seguimiento sanitario de pasajeros y tripulación, los controles de salida, el análisis de datos y la comunicación de riesgos.

– ¿Qué papel juega el ECDC a la hora de orientar a las autoridades sanitarias nacionales? ¿Existe algún protocolo común europeo que todos los estados miembros deban seguir?
-Estamos en contacto continuo con las autoridades sanitarias nacionales: compartimos información, mantenemos comunicación regular y debatimos conjuntamente las medidas a adoptar. Trabajamos codo con codo con la OMS y con los propios países para desarrollar guías de investigación y gestión de brotes.

-¿Permite la legislación europea imponer cuarentenas obligatorias o restricciones de movimiento a nivel comunitario ante un brote como el del hantavirus, o esa decisión corresponde en exclusiva a cada estado miembro?
-El mandato del ECDC se limita a ofrecer orientación y recomendaciones a los estados miembros. Cómo se aplican esas recomendaciones es algo que ya decide cada país por su cuenta.
